Chimpancé y la dieta sana

¿QUÉ NOS ENSEÑAN LOS PRIMATES SOBRE LA DIETA SALUDABLE?

A pesar de que la evidente diversidad dietética humana nos lleva a concluir que la elección del alimento para diseñar una dieta sana no parece responder tanto a factores internos (genes), como a factores externos (ecología y cultura), no pocos científicos se resisten a aceptar este hecho.

Unos dicen que la dieta sana para el ser humano es la vegetariana, pues por naturaleza es herbívoro. Otros defienden una naturaleza humana que depende de la carne. Y muchos se quedan en ese enorme espacio intermedio del omnivorismo, donde la proporción del componente vegetal y animal  de la dieta varía.

LA DIETA SANA SEGÚN NUESTRA NATURALEZA

No acaba de abandonarse la idea de una naturaleza humana controlando y determinando lo que significa una dieta sana. Naturaleza que suele identificarse con la información genética, que en cuestiones dietéticas se remonta muy lejos en el tiempo. Esto quiere decir que si nuestra naturaleza es tan antigua y ha permanecido tanto tiempo invariable, deberíamos alimentarnos como en nuestros orígenes más remotos. Los detalles de la dieta sana estaría, por tanto, en nuestra naturaleza o información genética.

Por una parte, los defensores del vegetarianismo postulan que cuando los homínidos se adentraron en la sabana y comenzaron a comer carne se inició un proceso de corrupción que alcanza nuestros días. Por otra parte, los paleodietistas (entre otros) afirman que desde la introducción en el neolítico de los cereales, lácteos y otros cultivos hemos ido haciéndonos más enfermizos. La causa que postulan unos y otros es la dieta incompatible con la herencia genética (naturaleza) legada por los antepasados.

FUENTES DE EVIDENCIAS PARA LA BÚSQUEDA DE LA DIETA SANA

Existen a nuestra disposición diversas fuentes de información sobre lo que sea esa escurridiza naturaleza humana. Hay quien regresa al pasado más remoto. Antes aún de que nuestro género humano pisara el suelo de la Tierra. Y todo con el objeto de conocer más acerca de nosotros mismos y de cómo diseñar la dieta sana. 

Podemos destacar: las técnicas biogeoquímicas y las de análisis del microdesgaste del esmalte dentario en restos fósiles; la búsqueda de restos fósiles de alimentos en los dientes; el estudio de los climas antiguos (paleoclimatología); los análisis biomecánicos y morfológicos del aparato masticador de los restos fósiles; y los análisis de la flora y la fauna asociadas a las herramientas de piedra halladas en los yacimientos arqueológicos.

Fósiles

Fósiles

Otras fuentes de evidencias son las que proporcionan las analogías del presente. Para construir hipótesis sobre la dieta del pasado podemos utilizar los estudios comparativos. Por un lado, puede compararse al ser humano moderno y las sociedades cazadoras recolectoras del presente etnográfico. Por otro lado, se realizan comparativas entre otras especies animales vivientes y nosotros. Nos centraremos en esta última fuente.

EL ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE EL SER HUMANO Y LOS PRIMATES

Este tipo de analogías no son una herramienta reciente. De hecho son recomendadas incluso por el paciente y santo Job, según relata el milenario libro bíblico que lleva su nombre: “Y ahora pregunta a las bestias, y que ellas te instruyan”.

Ni que decir tiene que los estudios comparativos entre el ser humano y los animales deben tomarse con cautela. Serán tanto más legítimos cuanto mayor sea el parentesco entre nosotros y ellos. De ahí que sea la familia primate de los hominidae (en particular, el orangután, gorila y chimpancé), por ser la que guarda con nosotros una mayor similitud morfológica, genética, cognitiva y social, la que sin duda puede arrojar más luz acerca de la dieta que siguieron nuestros ancestros remotos y la que deberíamos seguir en la actualidad.

LOS MÁS PARECIDOS A NOSOTROS: HOMÍNIDOS

Los grandes simios de la familia hominidae habitan generalmente al cobijo de la benigna selva tropical. Este bioma bondadoso mantiene una temperatura, humedad y precipitaciones prácticamente sin cambios durante todo el año (carece de estacionalidad). Esta característica les asegura una regularidad en la provisión de alimentos. A decir verdad, no todos los simios han optado por la monotonía climática de la selva. Algunos se han adaptado a biomas un tanto más radicales: gorilas que subieron a las montañas y chimpancés que buscaron los espacios abiertos de la sabana.

LA DIETA DE LOS HOMÍNIDOS

La base de la dieta de los grandes simios es la misma que la del resto de primates: los alimentos de origen vegetal. ¿Será una dieta sana para los humanos la constituida por alimentos vegetales? Pues bien, aunque la dependencia de los vegetales caracterice a los homínidos, su dieta varía de un lugar a otro como resultado de las condiciones medioambientales.

Orangután

Orangután

Aproximadamente el 65% de la dieta que consume un orangután es fruta. Son frugívoros. Los chimpancés también muestran una predilección por la fruta, aunque consumen hojas, brotes, tallos, etc.

Sin embargo, el primo mayor, el gorila, manifiesta cierta debilidad por las hojas, tallos y brotes. El problema es que son tan ricos en celulosa que el pobre animal, a pesar de tener un sistema digestivo adaptado (como el de las vacas), ha de pasarse el día entero comiendo, masticando y digiriendo estos alimentos.

Ahora bien, ninguna de las tres especies pone reparos a un buen banquete de productos procedentes de fuentes animales. Les encantan los insectos, aunque el más aficionado a los alimentos de origen animal, la carne en particular, sea el chimpancé.

Gorila y dieta

Gorila

EL CHIMPANCÉ Y LOS INSECTOS

Nosotros y los chimpancés procedemos de una especie extinta que habitó las selvas africanas hace más de 5 millones de años. Es decir, compartimos un mismo antepasado. Las evidencias moleculares confirman la semejanza de ambas especies. Tanto es así que nos encontramos genéticamente más cerca del chimpancé de lo que lo está la cebra del caballo. A partir de ese parecido genético, algunos deducen que los chimpancés podrían revelarnos el misterio de la dieta sana..

Como ya hemos dicho, la base de su dieta son los alimentos vegetales. Estos son abundantes en la selva: frutas, semillas, brotes, raíces, bulbos y tubérculos. No obstante la riqueza de vegetales comestibles de su hábitat, presentan un gusto por el alimento de origen animal tan notable que dedican una cantidad de tiempo y esfuerzo importantes en obtenerlo.

Chimpancé y la dieta sana

Chimpancé

El antropólogo americano Marvin Harris hace referencia al deseo primate por los insectos:

“Al abrirse paso por la cubierta forestal, muchas especies de monos dejan caer una lluvia constante de restos de hojas y frutas a medio masticar. El posterior estudio de los bocados que consumen comparados con los que desechan indica que los monos, más que descuidados, son escrupulosos. Antes de escoger una fruta, los monos olisquean, palpan, mordisquean en plan exploratorio y escupen lo mordido muchas veces.

Pero lo que buscan no es la manzana perfecta, madura, inmaculada del Jardín del Edén; lo que les interesa es dar con aquellas que esconden gusanos. En efecto, algunas especies amazónicas están más interesadas en las larvas que en la fruta. Abren los higos infestados de gorgojos, se comen los gorgojos y tiran los higos. Algunos comen tanto las frutas como las larvas, escupiendo la porción que no está deteriorada. Otros ignoran sencillamente los frutos que no muestran indicios de descomposición causada por insectos.” 

EL CHIMPANCÉ Y LA CARNE DE CAZA

La preferencia del chimpancé por el alimento de origen animal no se limita a los insectos y las larvas. Les encanta la carne de animales de mayor tamaño. Con frecuencia organizan pequeñas partidas de caza, que salen a buscar y capturar vertebrados de reducido tamaño como musarañas, monos, aunque su presa preferida es el colobo.

Hay que decir que la tasa de éxito de estas empresas cinegéticas alcanza el 50%. Este dato maravilla al cazador más experimentado. Para ello desarrollan una serie de técnicas y estrategias de caza que han desconcertado a muchos. Y no tanto por la pericia que demuestran como por su crueldad. Observar una partida de cazadores acorralando y despedazando a un pequeño animal derrumba por completo la angelical imagen que todos tenemos del chimpancé. Se trata de un despiadado cazador.

La razón por la que causa tanta fascinación la preferencia por la carne, la cooperación entre los chimpancés cazadores y la distribución del alimento entre los miembros del grupo, es la similitud con comportamientos característicos en las sociedades cazadoras-recolectoras humanas.

EL CHIMPANCÉ DE LA SABANA

Los amantes más fervientes de la carne son los chimpancés habitantes de la sabana senegalesa de Fongoli. Superan con creces el consumo promedio de carne del chimpancé de la selva, que se sitúa en torno al 7% de la ingesta calórica total. En este ecosistema abierto escasea el alimento de origen vegetal, se halla menos disponible, está diseminado y es poco nutritivo. Así que buena parte del tiempo se dedican a la caza. Incluso fabrican instrumentos que utilizan a modo de armas para cazar. Escogen ramas, que deshojan y afilan con los dientes. Luego las usan, como si de una lanza se tratara, para matar a los pequeños mamíferos nocturnos, los monos galagos, que de día duermen en los troncos huecos de los árboles.

CONCLUSIÓN

Debe erradicar de su mente la creencia errónea según la cual los primates son vegetarianos estrictos. Sentimos de verdad desilusionar a quienes fundamentaban su veganismo en una supuesta naturaleza herbívora compartida con nuestros primos hermanos los primates. 

No negaremos que la dieta primate está dominada por los alimentos de origen vegetal (son especialistas alimentarios). Incluso hay especies absolutamente vegetarianas. No obstante, tampoco hemos de ocultar el hecho de que existen primates carnívoros al 100%, como es el caso de los tarseros del SE asiático. En todo caso, la mayoría de especies son omnívoras, es decir, que se alimentan de modo más variado, incluyendo en mayor o menor proporción alimentos procedentes de fuentes animales.

No sabemos si la preferencia por la carne del chimpancé se debe a su instinto asesino (como postula el vídeo). Ahora bien, no nos cabe duda de que la causa del gusto por la carne del chimpancé de Fongoli, del Babuino1 de las zonas áridas o del mandril de la sabana no hay que buscarla en los genes (o en su naturaleza), sino el carácter densamente nutritivo del alimento de origen animal y en las restricciones que el ecosistema de sabana les impone. Da la impresión de que el instinto de supervivencia (este sí que está en los genes) guarda relación con la dieta… Pero esto es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión…

¿Dieta sana en la sabana?

El alimento vegetal escasea en la sabana

DECÍDASE

Quien desee encontrar la dieta sana en nuestros ancestros los primates, debe tomar una decisión. En caso de que usted sea de los que piensa que la naturaleza humana es análoga a la de los primates y desea comer como ellos, en primer lugar decida a cuál desea parecerse. Si a un gorila de montaña o a uno de la selva (le advertimos que las hojas le resultaran muy indigestas). Si a un chimpancé selvático o a uno de la sabana. O bien, si a un orangután frugívoro. Prepárese para comer carne, aunque sea en una proporción pequeña. Y en cualquier caso, a no hacerles asco a las larvas e insectos, manjares exquisitos en algunas culturas humanas, dicho sea de paso.

Artículos relacionados:

El dilema dietético (1ª parte) y el dilema dietético (2ª parte).

Dejamos el siguiente enlace para los que deseen encontrar la dieta sana entre los cazadores-recolectores del presente, que son sin duda los representantes más fidedignos de nuestros antepasados del Paleolítico

La dieta paleolítica: el mito de los cazadores-recolectores

P´REZ&MÜLLER

¿Podemos encontrar la dieta sana a lo largo de la evolución?

1.- Marvin Harris, con base en los estudios llevados a cabo por Robert Harding sobre los babuinos, afirma que estos primates se alimentan de vegetales por razones de necesidad. Sin embargo, cuando se les presenta la posibilidad de elegir, prefieren sin vacilar un buen trozo de carne. Concluye que la dieta de los babuinos se halla determinada por las limitaciones materiales del entorno semidesértico donde viven. Por ello, dependen del alimento vegetal para sobrevivir. No como resultado de una preferencia innata sino como consecuencia de la dificultad de obtener alimentos de origen animal.

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