La sombra, el lado oscuro de la psique

LA SOMBRA: EL LADO OSCURO DE LA PSIQUE

 

Una de las más importantes aportaciones de Carl Gustav Jung a la psicología contemporánea ha sido el concepto de la sombra. En realidad, no se trata de algo nuevo, pues se encontraba en el ideario de la humanidad mucho tiempo antes. De hecho, Robert Louis Stevenson lo retrató de modo magistral en una de sus obras cumbres “Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”. En cuanto al término sombra, tampoco fue Jung un innovador, por cuanto lo tomó prestado del filósofo alemán Friederich Nieztsche.

En cualquier caso, Jung desarrolló el concepto de la sombra desde una perspectiva científica como nunca antes nadie lo había hecho. El gran psicólogo suizo, y fundador de la psicología analítica, afirmó que todas las personas poseemos ese lado oscuro de la psique, del que no somos conscientes, tan peligroso y destructivo que no deberíamos pasarlo por alto. Asimismo, afirmó que nuestro desarrollo personal, nuestra salud y bienestar depende de la capacidad de hacerla consciente y enfrentarla.

La sombra es otra faceta funcional del inconsciente (léase El inconsciente: qué es y cómo funciona) y podríamos definirla con una de sus más célebres sentencias:

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma -Carl Gustav Jung- Clic para tuitear

POLARIDAD Y UNIDAD

Antes de continuar, creemos que es necesario que usted comprenda los conceptos de polaridad y unidad. Así podrá seguir el hilo de los argumentos que desarrollaremos más adelante. Si no le interesan los prolegómenos, omítalos y diríjase directamente al epígrafe en el se trata de la sombra

POLARIDAD

También conocida como dualidad.

La conciencia humana es bipolar, es decir, clasifica toda la realidad en parejas de contrarios: luz-oscuridad, verdad-mentira, etc. Contrarios que, según la lógica que gobierna los procesos mentales, se excluyen mutuamente. Así funciona este mundo. Cuando usted dice “yo”, se está separando de todo lo demás, se encuentra dividiendo la realidad en dos opciones: yo y tú (los demás).

Absolutamente todo en este mundo responde al esquema bipolar. De hecho, nuestra conciencia requiere de la polaridad para adquirir conocimiento. Sin un mundo ajeno al yo, ¿qué podría aprender ese yo?

Le proponemos un ejemplo de la polaridad en la que nos hallamos atrapados. La respiración consiste en dos movimientos contrarios: la inspiración y la espiración. Ambos se suceden rítmica y constantemente. Aunque son opuestos, un movimiento depende del otro. Si uno se extingue, el otro también. Se trata de una alternancia entre dos polos en la que se sustenta nuestra vida.

UNIDAD

Trascendiendo la polaridad se encuentra la unidad. También conocida como el Todo (o el Uno), porque todo lo abarca, todo surge y depende del él. La unidad se halla en reposo absoluto y permanente. Ni cambia ni se transforma. No tiene principio ni final ni está sujeta al tiempo y al espacio. En ella se aúnan los contrarios (la polaridad), es decir, dejan de existir el yo y el tú.

Difícilmente la mentalidad occidental es capaz de expresar y aprehender este concepto, presente en las tradiciones espirituales del mundo. Un ejemplo de ello es el Tao de los taoístas, el Nirvana de los hindúes y budistas o el Ain Soph de los cabalistas.

Si con dificultad somos capaces de definir la unidad, más complicado nos resulta aceptarla. Pregúntese si le gustaría extinguir su identidad para fusionarse con el Todo. Imagínese dejar de ser usted, perder su yo, para ser uno con el Todo. Suponga qué sería dejar de desear, porque al fundirse en la Unidad ya no existe nada fuera que anhelar. Da un poco de miedo, ¿no es cierto?

Medicina Tradicional China, la sombra y la somatización emocional

Símbolo Tai Chi. En el taoísmo, a los principios en los que se divide la Unidad (Tao) se les denomina Yin y Yang.

LA POLARIDAD DE LA PSIQUE HUMANA

En nuestra psique también podemos distinguir dos polos: el consciente (yo) y el inconsciente (léase el post Qué es y cómo funciona el inconsciente). Solemos identificarnos al 100% con nuestro consciente. Hasta el punto de poder afirmar que “yo soy mi consciente”. Pero nada más lejos de la realidad. Aunque la mayoría de nosotros no sepamos de su existencia, el inconsciente es real y forma parte de nosotros.

Lo ideal, para nuestro bienestar y salud, sería que consciente e inconsciente formaran una unidad, que se complementaran mutuamente. Pero, por lo general, no es así. Existe un claro desequilibrio entre ambos que es origen de serios trastornos. Nos identificamos plenamente con el consciente, y nos separamos del inconsciente, de modo que la integración perfecta de ambos polos a la que deberíamos aspirar se pierde. Como son polos opuestos, pero complementarios, que se necesitan mutuamente, valorar uno y repudiar el otro es una desarmonía que pagamos caro.

Imagínese que en su vida faltase un elemento de la polaridad ¿Qué sucedería si al ciclo diario le faltase la parte en la que brilla el sol? La oscuridad de la noche se apoderaría de nuestras vidas.  

Ser capaces de eliminar la barrera entre ambos polos de la psique, de modo que integrados en el mismo equipo pudieran jugar unidos “en la misma liga”, incrementaría el potencial psíquico humano hasta cuotas no imaginables.

PERSPECTIVA ESPIRITUAL DE LA POLARIDAD/UNIDAD

Muchas enseñanzas de Jehoshúa pueden interpretarse metafóricamente en este sentido. Por ejemplo, cuando dijo “Yo (consciente) y mi Padre (inconsciente) somos uno.” En nuestra opinión, Jehoshúa había superado la polaridad y hacía referencia a ella con el término negativo de “este mundo”. La unidad constituía uno de los ejes de su predicación y aludía a ella como “Padre” o “Reino de los cielos”.

El proceso que conduce a la iluminación también puede ser visto desde esta perspectiva. El ser iluminado ha recorrido el camino que lleva de la polaridad a la unidad. Qué duda cabe que el iluminado continúa permaneciendo en este mundo (la polaridad), pero ya no es de este mundo (pertenece a la unidad).

Jung expresó y sintetizó la conexión entre la sombra y la espiritualidad, así como la dificultad del camino espiritual, con la siguiente sentencia:

Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad. -Carl Gustav Jung- Clic para tuitear 

LA SOMBRA

Desde muy temprana edad nuestra conciencia se enfrenta continuamente a parejas de dos posibilidades (polaridad). Debemos escoger entre ambas. Para facilitar la toma de decisiones, el mundo (sociedad, familia,…) nos ofrece unos marcos de referencia, patrones o cánones que determinan lo que es o no correcto escoger. En virtud de estos marcos, siempre que tomamos una decisión estamos optando por una y rechazando otra de las posibilidades.

De este modo, a lo largo de nuestra infancia y adolescencia –incluso más adelante- vamos forjando un “yo” con todas las características que decidimos escoger. En el diseño de nuestro yo, optamos por una serie de rasgos considerados ideales (según el modelo de referencia al que nos ceñimos) y finalmente construimos un Yo con el que nos identificamos plenamente. Si nos preguntan quién y cómo somos, responderemos definiendo nuestra identidad “soy trabajador, responsable, activo, tolerante, pacífico, generoso, aficionado al deporte, honrado, bueno…”

Pero, ¿qué sucede con todos los rasgos que decidimos inhibir, prohibir o rechazar por considerarlos incorrectos y que no forman parte de nuestro yo o identidad? ¿Realmente creemos que desaparecieron y se extinguieron? Pues bien, la mala noticia es que todas y cada una de las características que enterramos siguen vivas y coleando en nuestra sombra. Es decir, a medida que edificamos nuestro yo, al mismo tiempo construimos nuestra sombra.

Según Jung, la sombra es el conjunto de todos los elementos de la realidad que la persona rechazó, principalmente durante la infancia, y que no reconoce o no quiere reconocer en sí mismo. Todo lo que nosotros no quisimos ser o aceptar pasó a nuestra sombra. Los miedos, deseos, frustraciones, etc., permanecen latentes, pero vivos en el lado oscuro de nuestra psique.  

Desmontar la unidad de contrarios, valorando un aspecto y repudiando el otro, se convierte en origen de desequilibrios. 

La sombra

EL PEOR ENEMIGO: LA SOMBRA

La sombra es nuestro peor enemigo por dos razones.

En primer lugar, porque se encuentra en nuestro interior, es inconsciente y ni siquiera sabemos de su existencia.

En segundo lugar, porque desde ese lugar remoto de la psique donde se esconde opera condicionando nuestro pensamiento, actitud y comportamiento.

La sombra frustra cada intención, cada propósito, cada meta que nos hayamos propuesto. La sombra es la fuente de nuestros tropezones y constituye un serio obstáculo para llevar a cabo nuestras intenciones.

A la sombra no se la combate enterrándola más profundamente ni ocultándola en lugares más inaccesibles. Porque cuanto más nos neguemos a reconocer su existencia, cuanto más oculta se encuentre nuestra sombra, mayor oscuridad y mayor capacidad de sabotear nuestra voluntad adquiere.  

CÓMO CONOCER NUESTRA SOMBRA

Conocer nuestra sombra es el primer paso en el camino de la liberación. El resto de la ruta la iremos desarrollando en futuros post.

Ni que decir tiene que para conocer nuestra sombra debemos creer que existe y estar dispuestos a enfrentarla cara a cara. Una vez tomada la decisión de emprender el viaje hacia el conocimiento de la sombra, podemos empezar a manejar diferentes estrategias para acceder a ella.

Una de las formas en las que, según Jung, se nos muestra la sombra es a través de los sueños. Aparece como seres aberrantes, como bestias o monstruos que nos aterrorizan. Con todo, dado el lenguaje simbólico de los sueños, no es tarea fácil reconocer en ellos nuestra sombra.

Una mejor herramienta la encontramos en la proyección.

“Desafortunadamente no puede haber ninguna duda de que el hombre es, en general, menos bueno de lo que se imagina a sí mismo o quiere ser. Todo el mundo tiene una sombra, y cuanto más oculta está de la vida consciente del individuo, más negra y densa es. En todo caso, es uno de nuestros peores obstáculos, puesto que frustra nuestras intenciones más bien intencionadas.” –Carl Gustav Jung-

LA PROYECCIÓN DE LA SOMBRA

Podemos acceder a nuestra sombra a través de sus proyecciones. Para que entienda mejor el significado de este término psicológico usaremos la metáfora del espejo.

Existen áreas de nuestro cuerpo que no podemos ver directamente y necesitamos el reflejo de un espejo ¿no es cierto? Tal es el caso de los ojos, la frente, la espalda,… De la misma manera necesitamos un “espejo” para acceder a nuestra sombra y ese espejo lo constituye la realidad exterior. Sólo vemos nuestra sombra cuando es proyectada y reflejada en las personas que nos rodean. Así que esté atento.

Cada vez que encuentre en alguien el rasgo, principio, elemento o característica que usted rechazó y enterró en su interior, se desencadenará una reacción que reconocerá sin dificultad. Sentirá rechazo, angustia, incluso asco e irritación. Cuanto más oculto esté ese rasgo, cuanto más lo haya inhibido y escondido, mayor intensidad tendrá la reacción. Hasta puede encolerizarse.

Pondremos otro ejemplo, con el que a buen seguro se identificarán muchos. Nosotros crecimos en una familia donde los hijos debían no sólo obedecer a sus padres, sino contribuir al levantamiento de las cargas del hogar. No nos quedó otra que edificar una identidad según ese modelo de referencia. Hoy en día, siendo padres, cuando vemos a nuestros hijos contradecir y desobedecer con insistencia, y no levantar un solo dedo para ayudar en las labores domésticas, aparece el “demonio” encerrado en las profundidades de nuestra psique.

¿Qué ha sucedido? Que proyectamos nuestra sombra en nuestros hijos (es decir, todo lo que no quisimos ser o aceptar) y cuando percibimos el reflejo (recuerde la metáfora del espejo), aparecen las reacciones descritas anteriormente.

Teoría del espejo, la proyección y la sombra

LA SOMBRA NO ESTÁ FUERA, SINO DENTRO DE NOSOTROS

Lo que vemos en nuestros hijos que tanto nos irrita no es otra cosa que nuestra sombra. Percibimos y sentimos la sombra como algo exterior, aunque en realidad está dentro de nosotros.

Si no somos conscientes de este hecho, percibiremos constantemente el “mal” fuera de nosotros, porque no sabemos que en realidad se encuentra dentro de nuestra alma. Cuanto más densa y negra sea nuestra sombra, más obsesión y empeño por contener ese “mal” que percibimos en el exterior. Si no somos capaces de reconocerla y ocuparnos de ella, podríamos convertirnos en caudillos de la lucha contra todo aquello del mundo exterior que en su día rechazamos, pero que llevamos dentro. Tenga por seguro que no ganará este combate, porque la dirección de sus afanes y empeños es incorrecta. Combate fuera de sí, lo que debe combatir en su interior.

Tal entrega y obsesión en la lucha contra los principios, elementos, rasgos y características que no quiso para usted, acabarán agotando su energía, y generándole sufrimiento y trastornos de salud. Léase el post Somatización emocional.

LA PARÁBOLA DEL FARISEO Y EL PUBLICANO

Para finalizar el artículo, y como enlace al siguiente post, traemos la parábola del fariseo y el publicano, que el evangelista Lucas atribuye a Jehoshúa. El relato contiene una enseñanza, que podría contribuir a la comprensión del asunto que tratamos.

Antes debemos aclarar dos términos. Los fariseos formaban una facción religiosa del judaísmo en la época de Jehoshúa. Se caracterizaban por ser estrictos y celosos observadores de la ley divina. Los publicanos eran judíos en los que Roma había delegado la recaudación de impuestos. No eran bien vistos como resultado de su vida un tanto disoluta.

Ahora, la parábola:

“Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás:

Dos hombres subieron a un templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo puesto en pie, oraba de esta manera: -Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aún como este publicano. Yo ayuno dos veces por semana, doy diezmo de todo lo que gano-.

Pero el publicano, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: -Dios, ten piedad de mí, pecador-”

Jehoshúa finaliza la enseñanza diciendo que el publicano se fue a su casa siendo más justo que el fariseo ¿Por qué?

El lado oscuro de la psique

INTERPRETACIÓN DE LA PARÁBOLA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA SOMBRA

Suponemos que tras la lectura del post usted habrá podido percatarse de la sombra del fariseo y su proyección. Sombra que, sin duda, también posee el publicano. La diferencia estriba en que el primero ni la conoce ni quiere conocerla. Se identifica como un ser bueno y justo, proyecta su sombra en los demás y desprecia el mal que observa, como si únicamente estuviera fuera de él y no también dentro. El segundo, no obstante, parece haber reconocido que en su interior existen aquellos rasgos no deseables para un judío de la época, los reconoce, los ha hecho conscientes, los ha traído a la luz. Como dijo Jeshoshúa, el fariseo se encuentra atrapado en su inconsciencia y el publicano, ha abierto las puertas al conocimiento de sí mismo y a la aceptación. Es decir, ha comenzado el camino que conduce a su sanación.

En este sentido también pueden comprenderse las palabras de Jehoshúa en relación con los fariseos

“sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”

La educación del fariseo le hizo desterrar y enterrar en el inconsciente todos aquellos rasgos y características que no se ajustaban al ideal ético y moral de su doctrina religiosa. Hacia el exterior muestra una imagen perfecta, reluciente e impoluta; sin embargo, en su interior se encuentra encarcelado el monstruo, es decir, la sombra, de la que no es consciente ni quiere serlo.

FUTURO POST

Más adelante trataremos las estrategias para, una vez convencido de la existencia de la sombra y tomada la decisión de conocerla, pueda iniciar el camino que conduce a su integración. 

Le adelantamos que la tarea no es fácil, pero que con paciencia, perseverancia y constancia puede alcanzarse. Gradualmente, irá convirtiéndose en un ser humano más completo, su equilibrio y bienestar mejorarán, y liberará el potencial que usted posee para un desarrollo personal pleno. 

Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de la vida fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. -Carl Gustav Jung- Clic para tuitear

P´REZ&MÜLLER

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