LOS MEDICAMENTOS PARA LA ACIDEZ ALTERAN EL INTESTINO

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Los medicamentos para la acidez, conocidos como inhibidores de la bomba de protones (IBP), se encuentran entre los más recetados del mundo. Se utilizan muy habitualmente en gastroenterología para el tratamiento de la dispepsia, gastritis, úlcera péptica, reflujo gastroesofágico y esofagitis

Las encuestas han señalado que se abusa de los IBP. Una de las razones principales es que en muchos países, al menos en España, pueden adquirirse en las farmacias sin necesidad de receta médica. Así las cosas, las personas consumen IBP como si fueran churros, sin que existan motivos médicos para ello. 

ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE ROMA

Un grupo de investigadores italianos de la Universidad de Sapienza de Roma, liderados por el doctor Giovanni Bruno, publicó el año pasado en el World Journal of Gastroentrology un estudio titulado Proton pump inhibitors and dysbiosis: Current knowledge and aspects to be clarified (Inhibidores de la bomba de protones y disbiosis: conocimientos actuales y aspectos por aclarar). Concluye que el uso prolongado de los IBP puede alterar la microbiota intestinal y desencadenar o agravar trastornos gastrontestinales

Los investigadores afirman que pese a ser bien tolerados, la reducción a largo plazo de la secreción gástrica producida por los IBP, incrementan el riesgo de disbiosis, esto es, un desequilibrio en la composición de la microbiota intestinal. La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos residentes en el intestino y necesarios para múltiples funciones vitales, como el metabolismo de nutrientes y fármacos, la producción de energía, la defensa contra patógenos, la modulación del sistema inmunológico y el apoyo de la integridad de la barrera de la mucosa intestinal. Por lo tanto, las disbiosis ocasionadas por el uso abusivo y prolongado de IBP se ha relacionado con una mayor susceptibilidad a trastornos gastrointestinales y extraintestinales, así como con la exacerbación enfermedades intestinales existentes.

Aunque los investigadores se refieren a la posibilidad de que la disbiosis ocasionada por el uso crónico de IBP puede promover trastornos extraintestinales, su estudio se centra en determinar su participación en la aparición de enfermedades intestinales. En las conclusiones de este artículo haremos una breve alusión a los trastornos sistémicos relacionados con la disbiosis. 

EFECTOS GÁSTRICOS DE LOS MEDICAMENTOS PARA LA ACIDEZ

El grupo de investigación italiano ha demostrado que la reducción de la acidez gástrica (hipoclorhidria) producida por los IBP promueve la disminución de la diversidad bacteriana del estómago y fomenta el crecimiento excesivo de bacterias con potencial tóxico, que podrían estar involucradas en el desarrollo del cáncer.

Señalan también posibles efectos negativos sobre las funciones gástricas. Una de las funciones del ácido del estómago es servir de barrera defensiva contra los microorganismos provenientes del exterior. Por otra parte, apuntan que estos medicamentos para la acidez provocan un retraso en el vaciado gástrico y la reducción de la viscosidad del moco gástrico.

Medicamentos para la acidez sin receta médica

Las personas compran inhibidores de la bomba de protones como si fueran frutas y verduras. Pero no toda la culpa la tiene el consumidor. Los médicos prescriben medicamentos para la acidez a diestro y siniestro ante la más mínima molestia digestiva.

EFECTOS SOBRE EL INTESTINO DELGADO Y EL COLON

En el intestino delgado, el tratamiento crónico con IBP altera la microbiota residente y origina sobrecrecimiento bacteriano (SIBO). Los investigadores sospechan que puede deberse a la pérdida de la barrera defensiva del ácido gástrico, que permitiría la llegada al intestino de bacterias desde la boca. SIBO es un trastorno caracterizado esencialmente por pérdida de peso, diarrea, distensión abdominal y malabsorción (de grasas, vitaminas, etc.).

El uso prolongado de estos medicamentos para la acidez aumenta el riesgo de infecciones del colon, por bacterias de los tipos Clostridium difficile, Salmonella , Campylobacter y Escherichia coli diarreogénica. Por otra parte, los investigadores sugieren que la alteración de la microbiota colónica podría originar Síndrome de Intestino Irritable (SII).

CONCLUSIÓN: ¡CUIDADO CON LOS MEDICAMENTOS PARA LA ACIDEZ!

Los investigadores recomiendan que se use los medicamentos para la acidez, como los inhibidores de la bomba de protones, sólo cuando sea estrictamente necesario, debido a su potencial capacidad para inducir disbiosis y sus consecuencias intestinales asociadas. 

El estudio hace una referencia superficial a los posibles trastornos extraintestinales de la disbiosis intestinal. Sin embargo, no profundiza en ellos. Dada la enorme influencia de la microbiota en múltiples funciones vitales y su acción sobre la permeabilidad intestinal (léase nuestro post sobre el síndrome del intestino permeable), su alteración puede afectar la digestión y absorción de nutrientes esenciales, el metabolismo, la inmunidad, el estado de ánimo, etc. De hecho, la disbiosis se asocia con numerosos trastornos de salud, como la inflamación crónica de bajo grado, enfermedades cardiovasculares, metabólicas (obesidad, diabetes), infecciosas, inmunológicas (asma, autinmunes), etc. 

Lea el estudio completo Proton pump inhibitors and dysbiosis: Current knowledge and aspects to be clarified.

También puede leer nuestra trilogía sobre la microbiota y su impacto en la salud humana. comience con Microbiota: La caja de Pandora.

P´REZ&MÜLLER

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