DIETA HIPOTÓXICA DEL DOCTOR SEIGNALET

Dieta hipotóxica de Seignalet
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A finales de la década de los 80, el eminente médico francés Jean Seignalet comenzó a investigar los mecanismos de algunas patologías. Unos años más tarde, llegó a construir una teoría sobre el origen de las enfermedades y propuso como tratamiento un régimen dietético al que denominó dieta hipotóxica, también conocida como dieta ancestral o dieta Seignalet.

El método Seignalet es el resultado del más estricto razonamiento y está basado en sólidos argumentos científicos. En su obra La alimentación, la tercera medicina, el distinguido investigador francés resume el resultado de sus investigaciones y describe los principios de la dieta hipotóxica con la que logró prevenir, mejorar e incluso la completa remisión de muchas afecciones graves, consideradas actualmente difíciles de curar o incurables.

Pese a que en su libro recorre las bases científicas que le llevaron a postular su teoría, desde la química y la fisiología hasta la genética y la inmunología, lo hace de forma clara, sencilla, sin jerga médica, para que sea asequible al público general.

En este artículo le resumimos, en primer lugar, los pilares teóricos sobre los que Seignalet vincula diferentes enfermedades desde una perspectiva causal y, por último, describimos punto por punto los principios de su dieta hipotóxica o ancestral. 

MECANISMO DE CIERTAS ENFERMEDADES

Para Seignalet, y algunas tradiciones médicas mucho antes que él, el intestino es el primer factor que se encuentra en el origen y desarrollo de múltiples enfermedades. De ahí que sea la clave esencial a tener en cuenta para promocionar la salud, prevenir y tratar las enfermedades. 

El segundo elemento clave sobre el que gira su teoría es la alimentación. Según postula, los cambios introducidos en la alimentación moderna, desde el Neolítico hasta la actualidad, juegan un papel causal, directo e indirecto, en la aparición y desarrollo de diversas afecciones de la salud.

A continuación, desarrollamos brevemente ambos factores antes de describir la increíble dieta hipotóxica de Seignalet.

EL INTESTINO DELGADO

La mucosa del intestino funciona como una barrera que separa el medio orgánico interno del exterior. Esta barrera impide que factores medioambientales potencialmente perjudiciales, como bacterias y alimentos sin digerir, ingresen en la sangre. Sin embargo, no es totalmente impermeable, porque absorbe moléculas indispensables para el correcto funcionamiento del organismo, tales como el agua, iones y nutrientes. Se trata, por tanto, de una barrera con permeabilidad selectiva, es decir, impide el paso a la sangre de sustancias dañinas y permite el de moléculas necesarias.

El problema surge cuando el intestino pierde la capacidad de seleccionar lo que deja pasar a la sangre y se hace excesivamente permeable. Este trastorno, que se denomina hiperpermeabilidad intestinal y al que dedicamos un artículo completo hace unos meses, tiene su origen en múltiples factores. Entre los agentes causales principales destacan: una alimentación inadecuada, diversos tóxicos, ciertos medicamentos y estrés crónico.

Antes de continuar merece la pena mencionar la importancia que Seignalet otorga a la microbiota intestinal. Se denomina microbiota al conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y que proporcionan grandes beneficios al ser humano. Si desea conocer más sobre este increíble ecosistema microbiano, lea nuestra saga de artículos sobre el asunto: microbiota. Pues bien, de acuerdo con el investigador francés, el desequilibrio de la microbiota, causado por la alimentación, medicamentos e incluso por el estrés, puede alterar la integridad de la barrera intestinal y hacerla más permeable.

ALIMENTACIÓN ANTIGUA Y ALIMENTACIÓN MODERNA

Seignalet dedicó parte de su vida a estudiar la alimentación del ser humano prehistórico y al compararla con la alimentación actual, llegó a ciertas conclusiones:

  • En la prehistoria se consumían más proteínas y menos grasas de origen animal.
  • La ingesta de hidratos de carbono era similar a la actual, aunque no incluía azúcares industriales.

También analiza los cambios en la dieta introducidos en el Neolítico, etapa en la que el ser humano se convierte en agricultor y ganadero. Estos cambios son principalmente tres: el consumo predominante de cereales, la incorporación de los lácteos a la dieta y la cocción de los alimentos.

Por último, estudia las rápidas modificaciones alimentarias ocurridas en la época moderna. Entre ellas, cabe destacar el refinado de los aceites, así como la intensificación de la cría de animales y del cultivo de plantas, gracias, en parte, al uso de productos químicos. Estos procedimientos industriales reducen la calidad de los alimentos (menor cantidad de vitaminas y minerales) y aumentan la presencia de tóxicos en ellos.

Cereales, un alimento prohibido de la dieta hipotóxica de Seignalet

Cereales, un grupo de alimentos prohibido de la dieta hipotóxica de Seignalet, como verá más adelante. Aunque hay excepciones.

CONSECUENCIAS DE LA ALIMENTACIÓN MODERNA

Según Seignalet, la alimentación moderna se aleja notablemente del modelo que siguieron nuestros ancestros. Las razones de la desviación respecto de la alimentación ancestral son los siguientes. 

En primer lugar, la selección artificial llevada a cabo durante largo tiempo por el agricultor del Neolítico, generó modificaciones genéticas de las especies salvajes de cereales. El resultado fueron ciertos cambios en la estructura de sus proteínas y la incapacidad del ser humano para asimilarlas, al no poseer las enzimas necesarias para ello. El arroz es la excepción porque, aunque inicialmente la selección artificial modifica sus genes, regresa con el tiempo a su dotación genética original.

Algo parecido sucede con la leche animal y los derivados lácteos. No sólo su composición es diferente a la leche materna, sino que buena parte de la humanidad pierde la capacidad de digerirla y asimilarla durante la primera infancia.

En segundo lugar, Seignalet apunta a la cocción de los alimentos como factor perjudicial. De acuerdo con su hipótesis, el calentamiento de los alimentos da lugar a la aparición de combinaciones moleculares complejas, algunas de la cuales no se encuentran presentes en la naturaleza. Además, las altas temperaturas modifican la estructura química de las proteínas, como sucede en la reacción de Maillard, dando lugar a moléculas con efectos tóxicos y cancerígenos.

En tercer lugar, para refinar los aceites se emplean altas temperaturas y ciertos disolventes como el hexano. El resultado es un producto que presenta restos de tóxicos (hexano) y cuyo perfil lipídico ha sido alterado. Sus ácidos grasos insaturados se saturan durante el refinamiento y aparecen los perjudiciales ácidos trans.

Por último, Seignalet cita los contaminantes alimentarios, entre los que destacan los aditivos y las sustancias químicas usadas para el engorde de los animales y el cultivo de las plantas.

MECANISMOS PRODUCTORES DE LA ENFERMEDAD

¿Cómo la alimentación y el intestino pueden causar enfermedades? Los factores tratados hasta el momento, junto con otros de carácter no dietético, tales como los gérmenes, contaminantes del agua y del suelo, el estrés, las radiaciones electromagnéticas y los fármacos (antibióticos, principalmente) alteran la barrera intestinal. Esta se hace hiperpermeable y deja pasar residuos a la sangre procedentes del intestino, que acaban acumulándose y ensuciando los tejidos del organismo. Algunas moléculas tóxicas se acumulan en el espacio extracelular e interfieren la comunicación celular. Lo mismo sucede cuando otras moléculas se fijan a la membrana de las células. Pero lo peor tiene lugar en e momento en que estas toxinas se introducen en el interior de la célula y alteran su funcionamiento.

No entraremos a detallar todos los mecanismos que, según Seignalet, son productores de enfermedad. Sí haremos hincapié en que el origen primordial de los graves problemas de salud gira en torno a la hiperpermeabilidad intestinal, resultado de los hábitos dietéticos modernos, y al ingreso en el interior del organismo de múltiples moléculas extrañas.

Ceviche, plato perfecto de la dieta hipotóxica de Seignalet

Ceviche, plato perfecto de la dieta hipotóxica de Seignalet. Enseguida comprenderá por qué, aunque seguro que se va haciendo una idea.

PRINCIPIOS DE LA DIETA HIPOTÓXICA

Como hemos descrito, Seignalet logra vincular desde un punto de vista causal diferentes enfermedades, aparentemente diferentes entre sí, y difíciles de curar o incurables. Con su teoría como punto de partida desarrolla una dieta hipotóxica con la intención no sólo de prevenir estas afecciones graves, sino de tratarlas. Y consigue grandes éxitos que describe en su célebre obra. En ocasiones sólo logra remisiones o mejorías parciales, pero en muchos casos las simples recomendaciones dietéticas se traducen en remisiones completas y duraderas de la enfermedad.

En general, la dieta hipotóxica se divide en tres grandes recomendaciones: alimentos prohibidos, alimentos desaconsejados y alimentos permitidos. A continuación, describimos cada uno de los grupos de directrices de forma esquemática.

ALIMENTOS PROHIBIDOS

En este grupo de recomendaciones prohibitivas de la dieta Seignalet se incluyen los cereales modernos, mutados, así como los lácteos, los productos procesados, envasados y refinados.  

  • Trigo y sus derivados: pastas, sémola, pan, harina, pizzas, bollería, pasteles, galletas, … Ya sabe que, según el método de Seignalet, el trigo es perjudicial debido a la estructura de sus proteínas. Curiosamente, afirma que el pan completo (integral) es más dañino aún que el clásico refinado, al haber sido cocinado a mayor temperatura y contener más moléculas tóxicas.
  • La mayoría de cereales y derivados son peligrosos por la misma razón que el trigo: centeno, cebada, maíz, avena,… 
  • También debe suprimirse la leche animal y sus derivados: mantequilla, yogur, queso, nata, helados,…
  • Sal refinada ni azúcar refinado. Las confituras están prohibidas.
  • Aceites refinados.
  • Cerveza, por contener proteína de cebada.
  • Margarina.
  • Todas las conservas, porque en general contienen alimentos cocidos, aceites industriales o grasas animales.
La leche y sus derivados, otro grupo de alimentos prohibidos en la dieta Seignalet

Los lácteos, el otro gran grupo de alimentos prohibidos en la dieta Seignalet.

ALIMENTOS DESACONSEJADOS

En este grupo de directrices del método Seignalet se incluyen las vísceras y esencialmente los alimentos cocinados a altas temperaturas. Si bien el investigador francés sugiere el consumo de alimentos crudos, reconoce que esta práctica es difícil de llevar a cabo. Por ello, recomienda la ingesta de un porcentaje grande de alimentos crudos (ensaladas) y el uso de la cocción en los siguientes términos.

  • Usar temperaturas hasta 100º C y durante poco tiempo: cocimientos a fuego lento, escaldados, estofados, al vapor,…
  • Por encima de 100º C, y en especial más allá de los 200º C, se generan numerosos tóxicos mutágenos. De ahí que prohíba emplear la parrillada, la fritura, el horneado y la cocción en olla exprés. Estas técnicas culinarias estarían prohibidas. 

Una vez dicho esto, enunciemos los alimentos desaconsejados de la dieta hipotóxica.

  • Todos los alimentos cocidos a más de 100º C.
  • Embutidos cocidos: jamón de york, pechuga de pavo,…
  • Carne cocida. Se acepta si la cocción es breve y lo menos fuerte posible. Debe preferirse la parte magra a la grasa. Y es recomendable la carne de buey y ternera, que son más aceptables al paladar si se consumen poco hechas.
  • Hígado y riñones.
  • Huevos demasiado hechos.
  • Pescados y carnes muy hechas.
  • Frutos secos tostados.

ALIMENTOS AUTORIZADOS

Sin más preámbulos, pasemos ya a los alimentos permitidos de la dieta Seignalet.

  • Carne cruda. En este caso, debe seguirse la excepción que el mismo Seignalet sugiere: no cocinar mucho la carne, dejarla poco hecha y nunca usar parrilla, horno o fritura.
  • Embutidos crudos, como el jamón serrano, chorizo, salchichón,…
  • Huevos crudos o moderadamente hechos.
  • Pescados crudos o moderadamente hechos. El marinado es una excelente opción. De ahí que el ceviche sea un plato exquisito y adaptado a la perfección a la dieta hipotóxica
  • Marisco.
  • Alimentos ahumados. Eso sí, con moderación.
  • Verduras frescas en crudo o hechas al vapor o estofadas.
  • Legumbres cocidas, a ser posible, al vapor o estofadas a fuego lento y baja temperatura.
  • Soja y sus derivados.
  • Fruta fresca.
  • Frutos secos crudos, sin tostar.
  • Miel y polen.
  • Arroz de cualquier variedad. La espelta o escanda, siempre que sea auténtica, está autorizada. Otros pseudocereales estarían permitidos, como el trigo sarraceno y sésamo. Sobre otros pseudocereales no dice nada Seignalet. 
  • Aceites vírgenes obtenidos por primera prensión en frío, es decir, sin la aplicación de calor.
  • Sal completa y azúcar integral con moderación.
  • Infusiones, café y té con moderación.
  • Bebidas alcohólicas con mucha moderación, a excepción de la cerveza que estaría prohibida.
Ensaladas, plato importante del método Seignalet

Ensaladas, plato importante del método Seignalet.

OTROS CONSEJOS DE LA DIETA HIPOTÓXICA

El método de Seignalet aconseja mantener un equilibrio entre la ingesta de alimentos de carácter acidificante y básico. De ahí que, a pesar de que las carnes, pescado y huevos (alimentos acidificantes) se permiten, deben incorporarse a la dieta hipotóxica en menor proporción. Es decir, debe darse prioridad a los alimentos de origen vegetal sobre los procedentes de fuentes animales. Para ser más conciso, el médico francés sugiere que la proteína animal se limite a una vez al día.

Se afirma que los alimentos congelados no son peligrosos, siempre que no hayan sido previamente cocinados.

En cuanto a la cantidad de alimento, el método Seignalet defiende que es más importante el aspecto cualitativo de la dieta. En cualquier caso, siempre será mejor comer poco que comer mucho.

MEDIDAS COMPLEMENTARIAS A LA DIETA HIPOTÓXICA

El método Seignalet propone 5 medidas que complementan la dieta y ayudan a que sea más eficaz.

  • Suprimir el tabaco y reducir la ingesta de alcohol.
  • Realizar actividad física suficiente y suprimir el sedentarismo.
  • Tratar de evitar, en la medida de lo posible, el estrés.
  • Suplementar la dieta con probióticos y algunos complementos vitamínicos-minerales. Pone especial énfasis en las vitaminas del complejo B, el magnesio y el zinc. También hace hincapié en el aporte suficiente de ácidos grasos poliinsaturados.

NUESTRA EXPERIENCIA CON LA DIETA HIPOTOXICA DE SEIGNALET

Después de leer el libro de Seignalet, hace ahora más de una década, y aunque no sufríamos ningún tipo de afección de la salud, decidimos probar la dieta hipotóxica. Durante la primera semana percibimos cierto cansancio y algún que otro malestar. Estos signos y síntomas se debieron a la activación de los mecanismos de eliminación de toxinas del organismo.

Sin embargo, después, nuestro nivel de energía se incrementó de forma notable. Y en paralelo, nos sentíamos más vitales, con mayor claridad mental y mejor calidad de sueño. En definitiva, vimos mejorar nuestro rendimiento físico y mental, sin lugar a dudas.

Lo más curioso, algo de lo que Seignalet habla muy poco, es que tras dos semanas de seguimiento de la dieta hipotóxica comenzamos a perder peso de forma gradual y progresiva. Aunque nuestro peso era normal, librarnos de la grasa abdominal fue una grata sorpresa.

En más de cien casos hemos recomendado el método Seignalet a personas con distintos trastornos de salud. La mayoría no siguieron la dieta por más de una semana. Algunos no podían comer sin pan, a otros le resultaba imposible dejar de consumir lácteos y muchos no tenían la imaginación suficiente para combinar las recomendaciones y diseñar los platos diarios. No podían traducir las sencillas directrices en la comida diaria.

Los pocos que fueron capaces de seguir fielmente el método Seignalet vieron mejorar sus afecciones. Incluso llegaron a desaparecer con el tiempo. Y siempre, siempre, perdieron peso, en algunos casos de modo sorprendente.

No pase hambre con las directrices del método Seignalet

No pase hambre con la dieta Seignalet. Satisfaga su apetito. El aspecto cuantitativo es menos importante. Eso sí, no peque de gula.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

El libro “La alimentación, la tercera medicina” no tiene desperdicio. Expresa de forma clara, sencilla y asequible la teoría y los principios de la dieta hipotóxica. Además, para los que gustan de referencias científicas, pueden ir preparándose porque se aburrirán de tantas que aporta el eminente investigador francés.

Para adquirir el libro, les dejamos un enlace:

 

 

La alimentación, la tercera medicina.

P´REZ&MÜLLER

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