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SOMATIZACIÓN EMOCIONAL: LO QUE EL CUERPO REVELA

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Se denomina somatización emocional (del griego soma, cuerpo) a los síntomas físicos, percibidos por la persona que los padece como enfermedad, y que son la manifestación de conflictos emocionales. La somatización nos trae mensajes, que ofrecen a cada paciente la posibilidad de descubrir el problema que aqueja en planos más profundos.

UN EJEMPLO PARA COMENZAR

Por razones laborales, Jaakob se ha visto obligado a viajar con frecuencia fuera del país durante años. En ocasiones, permanecía lejos de casa durante semanas e incluso meses. Su hija menor, Sophía, con la que ha mantenido siempre una muy estrecha y especial relación, enfermaba cada vez que Jaakob se marchaba. Sin excepción, en cuanto se separaba de su padre iniciaba un cuadro caracterizado por fiebre, acompañada de broncoespasmo. 

¿Se trataba de una casualidad?¿O tal vez fuese un misterioso germen que dejaba atrás Jaakob cuando se marchaba del hogar? No. Estamos convencidos de que era una somatización emocional. El cuerpo de la niña hablaba sin palabras, expresaba una emoción no verbalizada (o no integrada) a través de un trastorno físico.

-Los síntomas se revelan como manifestaciones físicas de conflictos psíquicos y su mensaje puede descubrir el problema de cada paciente.”- Dethlefsen&Dahlke Clic para tuitear

HISTORIA DEL CONCEPTO

La somatización emocional, entendida como el trastorno físico resultante de un desequilibrio psico-emocional, no es un concepto nuevo. Ya en la antigüedad griega, Hipócrates (padre de la medicina) contemplaba la la desarmonía cuerpo-psique como origen de la enfermedad en sus teorías de los 4 humores y los 4 temperamentos. Según sus postulados, el cuerpo humano está formado por 4 sustancias básicas, cada una de las cuales se haya vinculada a un temperamento. Entre el temperamento y la constitución física del cuerpo existe, por tanto, una relación íntima. Los desequilibrios de los humores producen trastornos del temperamento y al revés, una desarmonía del temperamento altera el equilibrio humoral del organismo. 

los 4 temperamentos de Hipócrates. Unión cuerpo y mente

Tanto Platón como su discípulo Aristóteles compartían con Hipócrates la misma visión holística del ser humano. El ser humano es considerado en su totalidad como una entidad físico-psíquica, de modo que el equilibrio entre el cuerpo y la mente es el cimiento de la salud. En palabras de Aristóteles,

La psique (alma) y el cuerpo reaccionan complementariamente una con otro, según mi entender. Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo. Y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique.”

LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Al otro lado del mundo, en oriente, la Medicina Tradicional China (MTC) postula desde hace más de 2000 años una concepción integral del ser humano semejante a la transmitida desde la antigüedad griega. Según la MTC cada órgano está estrechamente relacionado con una o varias emociones. Cuando las emociones son excesivas o duran mucho tiempo son causa de enfermedad. El desbordamiento de una emoción origina una alteración en el órgano al que se encuentra vinculado. Así, por ejemplo, una explosión de ira, una cólera retenida, una irritabilidad, amargura, frustración o resentimiento mantenidos en el tiempo acaban alterando el equilibrio del hígado y manifestando síntomas físicos. 

Medicina Tradicional China y somatización emocional

Pongamos un ejemplo más concreto. Un paciente acude a la consulta del médico aquejado de una lumbalgia. Después de someterse a diferentes pruebas diagnósticas se descarta cualquier tipo de lesión mecánica o traumática. Se le prescriben antiinflamatorios, relajantes musculares, fisioterapia y ¡se acabó! El paciente termina el proceso sin saber por qué le duele la espalda. Bueno, esto no es del todo cierto. Siempre hay una buena excusa médica (nótese que no decimos diagnóstico) para calmar las dudas de la persona. Probablemente se le diga que ha sido una contractura muscular causada por una mala postura o un gesto incorrecto.

La MTC aborda el problema físico de un modo holístico, teniendo en cuenta la dimensión psicológica integrada en el ser humano. No sólo se buscan agentes mecánicos, traumáticos, climáticos etc. como causas responsables de la lumbalgia. Se indaga en la esfera psicológica. Las perturbaciones emocionales, tales como los miedos, la cólera reprimida o el pensamiento obsesivo pueden afectar al riñón y producir lumbalgias.  

MEDICINA PSICOSOMÁTICA

No fue hasta 1818 que el médico alemán Johann Christian Heinroth acuñó el término de medicina psicosomática, que incluye la somatización emocional. Sin embargo, esta disciplina no vería la luz hasta principios del siglo XX a manos de uno de sus máximos representantes, el psicoanalista Franz Alexander. Tanto Alexander como otros componentes de la psicosomática (Wilhem Reich), afirmarían la influencia del inconsciente sobre la salud física. Postularían extrañezas para la medicina materialista como que el cuerpo expresa lo que ha sido reprimido conscientemente, lo no expresado, lo no vivido. O como que la ausencia de dulzura durante la infancia puede producir en la vida adulta úlceras gastroduodenales.

Franz Alexander, padre de la medicina psicosomática

Franz Alexander, padre de la medicina psicosomática

MEDICINA MODERNA Y SOMATIZACIÓN EMOCIONAL 

La somatización emocional no encuentra el lugar que merece dentro de la medicina académica actual. La medicina oficial es

  • Materialista. El ser humano no es otra cosa que materia.
  • Mecanicista. Concibe al ser humano como una máquina (mecanismo) y tiende a explicar todo fenómeno (funcionamiento del mecanismo) reduciéndolo a reacciones físico-químicas (materia).
  • Dualista. En cuanto que separa el cuerpo de la mente. De ahí la delimitación clara entre la medicina del cuerpo y la de la mente.
  • Monista.  En cuanto que la psique (la mente, la conciencia, el alma o como quieran llamarlo) es un fenómeno consecuencia del funcionamiento cerebral. Es decir, la mente puede explicarse y reducirse a reacciones físico-químicas.

Dicho en otros términos, la medicina moderna sólo concibe en términos de materia, la cual puede influir, condicionar y determinar la psique, pero muy raramente al revés. Por eso, para explicar los trastornos mentales se buscan fallos en la máquina que produzcan alteraciones en su funcionamiento: gérmenes, lesiones, tóxicos, drogas, tumores, etc.

De hecho, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales (DSM-V) de 2013 se ha eliminado el término somatización y también el trastorno por somatización que existían previamente. La razón: la dificultad para demostrar que un síntoma no está originado por una enfermedad médica.

¿QUÉ NO ES LA SOMATIZACIÓN EMOCIONAL?

Desde nuestro punto de vista se trata de un concepto bastante impreciso y controvertido. Algunos prácticamente niegan su existencia y otros defienden que toda enfermedad es somatización emocional. Ni tanto ni tan poco.

Antes de continuar hemos de aclarar que no estamos de acuerdo con la filosofía que cimenta la medicina moderna. Nosotros creemos en la existencia de una psique (conciencia o alma) inmaterial. La psique no es el resultado de los procesos materiales del cuerpo, aunque forma con ellos una totalidad indisociable, de interrelaciones e interdependencias mutuas. La psique es la dimensión inmaterial de donde proviene la información que hace funcionar al cuerpo. A modo de ejemplo, la relación que guarda un programa de radio con el receptor es análoga a la que mantienen la psique y el cuerpo. De ahí que un desequilibrio psíquico se manifieste en el cuerpo en forma de síntomas y signos de enfermedad.  

Por otra parte, nosotros no creemos que toda enfermedad corporal se deba a desequilibrios psico-emocionales. De hecho, creemos en la existencia de numerosos procesos materiales descritos por la medicina. Qué duda cabe de que si usted se intoxica por mercurio enfermará y no podrá atribuir sus síntomas físicos a un conflicto psíquico de ningún tipo.  

Por último, no todo lo que se define como somatización lo es realmente. A veces la persona es consciente de que ciertas manifestaciones físicas son consecuencia de sus emociones. Cuando le resulta evidente que el miedo antes de un examen final le ha producido diarrea, no puede hablarse de somatización emocional. Más bien es el resultado fisiológico normal de una situación que genera temor. Lo mismo puede decirse del rubor y calor que usted siente en la cara cuando algo le da vergüenza. O incluso la pérdida de apetito relacionada con el estrés.

Los nervios ante un examen no son somatización emocional

¿QUÉ ES LA SOMATIZACIÓN EMOCIONAL?

La somatización emocional ocurre casi siempre de modo inconsciente. El paciente va de una consulta a otra en busca de remedio para sus males. Puede sufrir un sinfín de padecimientos, tales como fatiga, vértigos, cefaleas, hipertensión arterial, palpitaciones, espasmos esofágicos, hinchazón abdominal, gases, intolerancias alimentarias, dolores cervicales y lumbares, anorexia, falta de aire (disnea), etc. Realmente cree que tiene una enfermedad, pero tras numerosas pruebas clínicas y radiológicas no se hallan lesiones ni alteraciones orgánicas. El médico acaba atribuyendo los males a “su cabeza”. Sin embargo, los padecimientos son reales.

Ahora bien, aunque en ningún caso el paciente es un simulador, detrás de sus síntomas físicos se esconde un conflicto psicológico del que ni siquiera es consciente. Su inconsciente está influyendo a nivel físico. Puede que la persona no pueda “tragar”, “asimilar” o “presenciar” una situación personal, o que necesite atención de sus seres queridos, o que pretenda imponer su tiranía, etc. Del lenguaje del inconsciente trataremos en otra ocasión.

Otro tipo de somatización emocional es la enfermedad psicosomática propiamente dicha. La diferencia respecto a la clase anterior de somatización es que en este caso sí que se evidencian alteraciones orgánicas mediante pruebas diagnósticas. Y en ocasiones se tratan de patologías graves. El psicoanalista, padre de la medicina psicosomática, Franz Alexander, describió siete enfermedades psicosomáticas:

UNA PERSPECTIVA DE LA SOMATIZACIÓN EMOCIONAL

De acuerdo con la medicina psicosomática, los síntomas de la enfermedad indican que la psique ha dejado de estar en armonía. Es decir, la pérdida del orden psíquico equilibrado se expresa en el cuerpo a través de los síntomas. El cuerpo es considerado desde esta perspectiva como un espejo donde se reflejan los cambios psíquicos.

Los síntomas físicos son señales que nos avisan de que algo no marcha bien en la dimensión psicológica. Reclaman nuestra atención como el indicador de avería que los coches tienen en el cuadro de mandos. Suponga que conduce con su coche y ve iluminarse el indicador de fallo en el motor ¿Qué haría? Lógicamente llevaría el vehículo al taller mecánico. Allí esperaría a que encontraran la avería y la repararan. Imagine que después de esperar varias horas y pagar la costosa factura, se percata de que el mecánico se ha limitado a poner un trozo de cinta aislante negra justo encima del indicador. Como no ve la luz indicadora de fallo, el problema se ha solucionado. Este es el gran error de la medicina.

Aprenda de la somatización emocional. Los síntomas nos advierten de que algo no va bien en la psique

Si usted tiene una cefalea y se toma una analgésico, sin tener en cuenta ninguna otra consideración, está incurriendo en el mismo error que el mecánico del ejemplo. Debe preguntarse cuál es el mensaje que trae el dolor y qué le falta a su psique para recuperar la armonía.

A ninguno de nosotros nos gusta los síntomas. Son fastidiosos, nos impiden hacer lo que nos gustaría y nos obligan a hacer lo que no queremos. No obstante, debemos considerarlos como nuestros aliados. No conseguirá nada combatiéndolos como si fueran enemigos. Debe escucharlo e interpretarlo. El problema es que el lenguaje de los síntomas es de difícil interpretación. Pero “…esto es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión…”

LA SOMBRA

Si se le preguntara quién es y cómo es, respondería con una relación de sustantivos y adjetivos. Soy español, hombre, alto, trabajador, orgulloso, moralista, etc. No estaría haciendo otra cosa que definir su identidad, esto es, su yo. Usted ha ido construyendo (o le han ido construyendo) su identidad a lo largo del tiempo al escoger conscientemente entre diferentes opciones. Usted optó por ser valiente, por ejemplo, e integró esa característica en su yo. Pero, ¿qué sucedió con el polo opuesto, es decir, la cobardía, que usted descartó?

Todo lo que usted descartó, desechó y no quiso ser, pasó a formar parte de su sombra. Carl Gustav Jung, psicoanalista suizo, la definió como todos los aspectos de la realidad que la persona no quiere reconocer en sí misma y los rechaza. Al descartarlos conscientemente se trasladan a lo más remoto y escondido de la psique. Ese es el gran problema: todos albergamos una sombra, pero muchos ni siquiera lo saben.

Pues bien, existe una ley perversa relacionada con sombra. Si usted rechaza algo, está destinado a vivirlo. La sombra conseguirá que sus esfuerzos y empeños sólo le proporcionen lo contrario de lo que perseguía. Las consecuencias de esta ley la percibimos constantemente a nuestro alrededor. La feminista que combate los comportamientos machistas, acaba reproduciéndolos en su vida. El hijo que finalmente adopta las conductas que más odiaba de sus padres, o el moralista que se convierte en un ser depravado.

Para saber más, lea nuestro post La sombra: el lado oscuro de la psique.

LA SOMBRA COMO CAUSANTE DE ENFERMEDAD

Pues sí, la sombra produce enfermedad. Si usted se niega a asumir un aspecto, éste se introduce en la materia y se manifiesta tarde o temprano en forma de síntoma. El síntoma, por tanto, trae un mensaje a su vida desde la sombra. Proporciona una explicación de los obstáculos más profundos, aquellos que ni siquiera conoce. La enfermedad se concibe, según esta perspectiva, como un enviado que tratará de enseñarle a aceptar e integrar ese aspecto que había rechazado. Está en sus manos aprender o no hacerlo.

Pondremos un ejemplo. El hombre duro, distante y áspero que al enfermar se vuelve dulce y cariñoso, ¿han visto alguna vez esta transformación? La sombra del hombre huraño se proyectó en su físico y la enfermedad le enseñó a aceptar conscientemente lo que había rechazado. Por tanto, la enfermedad no sólo tiene su causa en la sombra, sino que tiene un propósito. El hombre no dejó de ser duro, pero aceptó su dulzura. La enfermedad lo transformó en un ser más íntegro y completo.

USTED PUEDE CONOCER SU SOMBRA

Conocerse a sí mismo es el gran reto. Si fuera suficiente conocer su Yo, la tarea no sería tan difícil. Pero debe adentrarse en las profundidades de su Ser y es aquí donde la enfermedad brinda una gran oportunidad. Los síntomas de la enfermedad nos comunican, con la más estricta severidad, la existencia de principios que fueron rechazados, relegados a la sombra y que debemos aceptar e integrar.

-Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma- Carl Gustav Jung Clic para tuitear

A nadie le gusta el lenguaje de los síntomas, así que generalmente rechazamos escuchar y lo combatimos. Además, aunque quisiéramos atender para entender el mensaje que nos traen, resultaría difícil comprenderlo. Descifrar el código lingüístico de la enfermedad no está al alcance de todos, pero como hemos dicho “…esto es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión…”

Somatización emocional. Atrévase a ponerse cara a cara con su sombra

Atrévase a ponerse cara a cara con su sombra

No obstante, Jung nos ofrece una herramienta valiosa para conocer la sombra: la proyección. Cuando una persona encuentra en el exterior aquello que ha rechazado en su interior, se produce una reacción intensa de repudio, aversión y rechazo. Así que cuando usted se sienta sumamente irritado por la actitud o conducta de otra persona, pregúntese por qué le sucede. Tal vez haga consciente aquello que una vez rechazó de sí mismo y recluyó a las profundidades de su sombra.

-Todo lo que nos irrita de los demás, nos puede ayudar a entendernos a nosotros mismos- Carl Gustav Jung Clic para tuitear

UN ENFOQUE RECIENTE DE LA SOMATIZACIÓN EMOCIONAL

A finales de los 70, el doctor en medicina Rike Geerd Hamer, inició una revolución médica e intelectual en el tratamiento de las enfermedades. Demostró científicamente que la mayoría de los cánceres, y muchas otras enfermedades graves, son el resultado de un conflicto emocional, altamente traumático, vivido en soledad y no verbalizado. Por sus postulados fue perseguido, difamado e incluso enviado a la cárcel.

Todo comenzó con la muerte accidental de su hijo mientras disfruta de un descanso en Córcega. Una bala perdida disparada por el duque italiano de Saboya, le condujo al coma y seis meses después a la muerte. Poco tiempo después, tanto el Dr. Hamer como su esposa, también médico, desarrollaron un cáncer. Ella murió a causa de la enfermedad. A partir de ese momento, Hamer relacionaría la enfermedad sufrida con el conflicto psíquico. La somatización emocional asomó en su mente y dedicó los siguientes años a demostrar el origen emocional de la enfermedad. El fruto de sus investigaciones dio como resultado la Nueva Medicina Germánica y sus 5 leyes biológicas.

Aunque “…esto es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión…”, le resumimos la última de las leyes. Además le dejamos un vídeo para que pueda hacerse una idea de los fundamentos de dicha medicina.

La quinta ley o ley de la quintaesencia nos enseña que la enfermedad es un mecanismo de la naturaleza que tiene un sentido biológico profundo: La recuperación del equilibrio perdido. La enfermedad, por tanto, posee un propósito, a saber, que el paciente resuelva el conflicto psíquico que le ha llevado a enfermar.  

LECTURA RECOMENDADA

Artículo relacionado: Qué es el inconsciente y cómo funciona.

Le recomendamos la lectura del excepcional libro “La enfermedad como camino. Un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades”.

P´REZ&MÜLLER

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