La imagen que encabeza esta breve introducción procede de un artículo del diario español La Vanguardia titulado “Comer acompañado te hace una persona más feliz”. Y es que no sólo lo que entra por la boca y se digiere en la fábrica del estómago nutre al ser humano. Por ello, ahora y siempre, el conjunto formado por la alimentación, nutrición y dietética ha constituido la piedra angular de la prescripción preventiva y terapéutica de los sistemas médicos holísticos e integrales. Los tres conceptos, aunque usados de modo intercambiable, no son exactamente lo mismo. Y esta categoría, a decir verdad, no sólo trata de nutrición, sino de la triada que incluye también la alimentación y la dietética.

¡Qué cacao!, ¿no es cierto? Seguro que usted se habrá sorprendido al saber que, a pesar de ser términos usados con un significado muy semejante, poseen en realidad diferencias notables. No obstante, los tres conceptos se encuentran extraordinariamente relacionados.

De lo que no cabe duda es de la extraordinaria influencia sobre nuestra salud de lo que comemos, cómo lo hacemos, dónde, etc. De hecho, lo relacionado con los alimentos se considera uno de los factores principales que condicionan nuestro estado de salud e infinidad de estudios científicos relacionan estrechamente lo que comemos con la aparición y desarrollo de enfermedades crónicas y degenerativas, tales como la ateroesclerosis, hipertensión, obesidad, diabetes mellitus tipo 2, osteoporosis, caries, ciertos tipos de cánceres, etc.

NUTRICIÓN

La nutrición hace referencia a los procesos involuntarios e inconscientes a través de los que el organismo transforma los alimentos ingeridos y utiliza las sustancias provenientes de los mismos para la producción de energía, la regulación del metabolismo y la formación y reparación de los tejidos. Incluye todos los procesos desde que el alimento entra en el cuerpo hasta que sale de él. Es decir, la digestión de los alimentos, el transporte, su absorción (o paso a la sangre), el metabolismo o aprovechamiento de los mismos y su eliminación.

Incluye el estudio de los nutrientes, que son las sustancias que componen los alimentos, y los requerimientos nutricionales necesarios para que el organismo funcione de forma correcta, los cuales varían de una persona a otra en función de factores constitucionales, ambientales y genéticos.

DIETÉTICA

La dietética, por otra parte, es el estudio científico que aprovecha los conocimientos de la nutrición para diseñar una dieta saludable, óptima y correcta. Hace referencia a las cantidades de alimentos y mezclas de los mismos que deben consumirse para conservar la salud o sanar la enfermedad. Si se tiene en cuenta que más de un tercio de los factores implicados en la aparición de enfermedades crónicas-degenerativas son de tipo dietético, se hace imprescindible conocer cuál es la dieta óptima o equilibrada.

No existe un ámbito del conocimiento con tantas discrepancias como en la dietética, por lo que, aunque la intención es buena, la resolución del problema de la dieta óptima es compleja. Nos enfrentamos ante todo un dilema dietético. Por un lado, están los organismos oficiales, donde encontramos un mayor consenso, pero no se ponen de acuerdo. Sólo tiene que echar un vistazo a las diferentes pirámides alimentarias para darse cuenta del gran cacao que en este asunto existe. Además, llevar a cabo las recomendaciones de estos organismos resulta una tarea casi imposible, dadas las tablas y tablas y tablas que nos proponen.

Por otro lado, existen innumerables expertos disidentes, que nos proponen una amplia variedad de dietas óptimas. Están los que abogan por el vegetarianismo, los paleodietistas, nos encontramos pugnas encarnizadas en relación con la proporción en que los alimentos de origen animal y vegetal deben estar presentes en la dieta equilibrada. Más complicado aún es alcanzar un consenso desde que se cree conocer la existencia de diferencias individuales en los procesos de la nutrición: no todas las personas digieren, absorben y asimilan igual, como resultado de su constitución genética y particular microbiota. En fin, un caos. Con todo, en este blog trataremos de acercarnos a la dieta equilibrada, si es que existe.

ALIMENTACIÓN

A estas dos disciplinas centradas en lo interno, se une la alimentación, que definimos como el conjunto de fenómenos externos, voluntarios y conscientes, destinados a la obtención, elección y preparación de los alimentos, que no dependen tanto de los procesos biológicos como de factores medioambientales, del entorno sociocultural y económico en el que viven y se desarrollan las personas. Como consecuencia, la alimentación, y con ella la dieta, ha ido variando a lo largo de la evolución humana. En los diferentes artículos de esta categoría veremos si realmente existe una dieta correcta desde la perspectiva evolutiva.

Incluye también lo que se conoce como higiene alimentaria, concepto que contempla los horarios de las comidas, la forma de preparar los alimentos, el modo de consumirlos (la masticación es vital) y el entorno alimentario (ruidos, compañía). Es decir, cómo comemos, cuándo, dónde, con qué frecuencia y con quién.

LA IMPORTANCIA DE LA CALIDAD

Un patrón alimentario correcto no es reducible exclusivamente a factores cuantitativos, tales como calorías, dosis diarias de nutrientes recomendadas, tipos de alimentos, proporción de macronutrientes, etc., sino que debe contemplar el aspecto cualitativo, es decir, la calidad de los alimentos. La calidad de los alimentos es central en el diseño de una dieta, porque cuanto más próximo se encuentre un alimento a su estado natural, mayor concentración de nutrientes poseerá y menor cantidad de contaminantes. Por tanto, una dieta óptima debe ser equilibrada en lo que respecta a macronutrientes, micronutrientes, fibra y otros compuestos, y al mismo tiempo hipotóxica. Lea nuestro artículo La sopa química en la que vivimos

OTROS ASPECTOS IMPORTANTES EN LA NUTRICIÓN

Sin embargo, la dietética, nutrición y alimentación no termina aquí. Tenemos que tener en cuenta otros aspectos más sutiles a la hora de diseñar una dieta para promover un estado saludable, así como para prevenir y tratar la enfermedad. Estos incluyen la estación del año, la ubicación geográfica, la constitución de la persona, su temperamento, las cualidades energéticas de los alimentos (yin/yang, naturaleza térmica, sabor, color) y otros.

De lo que no cabe duda –lo repetimos nuevamente- es de que si se introducen cambios en relación con lo que comemos, en qué cantidades y proporciones lo comemos, cómo lo hacemos, a qué hora y con qué frecuencia, se puede promover un estado de salud óptimo, prevenir la aparición de enfermedades e incluso tratarlas.

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