Qué es la dieta cetogénica, beneficios y riesgos

QUÉ ES LA DIETA CETOGÉNICA: BENEFICIOS Y RIESGOS

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En realidad, habría que usar la denominación dietas cetogénicas, porque no existe una sola variante, sino un grupo de dietas que, si bien tienen una finalidad común, no son iguales. En cualquier caso, el objetivo de toda dieta cetogénica (o dieta keto) es replicar en el organismo lo que sucede durante el ayuno, esto es, inducir la producción de cuerpos cetónicos y, a la larga, un estado fisiológico de cetosis.

Se caracterizan por una restricción importante de la ingesta de hidratos de carbono. Y, por tanto, un aumento relativo de las proporciones de proteínas y grasas. En general, se distinguen por porcentajes muy elevados de grasa, porque las proteínas pueden aumentarse hasta un límite.

Aunque la restricción de hidratos de carbono es variable en función de la propuesta dietética, nunca puede superarse un consumo de 60 gr/día de hidratos de carbono, si se desea generar la cetosis.

Desarrollada inicialmente en la década de 1920 para el tratamiento de la epilepsia, desde los años 60 la dieta cetogénica se ha convertido en uno de los métodos más célebres para el tratamiento de la obesidad. Además, los estudios científicos han concluido una larga serie de beneficios, que más adelante trataremos.  

Tanto ha sido su auge, que muchos creen que se trata de la dieta perfecta, que conduciría a la humanidad a la más elevada cima de la salud. Nosotros no estamos totalmente de acuerdo.

BREVES NOCIONES SOBRE METABOLISMO Y BIOQUÍMICA

Para entender qué sucede en el organismo y cómo funciona la dieta cetogénica, resulta necesario conocer algunos rudimentos teóricos.

El ser humano depende de la energía obtenida de los macronutrientes, liberados de los alimentos en el proceso digestivo. Los macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) son fragmentados durante la digestión en sus constituyentes esenciales, que básicamente son: glucosa, ácidos grasos y aminoácidos.

Aunque la oxidación de la glucosa es la fuente principal de energía para todas las células –en esta afirmación no estarían de acuerdo los “cetoobsesos”-, el ser humano también puede generar energía de los ácidos grasos y los aminoácidos.

En cualquier caso, lo importante no es conocer qué nutriente es el principal y mejor combustible de las células. Lo realmente interesante es saber que un organismo humano sano es flexible, es decir, degrada un nutriente u otro para producir energía en función de las características bioenergéticas de cada nutriente y de las circunstancias. Por tanto, la glucosa será la fuente de energía principal en unos casos y las grasas en otros. Las proteínas también se utilizan en situaciones excepcionales, pero el organismo suele reservarlas –como oro en paño- para otros cometidos de vital importancia.

Enemigo del menú cetogénico

Uno de los enemigos de la dieta cetogénica. Un simple plátano grande contiene más hidratos de carbono que los permitidos por la dieta cetogénica más tolerante.

DIFERENCIAS BIOENERGÉTICAS ENTRE NUTRIENTES

La glucosa proporciona energía muy rápidamente, a diferencia de lo que ocurre con los ácidos grasos. En cambio, la oxidación completa de la grasa suministra mucha más, aunque muy lentamente. Los aminoácidos son los nutrientes que menos energía proveen. Para que se haga una idea, la oxidación de la grasa produce 9,3 kcal por gramo, comparado con las 3,8 de la glucosa y las 3,1 de los aminoácidos.

Sin embargo, a pesar de que la glucosa es la fuente principal de energía, el ser humano posee una capacidad muy limitada para almacenarla. Las reservas hepáticas y musculares de glucosa en forma de glucógeno no superan las 2000 kcal. Por lo que sólo podrían mantener a un ser humano adulto durante un día (y estando en reposo). En cambio, podemos almacenar más de 100000 kcal de grasa en el tejido adiposo, reserva suficiente para mantener con vida a un adulto durante meses. Las proteínas se encuentran por todas partes. De hecho, constituye la molécula biológica con mayor presencia en el ser humano (el 50% del peso en seco). Sin embargo, sólo son utilizadas para producir energía en casos muy excepcionales.

Por último, debe saber que la glucosa es utilizada por todas las células del organismo para producir energía. No sucede así con los ácidos grasos, que son inutilizables directamente por el Sistema Nervioso Central y las células sanguíneas.

Reservas de macronutrientes

Reservas de macronutrientes.

SER HUMANO: FLEXIBILIDAD ADAPTATIVA

El organismo degrada la glucosa y los ácidos grasos para producir energía. Selecciona, como hemos mencionado, uno u otro nutriente dependiendo de sus peculiaridades bioenergéticas y de las circunstancias.

En reposo o cuando la actividad es suave, se utilizan ambos sustratos energéticos, aunque principalmente ácidos grasos. Como no es necesario producir energía a gran velocidad, la grasa resulta el mejor combustible. El organismo reserva la glucosa (en forma de glucógeno) para otras ocasiones.

A medida que la intensidad de la actividad física se incrementa, y se requiere energía rápida, se invierte gradualmente el proceso. El organismo comienza a preferir la glucosa sobre los ácidos grasos. Llega un momento en que sólo se utiliza la glucosa como rápida fuente de energía.

Como las reservas de glucosa son limitadas, acaban agotándose, si no se consumen alimentos con hidratos de carbono. Esto sucede durante el ayuno, que en tantas ocasiones sufrieron nuestros remotos ancestros, y la actividad física prolongada. Llegada esta situación de excepción, las células del organismo ponen en marcha el catabolismo de las grasas para producir energía.

Pero todas las células no pueden utilizar la grasa directamente como sustrato energético. Es el caso del cerebro. ¿Qué sucede entonces? Podría recurrirse a un proceso metabólico torpe y muy costoso -llamado gluconeogénesis-, que utiliza las preciadas proteínas del tejido muscular y el glicerol de la grasa para producir glucosa con el objeto de alimentar al cerebro. Pero esta ruta no es eficaz desde el punto de vista energético y desperdicia mucha proteína muscular. Como el organismo es sabio activa un proceso denominado cetogénesis.

CETOGÉNESIS: ADAPTACIÓN A LA ESCASEZ DE ALIMENTOS

Durante millones de años, los cazadores-recolectores del paleolítico sufrieron escasez periódica de alimentos. Y la cetogénesis es la demostración más patente de nuestra adaptación a esa escasez y al ayuno.

Ante la situación excepcional que supone el agotamiento de las reservas de glucógeno, el organismo debe poner a disposición del cerebro algún otro tipo de combustible. No sólo para el cerebro, sino para otros órganos que requieren mucha energía, tales como el corazón y los músculos.

Aquí entra en juego la cetogénesis, que no es otra cosa que el proceso de producción de cuerpos cetónicos, principalmente en el hígado, a partir de un subproducto del metabolismo de las grasas (Acetil-CoA). Los cuerpos cetónicos o cetonas serán la fuente principal de energía para el cerebro cuando no exista suficiente glucosa.

Por tanto, la cetogénesis es la ruta metabólica que tiene como misión proveer al cerebro –y otros órganos- de una fuente alternativa de energía: los cuerpos cetónicos.

Cetogénesis

Dos moléculas de Acetil-CoA procedentes de la oxidación de las grasas generan dos cetonas (acetoacetona y B-hidroxibutirato), que serán la fuente principal de energía del cerebro cuando la disponibilidad de glucosa es baja.

Gracias a esta vía metabólica, el “órgano pensante” puede obtener hasta un 65% de sus necesidades energéticas. Los cuerpos cetónicos son, por tanto, el salvavidas en situaciones excepcionales. El restante 35% sigue obteniéndolo de la glucosa procedente de la citada costosa gluconeogénesis, principalmente de la degradación del glicerol y en menor medida de los aminoácidos extraídos de la musculatura. Esta es la razón por la que en ayunos prolongados se pierda también músculo.

Si no vuelve a consumirse alimentos con hidratos de carbono, los niveles en sangre de cuerpos cetónicos comienzan a elevarse. Así se entra en el deseado por la dieta cetogénica, estado de cetosis.

QUÉ ES LA DIETA CETOGÉNICA

La dieta cetogénica busca emular lo que sucede en el organismo cuando la reserva de glucógeno se ha agotado tras un ayuno. Esto es, el estado fisiológico de cetosis, que no debe confundirse con la cetoacidosis diabética. El primero es un mecanismo adaptativo del organismo, que busca fuentes de energía alternativas a la glucosa, y el segundo, es consecuencia de una descompensación patológica.

La cetosis deseada se logra restringiendo la ingesta dietética de alimentos ricos en hidratos de carbono, tales como arroz, legumbres, frutas, tubérculos, etc. En su lugar, deben consumirse otros ricos en proteína y grasa. En general, los vegetales pobres en hidratos de carbono son permitidos.

Sobre los menús de la dieta keto trataremos en un futuro post. Ahora basta con citar las características generales.

TIPOS DE DIETA CETOGÉNICA

Existen diferentes variantes de dieta cetogénica en función de la distribución de los macronutrientes. Sin embargo, la dieta cetogénica estándar, que logra en pocos días un estado de cetosis intenso, es aquella a la que habitualmente nos referimos cuando hablamos de esta propuesta.   

  • 70% de las calorías deben proceder de las grasas.
  • 20% de las proteínas
  • 10% de los hidratos de carbono.

Existen otras propuestas con una restricción más marcada de hidratos de carbono (por debajo del 5%, incluso hasta llegar al 1%). Asimismo las hay menos radicales y agresivas, que conducen al organismo a estados de cetosis más ligeros.

  • 55 % grasas.
  • 25% proteínas.
  • 20% hidratos de carbono.

También deben mencionarse las dietas cetogénicas altas en proteínas. Esta variante mantiene una proporción elevada de grasas, pero hacen hincapié en el consumo de proteínas.

  • 60% grasas.
  • 35% proteínas.
  • 5% hidratos de carbono.

Entre estas propuestas existen numerosas alternativas con bajo consumo de hidratos de carbono, que fuerzan el metabolismo de las grasas y la liberación de cuerpos cetónicos.

Los espárragos son grandes aliados de la dieta cetogénica

Los espárragos son grandes aliados de la dieta cetogénica. 100 gramos contienen sólo 2 gramos de hidratos de carbono.

OTRAS VARIANTES DE DIETA CETOGÉNICA

Aunque no reciben la denominación de dieta cetogénica, ni enfatizan el estado de cetosis, algunas célebres propuestas dietéticas para la pérdida de peso realmente lo son.

Tal es el caso de la dieta Atkins y el método Dunkan. Tienen en común con cualquier dieta keto la reducción de los hidratos de carbono y, por tanto, la inducción del estado de cetosis. La diferencia radica en que ambas (sobre todo, la segunda) priorizan las proteínas sobre las grasas. Por tanto, son dietas cetogénicas altas en proteínas. En un futuro escribiremos sobre ellas.

A pesar de que la dieta paleolítica ha sufrido múltiples adaptaciones, la versión original podría clasificarse entre las dietas cetogénicas. En sus argumentos no se subraya el estado de cetosis, sino la ingesta de aquellos alimentos que consumió el ser humano en tiempos remotos. Para saber más léanse nuestros post al respecto.

Errores de la dieta paleo: desmontando el mito

Dieta paleolítica: el mito de los cazadores-recolectores. 

Puede iniciar la lectura de nuestra saga sobre la dieta de nuestros ancestros. Comience con la dieta del homo habilis, el primer cazador-recolector. 

BENEFICIOS DE LA DIETA CETOGÉNICA

Los beneficios de la dieta keto en personas sanas están más que demostrados. Eso sí, no se han realizado suficientes estudios a largo plazo y esto ha de tenerse muy en cuenta.

Por otro lado, existe evidencia suficiente sobre el potencial terapéutico de la dieta cetógenica en numerosas enfermedades, como la diabetes, enfermedades neurológicas, síndrome del ovario poliquístico, acné e incluso el cáncer. Asimismo, se sabe que mejora los factores de riesgo tanto de las enfermedades respiratorias como cardiovasculares.

Empezaremos por la propiedad que más prestigio le ha dado a la propuesta dietética.

Menú en la dieta keto

A ojo de buen cubero, el planto tal vez no contenga 7 gramos de hidratos de carbono.

PÉRDIDA DE PESO

La mayoría de estudios han demostrado que las personas que siguen una dieta cetogénica estándar pierden más peso durante los primeros 3-6 meses que quienes siguen dietas más equilibradas y bajas en grasas. Por lo que se trata de una herramienta efectiva para combatir la obesidad, al menos a corto y medio plazo.

Aunque los mecanismos involucrados no están claros, diferentes autores afirman que la dieta keto es eficaz porque.

  • Consumo de una mayor cantidad de energía por la conversión de las proteínas en glucosa y el efecto térmico de las mismas.
  • Reducción en el apetito, debido al efecto saciante de las proteínas y las grasas.
  • Acción supresora directa del apetito de los cuerpos cetónicos.
  • Efecto sobre las hormonas de control del apetito.
  • Reducción de la lipogénesis y aumento de la lipólisis.
  • Mayor eficiencia metabólica en la oxidación de las grasas. 

De los mecanismos mencionados, el más evidente para los que siguen una dieta cetogénica es la reducción del apetito. Pruebe y lo comprobará.

Pero aún hay más. La dieta keto produce beneficios en las personas obesas (y en el resto), no directamente relacionados con la pérdida de peso.

  • Efectos positivos sobre el estado de ánimo en obesos. Aunque en fases muy tempranas (los primeros 4 o 5 días) los sujetos pueden manifestar cansancio, este efecto pasa rápidamente.
  • Mejora la resistencia a la insulina y el control de la glucemia. 
  • Corrige el perfil lipídico.

Dieta cetogénica es efectiva en el tratamiento de la obesidad

MEJORA LA SENSIBILIDAD A LA INSULINA

La producción excesiva de insulina, o hiperinsulinemia, en respuesta a una dieta con elevada proporción de hidratos de carbono, sobre todo los de alto índice glucémico, acaba provocando resistencia a la insulina.

Comemos cada 2 horas y picoteamos como las gallinas constantemente alimentos ricos en hidratos de carbono. El páncreas segrega insulina a todas horas para decirle a las células que capten la glucosa, la almacenen y la usen. Pero ante tanto estímulo insulínico, las células pierden la capacidad de responder adecuadamente.

Pues bien, la hiperinsulinemia y la resistencia a la insulina se relacionan con las denominadas enfermedades de la civilización. Entre estas afecciones encontramos afecciones tan diversas como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, la enfermedad de Alzheimer, acné, gota, disfunción eréctil y, síndrome de ovario poliquístico.

La dieta cetogénica no sólo crea un entorno con menor liberación de insulina, sino que mejora la resistencia celular a la misma. Por ello es efectiva para prevenir y tratar las enfermedades que se asocian con este trastorno metabólico, como por ejemplo, la obesidad y la diabetes mellitus tipo II.  

MEJORA LA FLEXIBILIDAD METABÓLICA. ADIÓS AL EFECTO REBOTE

En nuestra opinión, la mayor ventaja de la dieta keto no es la pérdida de peso ni la reducción rápida del porcentaje de grasa, sino la mejora en la flexibilidad metabólica. De hecho, corregir la inflexibilidad metabólica, que caracteriza en mayor o menor grado a la mayoría de personas, se traduce en un óptimo metabolismo oxidativo de las grasas de forma permanente. Es decir, nos convertimos en mejores quemadores de grasa. Como resultado, se pierde peso (en caso de que sobre) y se mantiene la pérdida a lo largo del tiempo, evitando el temido efecto rebote. 

Una persona verdaderamente sana debería tener la capacidad de cambiar de un sustrato energético a otro en función de la situación. Es decir, debería exhibir flexibilidad metabólica. Sin embargo, la alimentación moderna, rica en hidratos de carbono de alto índice glucémico y las comidas frecuentes (estamos comiendo a todas horas) nos han convertido en inflexibles metabólicamente, dependientes de la glucosa como sustrato energético. Nos hemos adaptado a utilizar la glucosa para producir energía. De ahí que cuando las reservas de glucógeno se agotan, nuestro metabolismo no posee la habilidad de utilizar las grasas como combustible. En ese momento nos sentimos irritables, ansiosos, apáticos, sin energía y con un hambre voraz, sobre todo por dulce.

Pues bien, una de las herramientas más eficaces, junto a la actividad física y el ayuno intermitente, para re-educar a nuestro metabolismo es la dieta cetogénica.

DIETA CETOGÉNICA Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

Dedicaremos un post completo a este asunto. Pero le anticipamos que la mejora de la eficiencia metabólica en la oxidación de las grasas incrementa la resistencia aeróbica durante largas distancias.

CETOSIS Y CEREBRO. ENFERMEDAD NEUROLÓGICA Y NERODEGENERATIVA.

Desde su eficaz uso para el tratamiento de la epilepsia, se han investigado mucho los efectos de la dieta cetogénica sobre el metabolismo cerebral. Aunque los mecanismos subyacentes aún no han sido del todo esclarecidos, en diferentes estudios se ha concluido que.

  • Aumenta la actividad y la expresión de factores neurotróficos, como el BDNF. El BDNF estimula las células madres para la generación de nuevas neuronas (neurogénesis). Al mismo tiempo, promueve el crecimiento y supervivencia neuronal.
  • Aumenta la señalización de GPR (señales entre sinapsis).
  • Reduce los neurotransmisores excitadores (glutamato y aspartato) y aumenta los inhibidores (GABA). Esto produce una reducción de la excitabilidad neuronal.
  • Produce un aumento del 46% en la densidad mitocondrial en el hipocampo de los animales. Esta área cerebral se relaciona con el aprendizaje y las emociones.
  • Disminuye la formación en la mitocondria de especies reactivas de oxígeno (un tipo de radical libre). Al mismo tiempo, estimula la síntesis de antioxidantes, como glutatión (GSH) y el ácido lipoico. Por ello, atenúa el estrés oxidativo y, como resultado, protege al ADN y otras estructuras mitocondriales del efecto dañino de los radicales libres.
  • Estimula la biogénesis mitocondrial (ampliaremos la información sobre las mitocondrias más abajor). A mismo tiempo aumenta las concentraciones cerebrales de ATP y fosfocreatina, y reduce el consumo de oxígeno por parte del cerebro en un 25%. Todo ello sugiere una mayor eficiencia metabólica y energética del cerebro.
  • Reduce la inflamación.

La dieta keto y sus efectos positivos sobre la función cerebral

El cúmulo de evidencia indica que los cuerpos cetónicos son neuroprotectores. Esto explicaría las mejoras cognitivas y del estado de ánimo, así como en la evolución y la clínica de enfermedades neurológicas (epilepsia, por ejemplo). Además, la evidencia sugiere su potencial utilidad en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas, tales como Alzheimer y Parkinson.

CETOSIS Y ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS

Mención aparte merecen los ácidos grasos poliinsaturados. Se ha sugerido que los efectos neuroprotectores de la dieta cetogénica también podrían deberse al aumento de los niveles cerebrales y en sangre de ácidos grasos poliinsaturados, que ocurre después de seguir una dieta cetogénica. Algunos, como el ácido docosahexaenoico (DHA), disminuyen la excitabilidad de las neuronas del hipocampo y aumentan la supervivencia neuronal después de lesiones traumáticas e isquémicas.

DIETA CETOGÉNICA Y FUNCIÓN MITOCONDRIAL

Las mitocondrias son las plantas energéticas de las células. Proporcionan la mayor parte de la energía necesaria para la vida, a partir de la oxidación de los macronutrientes. De ahí que su disfunción, rara vez de origen hereditario, afecte principalmente a los tejidos con gran demanda de energía, como el cerebro, el corazón y los músculos. Pero puede afectar a cualquier órgano y se relaciona con una amplia variedad de enfermedades degenerativas y metabólicas, cáncer y envejecimiento.

Pues bien, los cambios en el metabolismo energético inducidos por la dieta keto exhiben una acción directa sobre la función mitocondrial. En primer lugar, muestran un efecto protector de la mitocondria al reducir el estrés oxidativo. Este efecto se debe a la reducción de la liberación de radicales libres y un aumento de las enzimas antioxidantes.

Por otro lado, la dieta cetogénica estimula la biogénesis mitocondrial, es decir, la producción de nuevas y funcionales mitocondrias. Que un tejido genere nuevas mitocondrias se traduce en una mayor eficiencia energética y menor producción de radicales libres.

En resumen, los resultados de los diferentes estudios sugieren su potencial preventivo y terapéutico en una amplia gama de enfermedades asociadas a disfunción mitocondrial.

DESVENTAJAS, EFECTOS ADVERSOS Y CONTRAINDICACIONES

Pero no es oro todo lo que reluce. Ahora entenderá por qué la comunidad científica se encuentra enfrentada y nosotros no pensamos que la dieta cetogénica sea la panacea alimentaria. 

En primer lugar, no resulta tan sencillo llevar a cabo una dieta cetogénica, al menos las más restrictivas. Los estudios demuestran una escasa adherencia de las personas a la propuesta. Es decir, pocos son capaces de sostener en la práctica las restricciones agresivas de las dietas keto.

Así que, si desea iniciar una dieta keto, prepare previamente su mente para la reducción extrema de la variedad alimentaria y la monótona ingesta de grasa.

EFECTOS SECUNDARIOS DE TIPO ADAPTATIVO (A CORTO PLAZO)

Durante la fase de adaptación a la dieta se han descrito varios efectos adversos. Estos incluyen mal aliento, picores y disminución del rendimiento físico.

Los calambres musculares suelen ser corrientes. Son debidos a la mayor producción de orina que genera el cambio dietético y la consiguiente pérdida de electrolitos. Pueden evitarse ingiriendo más agua (con una pizca de sal marina completa, de vez en cuando). Además, no debe olvidarse de comer vegetales ricos en potasio y las semillas ricas en magnesio. 

Con gran frecuencia las personas refieren cambios en los hábitos intestinales (estreñimiento). Se deben a la escasa fibra consumida en este tipo de dietas. Este efecto secundario puede llegar a ser un gran incordio, pues perdura en el tiempo. Y, en ocasiones, resulta intratable, excepto con laxantes radicales (sen, cáscara sagrada, etc).

Efectos secundarios de la dieta cetogénica

¿Harta de tanta grasa o tal vez estreñida?

Además, habitualmente, quienes siguen la dieta cetogénica refieren lo que se ha denominado ceto-gripe. Consiste en un cortejo de síntomas similares a los de un proceso gripal: dolor de cabeza y por todo el cuerpo, falta de energía, cansancio, mareos y náuseas. También cursa con otros síntomas como deseo de dulce e irritabilidad. Se debe al cambio del metabolismo de la glucosa hacia el de ácidos grasos en personas con poca flexibilidad metabólica, es decir, la mayoría en la actualidad. Con todo, se trata de un proceso totalmente reversible y pasajero, aunque en algunos casos tarda semanas en desaparecer.

Para evitar los citados efectos secundarios, se debe llevar a cabo una progresiva transición a la dieta cetogénica estándar. Debería comenzarse con restricciones menos dramáticas de hidratos de carbono e ir gradualmente incrementándolas a lo largo de unas semanas. ¡Ah! y beber suficiente líquido. 

OTROS EFECTOS SECUNDARIOS 

Pero no todas las evidencias apuntan a efectos tan insignificantes, reversibles y pasajeros. Por ejemplo, un estudio en ratones demostró que el seguimiento de la dieta keto a largo plazo (22 semanas) podría causar dislipidemia, un estado proinflamatorio, signos de hígado graso e intolerancia a la glucosa.

También se han reportado efectos negativos a nivel cognitivo, como reducción de la atención y del procesamiento de información. Además, se han descrito otros efectos secundarios notables como la nefrolitiasis.

Un estudio de 2012 concluye literalmente sobre las dietas cetogénicas altas en proteínas: “Las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas, utilizadas de manera regular y sin tener en cuenta la naturaleza de los carbohidratos o la fuente de proteínas, están asociadas con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Un metaanálisis reciente (2018) demuestra que las dietas bajas y muy bajas en hidratos de carbono son las que más mortalidad presentan a largo plazo. El menor riesgo de mortalidad lo presentan las dietas que obtienen el 50% de sus calorías de los hidratos. Vea la siguiente imagen. 

Mortalidad en dietas bajas o muy bajas en hidratos de carbono

En cualquier caso, no se han realizado suficientes estudios en sujetos sanos sobre los efectos de la dieta cetogénica a largo plazo.

CONTRAINDICACIONES DE LA DIETA CETOGÉNICA

En general, está contraindicada en niños, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, y personas con enfermedad renal, hepato-biliar, de corazón y diabéticos tipo I descompensados. 

Por último, puede que usted crea que su hígado y vesícula biliar funcionan a la perfección. Piensa que podrá digerir y tolerar toda la grasa del mundo. Sus pruebas de laboratorio son normales y las de radiodiagnóstico (ecografía) no arrojan evidencias de afección de ningún tipo. Sin embargo, y esto lo saben los naturópatas muy bien, es posible que su función hepato-biliar no sea la óptima. En este caso, sus pesadísimas digestiones pondrán sobre la mesa dos opciones: o bien dejar de consumir tanta grasa para siempre o bien comenzar una terapia para estimular y corregir su función hepatobiliar. Usted decide.   

NUESTRAS RECOMENDACIONES

Si usted padece alguna enfermedad, debería ponerse en manos de un profesional de la salud. Éste diseñará un plan acorde a sus necesidades y hará un seguimiento directo del proceso.

Si usted está “sano”, debería ser prudente. Que una dieta ocasione tantos efectos adversos, tendría que hacerle sospechar. Si bien es cierto que la dieta keto proporciona reducciones de peso muy notables a corto plazo y otras mejoras a nivel general, se desconocen los efectos sobre la morbilidad y la mortalidad a largo plazo.

Menú en la dieta keto

Otro menú cetogénico. En este caso, abundan los ricos frutos secos.

Nosotros proponemos seguir la dieta cetogénica estándar durante un tiempo limitado –nunca más de tres meses-. La intención sería estimular una pérdida rápida de grasa, mejorar el metabolismo (oxidación de grasas y sensibilidad a la insulina) y llevar a cabo la transición a una dieta menos radical.

No obstante, y en nuestra opinión, lo mejor es llevar a cabo ciclos. Es decir, intercalar unas pocas semanas (de 2 a 3) de dieta cetogénica estándar con periodos más largos (2 a 3 meses) de una dieta equilibrada (por ejemplo, la mediterránea). Con esta alternancia conseguimos lo más importante: re-educar el metabolismo (super-dependiente de la glucosa, en la mayoría de casos), mejorar la sensibilidad a la insulina, hacerlo más flexible y eficiente en la oxidación de las grasas.

Si usted es de esas personas incapaces de sostener la dieta cetogénica estándar durante más de 3 días (para algunos el exceso de grasa es intolerable), podría probar una restricción moderada de hidratos de carbono (en torno a un 50%). Ni que decir tiene que los resultados no serán tan notables en lo referente a la pérdida de peso y mejora metabólica. Sin embargo, a largo plazo obtendrá los mismos beneficios para la salud.

REFERENCIAS CIENTÍFICAS

Dieta cetogénica en el tratamiento de la obesidad

Dieta kjeto para la obesidad. 

Revisión de los usos terapéuticos de la DC

El sistema nervioso y la desregulación metabólica: la evidencia emergente converge en la terapia dietética cetogénica (estudio). Este estudio demuestra la utilidad de la DC en la inflamación y dolor, entre otras acciones. 

Propiedades neuroprotectoras.  

Mejoras en la salud cerebral

Tratamiento de la epilepsia resistente a los fármacos

Efecto sobre la enfermedad de Parkinson

Actividad ansiolítica y sobre la cognición

Efecto preventivo en la enfermedad cardiovascular

Resistencia a la insulina y diabetes tipo II.

Para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo II.

Prevención y tratamiento del cáncer

Mayor riesgo cardiovascular en dietas cetogénicas altas en proteínas

Metaanálisis 2018 sobre mortalidad de dietas bajas en hidratos de carbono. 

P´REZ&MÜLLER

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