Cómo reprogramar el inconsciente

CÓMO REPROGRAMAR EL INCONSCIENTE EN 7 PASOS

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En el anterior post definimos el inconsciente y describimos su funcionamiento. En esta ocasión vamos a tratar de sintetizar las estrategias a seguir para educarlo, para trabajar con él, en definitiva, trataremos de exponer cómo reprogramar el inconsciente.

Se preguntará por qué es necesario reprogramar el inconsciente. Pues bien, sabemos que casi toda nuestra actividad cognitiva, desde el pensamiento y la toma de decisiones hasta la memoria y el aprendizaje, se encuentra bajo el control de los programas (esquemas) instalados en este misterioso aspecto de la mente. Como resultado, la forma en que nos expresamos y nos comportamos también están sometidos a su gobierno. Pero eso no es todo. Ni siquiera nuestras emociones y sentimientos escapan a su dominio.

De ahí que un inconsciente no saludable, repleto de programas nocivos, boicotee nuestra capacidad de tomar de decisiones, de relacionarnos con los demás, nuestra competencia para resolver problemas, para proponer y alcanzar metas, para diseñar planes,… Es decir, el inconsciente puede ser nuestro peor enemigo y limitar nuestras intenciones de superación, desarrollo y crecimiento personal. Por esta razón debemos conocer cómo reprogramarlo.

BREVE Y NECESARIO RECORDATORIO DEL FUNCIONAMIENTO DEL INCONSCIENTE

Desde la infancia los seres humanos han programado su inconsciente. A decir verdad, buena parte de la programación ha sido instalada por otros. En cualquier caso, la interacción familiar y social, así como las experiencias vividas son las fuentes de los programas del inconsciente.

A estos programas se les denomina desde el punto de vista técnico de muchas formas, aunque más comúnmente como esquemas. Se trata de paquetes de información organizada, creencias fundamentalmente, que el inconsciente utiliza para analizar y responder a las situaciones conocidas. Son programas ejecutables, que se caracterizan por su automaticidad, es decir, el inconsciente no los usa para razonar ni juzgar, sólo se vale de ellos para procesar de modo automático la información. Por tanto, son automatismos muy útiles en casos ordinarios, pero no para los nuevos o extraordinarios. Para estos últimos tenemos el consciente.

Por otro lado, los esquemas se fijaron en el inconsciente por repetición, de ahí que sean estables y persistentes. A un niño, por ejemplo, no se le instala un programa limitante de una sola vez. Se requiere la reiteración para que quede plasmado definitivamente. Si el programa limitante se acompaña de una emoción intensa, se precisa reiterar menos. El inconsciente es más sensible a la emoción que al razonamiento lógico. Aunque la instalación puede ser instantánea en casos de acontecimientos altamente traumáticos. Por ejemplo, si se golpea a un niño mientras se le dice que es un inútil, el programa de inutilidad tendrá más facilidad para incrustarse en el inconsciente.

CÓMO REPROGRAMAR EL INCONSCIENTE

Una vez aclarados estos conceptos, vayamos al grano. En primer lugar, fíjese que los programas o esquemas son muy parecidos a los hábitos. Los hábitos son patrones de pensamiento, emoción y comportamiento que usamos para ahorrar energía y facilitan la interacción con el mundo exterior. Se ejecutan de modo automático, son fijos y se adquieren por repetición consciente. En segundo lugar, tenga en cuenta que, en buena parte de los casos, toda la información instalada en el inconsciente pasó en primer lugar por el consciente.

Pues bien, para reprogramar el inconsciente debemos hacer exactamente lo mismo: generar hábitos a través de un esfuerzo consciente, mediante el entrenamiento repetitivo. Si la repetición va acompañada de una emoción y sentimiento, a poder ser intensos, mucho mejor.

Con base en este patrón general de actuación, le proponemos una serie de estrategias para reprogramar el inconsciente. Se sustentan en el entrenamiento de procedimientos para lograr su automatización. Así educamos el inconsciente. Todas las estrategias están muy relacionadas entre sí, pero por razones didácticas hemos hecho el esfuerzo de distinguirlas.

Reprogramar el inconsciente

1.- ACEPTE SU RESPONSABILIDAD

Tal vez usted no sea el culpable principal de la programación de su inconsciente. Ese inconsciente que le lleva a pensar, decir y hacer justo lo contrario de aquello que requiere para superarse y desarrollarse. Ahora bien, sí que es responsable de su reprogramación. Nadie lo hará por usted.

Debe asumir que lo que le sucede es su responsabilidad. Su identidad en el presente está representada, aunque no lo sepa, por ese inconsciente. Ese inconsciente es usted, así que no culpabilice a nadie de sus adversidades e infortunios, entre otras razones porque no conseguirá con ello mejorar su situación personal.

Por otra parte, debe tener el convencimiento de que el inconsciente puede modificarse, si se trabaja con ahínco. Ha leído bien: con ahínco. Si alguien le promete que, a través de una fórmula maravillosa, podrá desarrollar la mejor versión de usted, no le crea. Cambiar requiere esfuerzo diario y disciplina constante.

2.- EMPIECE POR DETECTAR SUS CREENCIAS Y EMOCIONES

Hemos mencionado que los programas o esquemas están constituidos principalmente por creencias. Y que estos programas gobiernan tanto lo que pensamos y sentimos, como lo que hacemos y decimos. Por lo tanto, las creencias se encuentran en el fondo de todo. De ahí el dicho “somos lo que creemos”.

Puede empezar por detectar las creencias limitantes que forman parte de su programación. Aquellas que generan pensamientos, emociones y conductas indeseables, que boicotean los intentos de superación. Para ello debe desarrollar el hábito de la atención consciente, el cual le será de gran utilidad en todo el proceso, no sólo en la detección de creencias.

Permanecer muy atentos a lo que pensamos, sentimos, decimos, hacemos e incluso a las decisiones que tomamos nos pone sobre la pista de nuestras creencias limitantes. Al principio, mantener una atención consciente resulta agotador. Ningún hábito, como hemos mencionado, se adquiere sin disciplina, esfuerzo y de la noche a la mañana. No obstante, poco a poco conseguirá automatizarlo.

Habitualmente, las creencias limitantes aparecen espontáneamente en nuestro pensamiento o expresiones precedidas de un “soy…”, “creo que…”, “no puedo…” “todo lo hago…”, “me temo que…”.

Las emociones también nos proporcionan pistas. Muchas creencias que nos traicionan se asocian a miedos, por ejemplo. Miedo a intentarlo y fracasar, miedo a ser rechazado, miedo a no ser suficiente, etc.

Un ejemplo clásico es el fenómeno psicológico de la profecía autocumplida. Cuando una persona decide emprender un proyecto, la creencia inconsciente de que no será capaz de llevarlo a cabo suscitará comportamientos que acabarán haciendo realidad la creencia.  Nunca lo logrará.

Creencias limitantes

Jorge Bucay escribió un cuento en el que un elefante no podía deshacerse de una frágil cadena, porque de pequeño se le enseñó que no sería capaz de hacerlo. Es preciso encontrar esas creencias limitantes y deshacerse de ellas.

3.- PONGA A DIETA TU INCONSCIENTE

Haya encontrado sus creencias limitantes o no esté seguro de haberlo hecho, debe seguir con la siguiente estrategia para reprogramar el inconsciente.

Cuando queremos adelgazar nos ponemos a dieta. En general, solemos reducir la ingesta calórica, potenciar ciertos alimentos y eliminar otros, ¿no es cierto? De modo análogo debemos hacer con el inconsciente: ponerlo a dieta.

Para ello debe involucrar a su consciente. Todo lo consciente lleva su trabajo, consume mucha energía. Pero no hay atajos.

MODIFIQUE SU LENGUAJE

Para cambiar su lenguaje habitual debe permanecer atento. Recuerde lo de la atención consciente y no deje de practicarla.

Si ha sido capaz de encontrar la creencia que boicotea su vida, debe buscar la contraria y usarla en su lenguaje repetidamente. Y trate de formularla en positivo. A partir de ahora sustituya el lenguaje negativo por el positivo. Nunca más se diga, por ejemplo, “no puedo mejorar”, porque seguirá alimentando su inconsciente y continuará ejecutando el programa de “inaptitud permanente”. Tampoco corrija diciendo “no quiero ser torpe”. Por el contrario, afirme “debo mejorar”, “voy a mejorar”, “seré mejor”. De este modo estará indicando a su inconsciente que la inaptitud es pasajera, que puede mejorar y lo hará. 

En caso de no estar seguro de la creencia que lo limita, simplemente pregúntese qué quiere cambiar, qué propósito pretende alcanzar, cómo le gustaría ser,… Exprese ese deseo, que su lengua no se separe de él, y hágalo como hemos explicado antes: en positivo.

Convierta en un hábito el lenguaje positivo y para ello ejercítelo, practíquelo e insista, hasta automatizarlo.

Silencie el lenguaje negativo para reprogramar el inconsciente

Silencie el lenguaje negativo para reprogramar el inconsciente.

DISEÑE UN MANTRA Y RECÍTELO

Escoja alguno de los pensamientos positivos que ha decidido usar en su lenguaje habitual y conviértalo en un mantra. Podría ser, por ejemplo, “voy a conseguir lo que me proponga”. Recítelo repetidamente varias veces al día, cuantas más, mejor, y durante un mínimo de un mes. Así comunicará a su inconsciente la nueva creencia, la que desea grabar y repítasela hasta que genere el programa deseado. Que no le quede otro remedio que ejecutar el nuevo programa instalado.

ELIMINE PENSAMIENTOS NEGATIVOS Y SUSTITÚYALOS POR POSITIVOS

Otro hábito que debe generar es el de depurar sus pensamientos.

Esté atento y cada vez que aparezca un pensamiento negativo, elimínelo inmediatamente. Se ha demostrado que el ser humano tiene una tendencia natural a prestarle mayor atención a lo negativo. Y tiene toda su lógica desde una perspectiva evolutiva: las situaciones negativas movilizan el instinto de supervivencia. De ahí que los sucesos negativos impacten en mayor medida en nuestro inconsciente y se graben con más facilidad.

Por tanto, si se ha propuesto a sí mismo ser mejor y aparece un pensamiento basura, no lo acepte. No engorde la creencia de la que procede (no poder ser o hacer, por ejemplo) dándole de comer al pensamiento. Su consciente fijó un objetivo y regodearse en estos pensamientos interrumpirá el proceso de reprogramación.

Por el contrario, debe potenciar los pensamientos positivos. En cuanto aparezca, sustituya cada pensamiento negativo por uno positivo. De este modo le quitará fuerza a la creencia limitante y se la entregará al proceso de cambiar sus esquemas.

Elimine pensamientos negativos

VISUALICE

Otra herramienta para reprogramar el inconsciente es la visualización. Cierre los ojos y evoque una situación o lugar en el que usted aparezca habiendo logrado los objetivos deseados. Repita la visualización al menos una vez al día.

RELÁJESE PARA ACCEDER A SU INCONSCIENTE

Usted puede desarrollar cada estrategia de las propuestas en cualquier lugar y situación. En el trabajo puede detectar pensamientos negativos, eliminarlos y sustituirlos. También puede recitar mentalmente el mantra que ha diseñado mientras realiza la compra semanal o practicar el lenguaje positivo con sus amigos durante la reunión de fin de semana. E incluso visualizar cuando espera a que salgan los niños del colegio.

La mente consciente es un aliado de gran ayuda en el propósito de reprogramar el inconsciente. Nos ayudará a diseñar la estrategia, el conjunto de actividades y técnicas que deberemos desarrollar, así como a adquirir los hábitos necesarios para alcanzar nuestro objetivo.

No obstante, la mejor opción, y tal vez la más efectiva, es bajar las revoluciones a las que opera el consciente. Es decir, llevar a cabo una relajación profunda, tanto física como mental, previa a las prácticas propuestas. El estado de relajación es más propicio cuando se trata de reprogramar el inconsciente. En un futuro post le enseñaremos las técnicas que le permitirán alcanzar un estado de relajación profunda. 

Así que no deje de practicar en toda situación, pero busque un tiempo de retiro para relajarse (cuanto más profundamente, mejor) y ejecutar las estrategias que hemos descrito. 

AÑADA A LO ANTERIOR LA EMOCIÓN

Hemos mencionado la razón evolutiva que explica por qué lo negativo impresiona más nuestro inconsciente. Nosotros añadimos un detalle muy importante. Lo negativo impacta en mayor grado porque despierte el temor que conlleva el riesgo para la supervivencia. Es decir, el pensamiento negativo acompañado de la emoción de miedo es una fuerza programadora importante.

Pues haga lo contrario. Cuando sea posible, hable en positivo, piense en positivo y recite repetidamente el mantra positivo añadiendo una emoción positiva, como la alegría. Sienta satisfacción, júbilo y regocijo, en definitiva, cree en torno a sus prácticas un contexto con carga emocional positiva.

Ahora bien, no resulta sencillo sentir una emoción positiva, si no cree de verdad que puede lograr lo que pretende. Del mismo modo que un pensamiento negativo despierta la emoción de temor, una emoción sincera y real, un pensamiento positivo debe acompañarse de una emoción real. Para ello debe estar convencido, creer y aceptar como cierto que lo que se ha propuesto llegará a hacerse realidad. Debe reproducir la emoción que sentiría al saber que lo que desea se va a cumplir o, mejor aún, que tendría en caso de haberlo obtenido ya. Cuanto más vehemente sea la emoción, mucho mejor.

Emociones positivas para la reprogramación del inconsciente

4.- AFRONTE LOS PROBLEMAS DE MODO DIFERENTE

El neurólogo y psiquiatra austríaco Víktor Frankl, superviviente de los campos de concentración nazi, dijo que no pueden cambiarse las situaciones que nos hacen sufrir, pero sí puede escogerse la actitud con la que se afronta ese dolor. Es decir, que no podemos controlar lo que sucede, pero sí decidir cómo lo evaluamos. Y en esta evaluación intervienen las creencias. 

La capacidad de afrontar y resolver problemas también está condicionada por nuestras creencias. Buena parte de la humanidad cree que su voluntad puede controlar lo que sucede. El deseo de control procede de esa creencia errónea y limitante, que nos hace sufrir más de la cuenta. Ni podemos controlarlo todo ni todos los problemas tienen solución. Si aceptamos esto, nos irá mejor.

Para afrontar un problema debe enfocarse en solucionarlo (en caso de que sea posible) en lugar de atormentarse y darle vueltas constantemente al mismo. No se centre en el problema, sino en la solución.

En cualquier caso, modifique la creencia según la cual los problemas son castigos. Sustitúyala por la que le impulse a tomarlos como oportunidades para aprender y mejorar.

REGULE SUS EMOCIONES

Otra alternativa para modificar los esquemas que gobiernan nuestra vida y reprogramar el inconsciente consiste en la regulación emocional. Puede hacerlo de dos modos diferentes.

En primer lugar, puede suprimir la expresión emocional. Con esta estrategia tratará de inhibir la expresión de conductas derivadas de la emoción. En nuestra opinión, esta estrategia es poco saludable.

En segundo lugar, puede llevar a cabo una reevaluación cognitiva, es decir, puede escoger una creencia alternativa para evaluar la situación que motiva la emoción. Expresado con otras palabras, modificar la actitud acerca de la situación le conducirá a una gestión positiva de la emoción. Por ejemplo, en lugar de decirse “esta situación es perjudicial, dañina, insana,…”, puede creer que “es una oportunidad de cambio”.

Construya significados alternativos de la situación

Construya significados alternativos de la situación.

5.- ACCEDA AL INCONSCIENTE A TRAVÉS DEL INCONSCIENTE

Hay quien afirma con absoluta convicción que el consciente es el guardián del inconsciente, que nada accede al inconsciente sin su consentimiento. Si bien es cierto que en la mayoría de las ocasiones sucede así, no siempre el consciente asegura una protección 100% eficaz. En primer lugar, porque el consciente no se encuentra continuamente en plenas facultades, como ocurre, por ejemplo, justo antes de dormirse o despertar, durante el sueño, el estado de relajación profunda, el hipnótico o en situaciones traumáticas.

Y, en segundo lugar, porque no toda la información que recibe el inconsciente le es entregada al consciente. El primero capta y procesa millones de bits de información por minuto y le entrega sólo una pequeña porción al segundo, porque éste no puede procesar más (léase qué es y cómo funciona el inconsciente). Es decir, no somos conscientes de la mayor parte de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Por tanto, podemos aprovechar estos resquicios del consciente para reprogramar el inconsciente. De hecho, en ocasiones puede ser más ventajoso, porque se evita que el consciente racionalice, cuestione y boicotee la información que deseamos introducir en el inconsciente. Hay quien recomienda las grabaciones con frases positivas para conciliar el sueño y “escucharlas” mientras dormimos (el inconsciente no descansa). A nosotros no nos gustan las recomendaciones que puedan perjudicar el sueño, así que le proponemos una alternativa. Hostigue su inconsciente con afirmaciones positivas. Escríbalas en varios papeles y distribúyalos por los lugares más transitados de su hogar. Cada vez que pase delante de ellos, su inconsciente se encargará de leerlos.

El inconsciente no descansa y lo lee todo

6.- LA REPETICIÓN MENTAL Y VERBAL NO BASTA PARA REPROGRAMAR EL INCONSCIENTE

No basta con tratar de modificar las creencias a través del pensamiento o el lenguaje. Debe ponerse manos a la obra y adquirir las habilidades necesarias para hacer realidad lo pensado y verbalizado. Resulta muy común que las personas se salten este paso. Algunos libros de autoayuda son los culpables de que se crea que el universo nos otorgará lo que deseemos con sólo creerlo.

Pensar, hablar y visualizar en positivo es una parte importante del camino que conduce a la modificación de las creencias inconscientes. No cabe duda. Pero falta desarrollar otro aspecto primordial del plan, a saber, adquirir a través del entrenamiento las habilidades que le llevarán definitivamente a borrar la creencia limitante y alcanzar el objetivo propuesto.

Suponga que desea llegar a ser un mejor escritor y redactar un buen libro. Ya ha localizado las creencias limitantes: “no podré acabarlo”, “no sé escribir correctamente”, “a nadie le interesará mis escritos”, etc. Ha comenzado a modificar su lenguaje, ha diseñado un mantra que repite diariamente, etc. Sin embargo, aún no ha iniciado el entrenamiento de las habilidades necesarias para escribir con corrección. No estudia gramática, sintaxis y ortografía, ni ha generado un hábito de lectura diaria ni tampoco practica la escritura. En este caso, tan frecuente, le aseguramos que la creencia potenciadora, que usted pretende que sustituya a la limitante, no acabará de grabarse.   

Adquisición de habilidades técnicas para reprogramar el inconsciente

El inconsciente de campeón de Nadal se modeló también con la adquisición de las habilidades necesarias. De seguro que no sólo verbalizó y visualizó.

7.- PACIENCIA, CONSTANCIA Y PERSEVERANCIA

Para finalizar hemos dejado el consejo más importante, ya mencionado al principio del post. Sea constante y perseverante en el desarrollo de las estrategias propuestas. Modificar los esquemas inconscientes, aunque teóricamente sea sencillo, en la práctica resulta laborioso.

Y sea paciente, porque no obtendrá logros de la noche a la mañana.

Por último, combata las “tres D”: Desidia, Desgana y Dejadez. Reprogramar el inconsciente requiere esfuerzo y disciplina. Lo fácil sería dejarse llevar, creyendo que el universo le dará lo que pide. Pero la cosa no es tan sencilla. Si cree de verdad que puede hacer algo, se esforzará. De lo contrario, tenga por seguro que no ha creído lo suficiente.

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Qué es el inconsciente y cómo funciona. 

La sombra: el lado oscuro de la psique.  

P´REZ&MÜLLER

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Comments

  1. Los pasos estan perfectamente desarrollados, pero me parece difícil la programación del subonsciente. Muchas gracias por la información.

    1. Author

      Hola, Arcadio. En efecto, no es fácil reprogramar el inconsciente. Se requiere no solo conocer las diferentes estrategias, sino disciplina y paciencia. Un saludo y gracias.

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