LA VENTANA DE OVERTON: COMO LEGALIZAR CUALQUIER ABERRACIÓN

La ventana de Overton, cómo legalizar cualquier aberración
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Fue el filósofo político estadounidense Joseph Overton quien en la década de los 80 del siglo XX desarrolló la conocida teoría de “La ventana de Overton”. Postulaba que, si se sigue la metodología correcta, puede modificarse la actitud de cualquier persona frente a conceptos considerados totalmente inaceptables hasta ese momento.

La ventana de Overton describe con precisión, paso a paso, la técnica que posibilita cambiar la percepción de la opinión pública acerca de un tema, aunque sea la mayor de las aberraciones. Permite convertir en la mente del ciudadano lo descabellado en sensato, lo inaceptable en aceptable, en definitiva, trasformar lo que siempre fue malo en algo bueno.

Y no crea que la ventana de Overton se trata de un hipotético método o técnica de eficacia dudosa. En el pasado ha podido comprobarse su validez para introducir en la sociedad una idea previamente repugnante desde una perspectiva moral y convertirla en otra aceptada, aplaudida y, por último, legalizada.

En la actualidad continúa siendo una estrategia muy empleada por la élite política para controlar a las masas y dirigirlas hacia el lugar que mejor sirva a sus intereses. Si a la élite se le ocurriese modificar radicalmente la conciencia social sobre el incesto, sólo tendría que poner en marcha la técnica, que con tanto detalle describe la ventana de Overton, para que más pronto que tarde las personas acaben aceptando como bueno tal aberración.

En este artículo vamos a transitar por cada una de las etapas que componen esta eficacísima estrategia política. Y usaremos para ello el ejemplo citado: el incesto. Veremos cómo sería posible convencer a las masas (los borregos) y legalizar el incesto, si la élite gobernante así lo quisiera.

QUÉ ES TABÚ DEL INCESTO

El incesto se define como la relación sexual entre parientes consanguíneos muy próximos, entre los que está prohibido el matrimonio. El tabú del incesto es, por tanto, la prohibición de tener relaciones carnales entre parientes. Este tabú es universal, es decir, aunque varíen los grados de parentesco en los que se aplica, todas las sociedades humanas lo respetan. En otras palabras, tal vez alguna sociedad permita el matrimonio entre primos, pero ninguna, permitirá que una madre tenga relaciones con su hijo.

PRIMERA ETAPA: DE LO IMPENSABLE A LO RADICAL

La élite no puede legalizar una abominación sin antes convencer a una masa crítica de la sociedad de que tal aberración en realidad no lo es. Comencemos con la primera de las cinco etapas que llevaran a convertir algo impensable en algo legal.

En esta primera fase, la aprobación del incesto sería todavía algo inaceptable. El mero hecho de pensarlo, produciría una gran aversión a cualquier persona. Y hablar sobre el tema resultaría inimaginable. La sociedad consideraría la relación entre un hijo y alguno de sus padres como una aberración repugnante e inconcebible.

Si las élites quisieran modificar la percepción que del incesto tiene la sociedad, lo primero que harían es trasladar el tabú a la esfera científica. Uno de los primeros preceptos del método científico es no tener tabús, discutir e investigarlo todo. Bajo esta premisa, se financiarían estudios antropológicos hasta “dibujar” excepciones al tabú. Generarían información sobre los beneficios adaptativos que el incesto habría proporcionado a las distintas culturas y sociedades.

Tratarían de justificar el incesto a partir de las evidencias científicas y desacreditar el tabú. Podrían afirmar que la prohibición del incesto es una imposición religiosa basada en creencias sobrenaturales y que otros tabúes en el pasado habrían coartado los derechos y libertades de las personas. Desde un punto de vista biológico -podrían postular-, no existen pruebas de que el incesto traiga consecuencias perjudiciales para la especie.

De esto modo, se habría pasado del silencio absoluto impuesto por el tabú a la discusión científica sobre el incesto. De lo impensable a lo radical. La sociedad tendría acceso a los primeros resultados de las investigaciones y los perjuicios se irían diluyendo en el proceso.

La ventana de Overton y el flautista de Hamelin

La flauta comienza a sonar y, poco a poco, crece la fila de los borregos «encantados».

SEGUNDA ETAPA: DE LO RADICAL A LO ACEPTABLE

En este momento de la estrategia descrita por la ventana de Overton debe ponerse en marcha la segunda fase en la que se tratará de aprobar el incesto o convertirlo en un concepto socialmente aceptable.

La evidencia científica contraria al tabú del incesto se divulgaría activamente en la sociedad. La percepción negativa, que habría ido disolviéndose en la primera etapa, iría desapareciendo poco a poco gracias a la puesta en marcha de la poderosa herramienta propagandística: los medios de comunicación.

Para acelerar esta transición, debería conseguirse que aquellos que se resistiesen a aceptar como algo bueno el incesto, fuesen vistos por los que han asimilado la nueva realidad como iletrados y carentes de juicio. Para ello, el establisment científico comenzaría a arremeter contra quienes no aceptasen los resultados de las investigaciones, condenándolos de ignorantes, retrógrados, intolerantes y negacionistas (término en boga actualmente).

El siguiente paso en esta segunda etapa consistiría en la reprobación y censura pública de los incultos e intolerantes fanáticos. A la larga, la presión social podría aplacar su resistencia a aceptar el nuevo concepto. Al mismo tiempo se inventaría un eufemismo que suavizase las implicaciones del concepto “incesto”. Se crearía de la nada un término como, por ejemplo, parentofilia, con el objeto de que sustituyese a la palabra original, incesto, y redujese los matices negativos de esta. Con parentofilia se trataría de designar el amor incondicional y libre, sin censuras, tabúes, límites ni restricciones entre unos padres y su progenie.

Ventana de Overton, cómo modificar la percepción

Una nueva realidad asoma al otro lado de la ventana.

TERCERA ETAPA: DE LO ACEPTABLE A LO SENSATO

Una vez se ha logrado que el incesto sea una cuestión tolerable y admisible, debe asestarse el siguiente gran golpe: convertirlo en una noción razonable. Para transformar en sensato lo que en origen constituía una total aberración, debe recurrirse a la lógica de los derechos humanos.

Por tanto, en esta fase las élites deberían difundir que la parentofilia constituye un derecho de todo hombre libre. ¿Quién podría pronunciarse en contra de un derecho del ser humano? Al mismo tiempo sería preciso continuar arremetiendo con la fuerza de los nuevos y elaborados argumentos lógicos contra cuantos mantuviesen tercamente la postura contraria. Habría que aislarlos, convertirlos a ojos de la opinión pública en seres atrasados, extremistas, enemigos de la dignidad humana, del progreso, adversarios de la prosperidad y avance social. En definitiva, debería ser demonizado todo aquel que aún rechazase y desafiase el fabuloso derecho.

En este momento entrarían en escena expertos de distintos ámbitos del conocimiento, cuyos bolsillos habrían sido inflados artificialmente, apoyando las conclusiones del debate científico con coloridos argumentos. Insistirían en que el acervo cultural de numerosas sociedades, tanto prehistorias como históricas, ha incluido la parentofilia humana. Para apuntalarlo todo, comenzarían a sumarse algunas voces célebres del mundo de la comunicación. Estas negarían abiertamente la realidad del tabú del incesto y propondrían su normalización.  

A estas alturas ya se habrían creado colectivos sociales que defenderían la causa y exigirían la despenalización del incesto. Culpabilizarían a una sociedad retrógrada y arremeterían sin piedad contra quien contradijese los nuevos postulados. Exigirían a los legisladores un cambio radical que promoviese la verdadera libertad humana y el derecho a decidir sobre la propia vida. Culpabilizarían a la sociedad de la exclusión social a la que se somete a quienes han decidido libremente amarse sin tabúes, sin los limites impuestos por los grados de consanguinidad.  

Cómo manipular a las masas, la ventana de Overton

Los hilos del poder de las élites se extienden ampliamente por la sociedad.

CUARTA ETAPA: DE LO SENSATO A LO POPULAR

Cuando se llega a la penúltima etapa de la ventana de Overton, el caldo de cultivo está preparado para la interiorización social completa del nuevo concepto. En esta fase se pone en marcha, a pleno rendimiento, el agente principal de la maquinaria propagandística de la élite promotora del deseado cambio. Son los medios de comunicación, en especial, la industria del entretenimiento, los que abanderan el movimiento. No existe mejor herramienta para transformar en popular lo que se ha establecido como razonable.

Con la intención de convertir la parentofilia en el tema del momento, los medios de comunicación facilitarían espacios para que los personajes que despiertan gran interés entre el público, pudiesen hablar abierta y libremente en su defensa. De este modo, actores, actrices, cantantes, deportistas, modelos, políticos, empresarios, periodistas, opinarían, siempre en favor, del movimiento y de la causa.

Hollywood y las plataformas de streaming, como Netflix, Disney Plus o Amazon Prime Video, comenzarían a producir contenidos en los que se normalizase la parentofilia. Juego de tronos es un ejemplo real. En esta aplaudida serie dos hermanos son amantes.   

No obstante, para que el nuevo concepto pudiera calar más profunda y extensamente debería entrar en escena la prensa rosa y la industria radiotelevisiva del chisme. La razón es clara: la masa consume este producto más que ningún otro. De forma recurrente, los pseudoperiodistas y sus invitados acercarían a las masas la nueva realidad. Por un lado, no dejarían a ningún negacionista con cabeza. Combatirían y humillarían hasta el aburrimiento a cuanto ser viviente se le ocurriese impugnar el supuesto derecho humano. Lo presentarían ante la opinión pública como un inquisidor que ejecuta a la víctima. ¿Quién sería la víctima? Adivine: quien decidiese en libertad amar a sus parientes más cercanos.

Por otro lado, se apoyarían en pretendidos personajes modélicos que en el pasado practicaban la parentofilia con finalidad buena. Por ejemplo, la admirada Cleopatra, la realeza británica o los Habsburgo, monarcas del imperio español.

El poder de los medios de comunicación

La puesta en marcha de la industria del entretenimiento es el paso previo a la legalización de la abominación.

ULTIMA ETAPA: DE LO POPULAR A LO POLITICO-LEGAL

El objetivo final que se persigue con la ventana de Overton es la legalización de la aberración. Aunque la legislación del país aún sancione como delito el incesto, en esta fase el movimiento contra el tabú se ha extendido y es imparable.

Los adalides y abanderados de la causa, secundados por la masa convertida, se habrían organizado en colectivos que ejercerían presión y solicitarían un cambio legal. Con seguridad, algún paladín de la causa formaría parte del gobierno. Se llevarían a cabo campañas de recogidas de firmas y encuestas que demostrasen el apoyo social.

El Estado, en su papel de tolerante, permisivo, sentiría el peso de la tendencia y la opinión pública. La parentofilia habría alcanzado el estatus de fenómeno “políticamente correcto”, así que comenzaría a legislar para satisfacer las demandas. De este modo se legalizaría el incesto, con el único requisito de manifestar expresa e inequívocamente el amor entre parientes muy cercanos y su deseo de compartir sus vidas.  

La legalización sería la puntilla final que acabaría por culminar el proceso de interiorización en la mente colectiva del nuevo concepto. Las relaciones carnales entre padres e hijos ya no serían un delito, sino una situación aceptada y legal.

La ventana de Overton o cómo crear una nueva realidad

Una enorme legión de seguidores veneran a la nueva divinidad creada.

CONCLUSIÓN

Como hemos hecho mención en la introducción de este artículo, la ventana de Overton no es una hipótesis sin respaldo, sino una técnica de utilidad más que demostrada. De hecho, a lo largo del tiempo se ha empleado con éxito con el propósito de satisfacer intereses de la élite política gobernante y, especialmente, en las últimas décadas.

La élite conoce la naturaleza dócil del borrego humano y sabe cómo moldearla a su antojo. El experimento de Milgram, el de la cárcel de Stanford de Phillip Zimbardo o el de la conformidad de Solomon Asch ponen de manifiesto la obediencia y sumisión del ser humano.

Además, gracias a los descubrimientos del siglo pasado, las élites han desentrañado el funcionamiento del inconsciente. Es más, conocen el modo de destruir las creencias de la masa y reprogramar el inconsciente a su antojo. Lleva su tiempo y no pocos se resistirán a que formateen su mente. Pero una vez han conseguido su objetivo, si son capaces de mantener el entorno social bajo control, difícilmente la masa adoctrinada pueda despertar. Aunque no es imposible.

No cabe duda de que, si las personas que componen una sociedad no velan y permanecen vigilantes, esta técnica en las manos perversas de la élite puede degradar y deshumanizar al mundo. No se deje engañar. Use la razón, analice los datos con lógica, no se trague lo que digan los medios ni las autoridades ni siquiera lo que afirmemos nosotros. Emplee el juicio crítico y que no le metan un gol.

Piense y analice

No se conforme con nada de lo que diga la mayoría. Piense por sí mismo.

 

P´REZ&MÜLLER

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