BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO

Beneficios de la vitamina D en el sistema inmunitario
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Hasta hace poco más de dos décadas la actividad de la vitamina D se relacionaba exclusivamente con el metabolismo del calcio y la homeostasis ósea. En la actualidad se sabe que la influencia de la vitamina D en la salud humana es mucho mayor de lo que hasta ahora se creía. En este post profundizaremos en los beneficios de la vitamina D en el sistema inmunitario.

Todos habíamos estudiado que este micronutriente promueve la absorción intestinal de calcio y fósforo, la diferenciación de los osteoclastos, la reabsorción de calcio en el hueso y la mineralización de la matriz ósea. No obstante, las investigaciones realizadas durante las últimas décadas han cambiado radicalmente esta perspectiva. El descubrimiento del VDR (receptor de vitamina D) y la maquinaria enzimática para metabolizarla en muchos tipos de células diferentes, sugiere que el impacto de la vitamina D va más allá del metabolismo mineral y la salud ósea.

La mayoría de las células del sistema inmunitario expresan el VDR y algunas poseen los mecanismos enzimáticos para metabolizar la vitamina D. No cabe duda de que el sistema inmune humano es una diana de la acción de la vitamina D.

Como descubrirá a continuación, estimado lector, los beneficios de la vitamina D en el sistema inmunitario, así como en la regulación de la respuesta inflamatoria son importantísimos. Tanto es así que los niveles disminuidos de vitamina D, tan frecuentes en nuestra sociedad, se asocian con una desregulación de la respuesta inmune y por tanto, no sólo con unas defensas deterioradas sino con la aparición de enfermedades alérgicas y autoinmunes.

¡Ah¡ y sintetizaremos para usted los más recientes estudios sobre los beneficios de la vitamina D en la prevención, control y reducción de la tasa de mortalidad por COVID-19 producida por el SARS-CoV-2.

QUÉ ES EL SISTEMA INMUNE.

No es nuestra intención exponer en cuatro líneas la complejidad del sistema inmunitario. Va más allá del motivo de este post y, además, sería imposible. Nos basta con que tenga una visión somera y panorámica.

El sistema inmunitario constituye una red compleja de órganos, tejidos, proteínas y compuestos químicos que coordinados entre sí protegen al organismo de las agresiones de patógenos, como las bacterias, virus, hongos y parásitos.

En cuanto a su estructura, el sistema inmune está formado por las barreras epiteliales (piel, mucosas, etc.), los componentes celulares (macrófagos, linfocitos, etc.) y humorales (anticuerpos, etc.).

En relación con su función, podemos distinguir el sistema inmune innato y el adaptativo (o adquirido). El sistema inmunológico innato se encuentra presente en todos los organismos biológicos y consiste esencialmente en la activación de mecanismos como la fagocitosis (literalmente, comerse a los patógenos) y la respuesta inflamatoria. Constituye la primera línea defensiva, y cuenta con diferentes tipos de células, como los macrófagos, neutrófilos, etc. La inmunidad innata es ciega y no distingue entre un patógeno u otro, porque no cuenta con registros de memoria para ello.

El sistema inmunológico adaptativo constituye una línea defensiva más tardía, pero más sofisticada. Se encuentra presente en formas de vida desarrolladas (vertebrados). Exhibe capacidad para recordar y reconocer patógenos específicos, por tanto, es inteligente y cuenta con archivos de memoria. De ahí que pueda ser selectivo y dirigir su ataque contra el agente patógeno específico causante de la enfermedad. Los linfocitos son células de la respuesta adaptativa de nuestra inmunidad, algunos de los cuales (linfocitos B) se encargan de producir anticuerpos.

Vitamina D, la vitamina solar

Vitamina D, también conocida como la vitamina solar.

EQUILIBRIO PROINFLAMATORIO Y ANTIINFLAMATORIO

Si desea comprender los beneficios de la vitamina D en el sistema inmune, debe conocer la importancia de la respuesta inflamatoria equilibrada. 

Cuando el sistema inmune reconoce la presencia de patógenos inicia una respuesta inflamatoria. Para que la acción contra los microorganismos sea efectiva se precisa la intervención de las citocinas proinflamatorias liberadas por las células inmunes, cuya función es atraer al lugar de infección a las células fagocíticas (comedoras de bichos). Estas citocinas son, por ejemplo, IL-1, IL-2,∝-TNF (Factor de Necrosis Tumoral alfa) y el γ-IFN (Interferón gamma). Por tanto, la respuesta inflamatoria es importante. Sin embargo, en ocasiones se produce una liberación excesiva de mediadores con función inflamatoria (tormenta de citocinas), que es una hiperreacción inmune patológica y se asocia con un aumento de la mortalidad. El equilibrio u homeostasis inmune debe ser perfecto.  

En una persona sana la respuesta proinflamatoria inicial contra un agente patógeno se modula para contrarrestar el potencial lesivo de la reacción inflamatoria. Para ello se segregan citocinas con función esencialmente antiinflamatoria y reguladora, esto es, inmunomoduladora, tales como la IL-4, IL-6, IL-10, IL-11 y IL-13.

No obstante, pueden suceder dos condiciones patológicas. Que la respuesta antiinflamatoria de un sistema inmune desregulado no sea suficiente para contrarrestar la inflamación inicial. O que sea excesivamente compensadora, de modo que se inhiba el sistema inmune y deje al paciente a merced de la infección.

Pues bien, la vitamina D juega un papel fundamental en la inmunomodulación. Permite una reacción inmune armoniosa, un equilibrio entre la respuesta inflamatoria y la antiinflamatoria compensadora. De este modo la respuesta inmune es eficaz y se impide el efecto potencialmente dañino de la respuesta inflamatoria.

FUENTES DE VITAMINA D 

Tres son las fuentes de vitamina D, a saber, la dieta, la producción en la piel por exposición solar y la suplementación.

Pocos son los alimentos naturales –no fortificados con vitamina D por la industria– que contienen cantidades importantes de vitamina D en alguna de sus formas: colecalciferol (vitamina D3) y ergocalciferol (vitamina D2). Estos alimentos son el pescado graso a la cabeza (salmón, sardinas, caballa, bacalao, atún, etc.), seguidos de lejos por los lácteos enteros (mantequilla, principalemente), los huevos (la yema) y el hígado de res. El reino vegetal es más pobre en vitamina D. Con todo, encontramos una seta, el shitake, que contiene una cantidad notable del micronutriente. También contamos con el aguacate, los champiñones y las almendras.

Como consecuencia de la escasez dietética descrita, la fuente principal de vitamina D para los seres humanos es la exposición al sol. Cuando la radiación UVB (ultravioleta B) incide sobre la piel, se inicia la síntesis de colecalciferol. No obstante, esta producción depende de la latitud, la estación del año, la pigmentación de la piel, el estilo de vestimenta, el uso de protectores y el estilo de vida, como detallaremos más adelante.

Por una razón u otra, la mayor parte de la humanidad moderna aprovecha poco esta fuente principal. Por lo que, teniendo en cuenta que la dieta constituye una fuente limitada de vitamina D, la suplementación se hace necesaria. De hecho, los estudios revelan que entre el 6-47% de la ingesta de vitamina D proviene de los suplementos, ya sea directamente o a través de la fortificación de los alimentos.

METABOLISMO DE LA VITAMINA D

Tanto el colecalciferol sintetizado en la piel como el obtenido a través de la dieta (junto al ergocalciferol) son biológicamente inactivos. Deben sufrir dos hidrolizaciones sucesivas para que puedan cumplir su función. La primera tiene lugar en el hígado, donde se transforma en 25(OH)D, una forma de vitamina D aún inactiva. En el riñón esta forma es nuevamente hidrolizada para dar como resultado el compuesto biológicamente activo, el 1,25(OH)D o calcitriol.

Metabolismo de la vitamina D

Fíjese que la exposición a la radiación UVB permite la síntesis en la piel de vitamina D3 a partir de un derivado del COLESTEROL, el mítico demonio dietético. Léase nuestro post: Colesterol y enfermedad cardivascular.

BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO

El receptor de vitamina D se expresa en la mayoría de células inmunes y algunas poseen la maquinaria enzimática para convertir el 25(OH)D en su forma activa, 1,25(OH)D. Este descubrimiento hizo sospechar que la vitamina D podría tener efectos sobre la función inmune a través de la interacción con el receptor.

De hecho, existían antecedentes históricos del uso de la vitamina D en el tratamiento de las infecciones antes del descubrimiento de los antibióticos. Los enfermos con infecciones del tracto respiratorio, incluyendo la severa tuberculosis, eran tratados con baños de sol y aceite de hígado de bacalao, muy rico en este micronutriente.

BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO INNATO

Distintos estudios han concluido importantes beneficios de la vitamina D en la actividad antimicrobiana de los macrófagos y monocitos. Este efecto estimulante de las células que combaten los patógenos se debe a.

  • Mejora de la quimiotaxis, que es el movimiento de las células inmunes hacia el lugar de infección en respuesta a estímulos químicos (citocinas).
  • Mejora de la capacidad fagocítica. La fagocitosis significa literalmente “comer células” y consiste en la captura, la “ingestión” y destrucción de los patógenos..
  • Activación de la transcripción (producción, podría decirse) de péptidos antimicrobianos, como la defensina B2 y la catelicidina.

Otros estudios han demostrado los efectos inmunomoduladores de la vitamina D. Se ha observado que puede alterar la morfología y función de las células dendríticas y otras células presentadoras de antígenos para promover un estado inmaduro más tolerogénico. En este estado se reduce la liberación de citocinas proinflamatorias (IL-12) y se incrementa la de citocinas antiinflamatorias (IL-10). Como resultado, se acelera la resolución de la respuesta inflamatoria en fases posteriores de la infección.

Por tanto, los beneficios de la vitamina D son dobles. Por un lado, estimula la inmunidad cuando resulta necesario y, por otro lado, ejerce un efecto de control y modulación de la respuesta inmune.

BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO ADAPTATIVO

La vitamina D, en determinadas circunstancias, puede ejercer sobre los linfocitos B efectos antiproliferativos, como.

  • Inhibición de la diferenciación y la proliferación.
  • Inicio de la apoptosis y promoción de la apoptosis en células T productoras de Inmunoglobulinas (Ig).
  • Disminución de la producción de Ig.
  • Inhibición de la generación de células plasmáticas y de memoria.

Este control, regulación o modulación sobre los linfocitos T juega un papel importante en la lucha eficaz contra los patógenos, así como en las enfermedades autoinmunes.

En cuanto a los linfocitos T, la vitamina D también ejerce una evidente actividad moduladora. Llegado el momento es capaz de inducir una alteración fenotípica de los linfocitos, lo que trae consigo el cambio de un estado proinflamatorio a uno más tolerogénico. Y lo hace mediante la inhibición de la proliferación y diferenciación, así como a través de la modulación de la secreción de citocinas.

La vitamina D puede inhibir la liberación de diversos tipos de citocinas proinflamatorias, al tiempo que promueve la producción de otras citocinas antiinflamatorias.

Efecto de la vitamina D en las células inmunes

CONSECUENCIAS PRÁCTICAS DEL DÉFICIT DE VITAMINA D

Los mecanismos a través de los que la vitamina D actúa en el sistema inmune sugieren que el estado adecuado de vitamina D puede ser crucial en el control de las infecciones.

Por otra parte, la actividad moduladora de la vitamina D sobre los linfocitos T, involucrados directamente en las enfermedades alérgicas y la autoinmunidad, sugiere que la vitamina D podría tener un papel importante en la prevención e incluso en la terapia de las alergias y en la terapia para apoyar la tolerancia inmune a las enfermedades autoinmunes. 

VITAMINA D E INFECCIONES DEL TRACTO RESPIRATORIO

La actividad sobre el sistema inmune y la respuesta inflamatoria descritas anteriormente sugieren beneficios de la vitamina D en la prevención y el tratamiento complementario de la infección, incluyendo la enfermedad por coronavirus (COVID-19)

Se han llevado a cabo múltiples estudios que demuestran una asociación entre la deficiencia de vitamina D y el aumento del riesgo de infecciones del tracto respiratorio, incluidas la gripe y neumonía. Además, también se ha observado que la deficiencia de vitamina D está relacionada con una mayor gravedad y duración de la hospitalización, así como con una mayor mortalidad en los casos críticos ingresados en unidades de cuidados intensivos.

Otros estudios han comprobado que la suplementación con vitamina D puede prevenir la gripe. También se ha informado que la suplementación a personas con déficit de la misma conduce a una disminución significativa de las infecciones del tracto respiratorio.

Un estudio (ensayo controlado aleatorizado) en 140 personas con un deficiente sistema inmune concluyó que la administración de 4000 UI de vitamina D diarias durante un año redujo significativamente la incidencia de infecciones, el número total de patógenos en el fluido nasal y el uso de antibióticos.

Pero aún hay más. Se ha demostrado que las células del aparato respiratorio también expresan el receptor de vitamina D y son capaces de transformar la forma inactiva de vitamina en su compuesto activo biológicamente. Esta capacidad del aparato respiratorio sería la responsable, en parte, del papel de la vitamina D en la prevención de las infecciones respiratorias.  

Y otros muchos estudios demuestran que las personas que durante el invierno tienen niveles deficitarios de vitamina D presentan el doble de riesgo de desarrollar gripe.

En general, puede afirmarse que la vitamina D juega un papel preventivo contra las infecciones respiratorias en general, como resfriados, gripe, bronquitis, neumonía, etc.

PREVENCIÓN Y CONTROL DE LA INFECCIÓN POR SARS-COV-2

En cuanto al COVID-19, investigaciones muy recientes destacan los beneficios de la exposición solar y la suplementación con vitamina D para reducir el riesgo de infección por SARS-CoV-2.

Investigadores de renombre como el especialista en salud pública John C. Umhau, y el antiguo jefe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, Tom Frieden, han afirmado que un estado adecuado de vitamina D no sólo ayuda a prevenir la infección COVID-19, sino que incrementa la competencia inmune para combatir al virus y ayuda a regular las temidas respuestas inflamatorias. 

VITAMINA D Y MORTALIDAD POR  COVID-19

En un análisis sistemático de los datos disponibles de pacientes con coronavirus, publicado el 30 de abril, se encontró que los niveles bajos de vitamina D se relacionan fuertemente con un mayor riesgo de “tormenta de citocinas” y mayor tasa de mortalidad por COVID-19.

Se ha demostrado que la gravedad de COVID-19, así como la de todas las infecciones por virus respiratorios, no se debe a la replicación (que es mínima en el tejido respiratorio) y su actividad citolítica, sino a una respuesta inmune exagerada. Esta hiperreacción inmune se traduce en una liberación peligrosa de citocinas proinflamatorias, denominada tormenta de citocinas, que ocasiona severos daños en diferentes tejidos, como los pulmones y el epitelio vascular. El daño pulmonar y vascular son responsables de dos procesos patológicos, a saber, la hipoxia y la coagulación intravascular diseminada, que agravan rápidamente la infección  y se asocian con un elevado riesgo de muerte.

Los autores del análisis creen que la vitamina D podría ser útil contra COVID-19 por su evidente actividad inmunomoduladora. Por un lado, estimula el sistema inmune y, por otro lado, evita las respuestas inflamatorias desmesuradas. Concluyen que la suplementación de vitamina D, principalmente a la población con riesgo de hipovitaminosis, podría evitar las complicaciones y reducir la tasa de mortalidad de los pacientes con COVID-19.  

Estas conclusiones han sido respaldadas recientemente por un estudio indonesio llevado a cabo en una muestra de 780 pacientes con infección por SARS-CoV-2. En las conclusiones se informó que el 98,8 % de los casos con niveles deficientes de vitamina D (< 20 ng/mL) murieron, así como el 87,8 % de los que tenían niveles insuficientes (20-30 ng/mL). Lo más sorprendente es que el desenlace fatal sólo tuvo lugar en el 4,1 % de los pacientes con niveles normales de vitamina D (>30 ng/mL). 

VITAMINA D Y ENFERMEDADES ALÉRGICAS

Los estudios son contradictorios. Sin embargo, existe una creciente evidencia epidemiológica y experimental de los beneficios de la vitamina D en las enfermedades alérgicas.

Diferentes estudios epidemiológicos han observado una asociación entre la deficiencia de vitamina D y las enfermedades alérgicas. De hecho, un bajo nivel de vitamina D a los 6 años se asoció con un aumento de las alergias y el asma a los 14 años.

La deficiencia de vitamina D después del nacimiento se vincula con un mayor riesgo de desarrollar dermatitis atópica. Además, se encuentra relacionada con su gravedad. Por otro lado, varios estudios sugieren que la historia previa de dermatitis atópica y su gravedad son los principales factores de riesgo para el desarrollo de rinitis alérgica y asma.

PAPEL EN EL ASMA

Se han hallado beneficios de la vitamina D en el asma, a pesar de que su papel aún no está claro. Los estudios han concluido que la disminución del nivel de vitamina D se correlaciona con una mayor prevalencia de asma, más visitas a urgencias y hospitalizaciones. Además, se asocia con una función pulmonar disminuida y una mayor hiperreactividad de las vías respiratorias en niños y adultos asmáticos.

Los ensayos clínicos han demostrado la influencia protectora de los suplementos de vitamina D entre pacientes asmáticos y contra las exacerbaciones del asma.

A partir de la evidencia acumulada y creciente, se ha postulado que el estilo de vida enclaustrado, con poca exposición solar, podría jugar un papel importante en el enorme crecimiento de la prevalencia de las alergias en occidente.

Asma y vitamina D

En cualquier caso, se necesitan ensayos clínicos bien diseñados para acabar con la controversia. Creemos que los ensayos no sólo deben tener en cuenta los niveles en plasma de vitamina D, sino su biodisponibilidad. Se sabe que algunos tóxicos compiten con la vitamina D, inhibiendo su actividad biológica, por lo que algunas personas con niveles óptimos podrían estar presentando síntomas de deficiencia.  

VITAMINA D Y ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Las enfermedades autoinmunes se caracterizan por la pérdida de la homeostasis (equilibrio) del sistema inmune. Esta desregulación conduce a la identificación de tejidos internos como patógenos externos, al ataque y destrucción de los mismos.

Como la autoinmunidad está mediada por los linfocitos T, se sugiere que la capacidad moduladora de la vitamina sobre estas células inmunes podría ser beneficiosa en la reducción de la respuesta autoinmune.

Aunque la autoinmunidad involucra factores etiopatogénicos múltiples, cada vez hay más pruebas epidemiológicas que vinculan la deficiencia de vitamina D y las enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, la diabetes mellitus, la enfermedad inflamatoria intestinal y el lupus eritematoso sistémico. Por tanto, la disponibilidad reducida de vitamina D podría ser un factor muy a tener en cuenta en el origen de estas enfermedades.

Distintos estudios ecológicos han demostrado que la prevalencia de enfermedades autoinmunes se incrementa a medida que aumenta la latitud. Estas investigaciones sugieren que una menor exposición a la radiación solar, y la consiguiente reducción de la producción de vitamina D, desempeña un papel decisivo en el origen de estas enfermedades.

Otros estudios vinculan los niveles adecuados de vitamina D durante la infancia y adolescencia (incluso in utero) con un menor el riesgo de padecer enfermedades autoinmunes. Además, sugieren que la administración de vitamina D podría tener un impacto beneficioso en la prevención de la autoinmunidad.

ESTADO DEFICITARIO DE VITAMINA D

Diferentes estudios han puesto de relieve la importante incidencia de hipovitaminosis D que sufre buena parte de la humanidad, en especial, las poblaciones de países desarrollados del hemisferio norte. 

De hecho, en España alrededor del 46% de la población menor de 65 años sufre deficiencia de este micronutriente, porcentaje que se incrementa hasta el 80% en personas mayores.

FACTORES DE RIESGO DE LA HIPOVITAMINOSIS D

La dieta moderna, que cada vez incluye menos alimentos ricos en vitamina D, constituye un factor de riesgo importante. El pescado graso brilla por su ausencia y los lácteos enteros han sido sustituidos por la versión desnatada, cuando no eliminados por completo.

Otro factor, tal vez el más importante, es nuestro estilo de vida moderno. Permanecemos entre cuatro paredes la mayor parte del tiempo, sin que apenas roce nuestra piel un rayo de sol. A esto hay que sumarle el pánico generalizado al astro rey, que conduce al uso excesivo de medidas de protección.

Otro factor de riesgo es la edad avanzada. Las personas mayores presentan una capacidad reducida de sintetizar vitamina D.

La edad avanzada como factor de riesgo de hipovitaminosis D

La deficiencia de magnesio, micronutriente involucrado en el metabolismo de la vitamina D, así como algunos trastornos como la obesidad, la enfermedad inflamatoria intestinal, etc., también incrementan el riesgo de hipovitaminosis D.

Para finalizar, se ha demostrado que algunos compuestos tóxicos, como el BPA (bisfenol A), están asociados a niveles bajos de esta vitamina. Por si fuera poco, los ftalatos y el triclosan (también el BPA) interfieren la unión de la vitamina D con su receptor, fenómeno denominado disrupción endocrina. Por esta razón los ensayos deberían tener en cuenta la biodisponibilidad, porque podría darse el caso de un estado de vitamina D adecuado y una disponibilidad reducida. Léanse nuestros posts “La sopa química en que vivimos” y Cómo desintoxicar el cuerpo para recobrar su salud”.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

La ubicación geográfica, las condiciones atmosféricas y la estación influyen en la intensidad de la radiación UVB que alcanza nuestra piel. De ahí que vivir en latitudes septentrionales, poco soleadas y el invierno sean factores de riesgo de hipovitaminosis.

Las personas que habitan en torno al paralelo 40 Norte (Boston, Madrid) apenas sintetizan vitamina D en la piel desde octubre hasta marzo. Más riesgo de hipovitaminosis tienen las que viven en latitudes de 50° N (Bruselas, Berlín, Varsovia), quienes entre septiembre y abril no producen vitamina D. 

Sin embargo, una serie de estudios en Europa realizados en los años 90 obtuvo resultados muy curiosos: los países del sur de Europa, pese a disponer de más horas de sol, tienen mayor deficiencia en vitamina D que los países del norte. La conclusión a la que llegaron fue que, pese a disponer de más horas de sur, las gentes del sur tienen la piel más oscura y evitan el sol a causa del calor. Al mismo tiempo consumen menos pescado azul y no suplementan sus dietas con vitamina D. 

No cabe duda de que un correcto estilo de vida, la modificación de la dieta y la suplementación pueden eliminar las consecuencias de los factores de riesgo.

Con todo, la exposición a la radiación solar proporciona muchos otros beneficios independientemente de la síntesis en la piel de vitamina D. Léase nuestro post Beneficios de la exposición al sol.  

COLOR DE PIEL

Un factor de riesgo muy a tener en cuenta es el color de piel. Ni que decir tiene que las personas con una tonalidad oscura de piel sintetizan menos vitamina D que aquellas con un color de piel más clara. Resulta obvio, ¿no es cierto?

Cuando se analizan los datos de mortalidad por COVID-19 según el origen étnico se descubre que las personas blancas tienen una tasa de mortalidad 3 veces menor que las negras.  En seguida aparecen los iluminados que recurren a las causas genéticas y las almas caritativas que postulan las condiciones socio-económicas. En opinión del Instituto Europeo de Bioinformática, ambos están errando el tiro. La causa es más obvia: los niveles séricos de vitamina D.  

Tasa de mortalidad por COVID-19 según etnias

Tasa de mortalidad por COVID-19 por etnias. Fíjese en la gran diferencia entre la población negra y la blanca. Fuente: The Sun.

CÓMO SOSPECHAR UN DÉFICIT DE VITAMINA D

Podemos sospechar que nuestro estado de vitamina D es deficitario por ciertos signos y síntomas. Mucho antes de llegar a sufrir una deficiencia severa y como resultado un raquitismo en la infancia, osteomalacia en el adulto, o desarrollar alergias, enfermedades autoinmunes e incluso cáncer, existen algunas señales que pueden ponernos sobre la pista de una hipovitaminosis D.

Son señales que nos advierten de una carencia la fatiga, debilidad muscular, dolor muscular, irritabilidad, trastornos del estado de ánimo, problemas de concentración y de memoria, insomnio, problemas digestivos, hormonales, aumento de peso o dificultad para perderlo… 

Por tanto, si tenemos algún factor de riesgo, junto algunos de los síntomas citados, pensemos que sufrimos una hipovitaminosis D.

ANÁLISIS DE SANGRE

Ante una sospecha de hipovitaminosis D, puede solicitar a su médico que le prescriba un análisis de sangre para salir de dudas. El marcador que el laboratorio medirá para saber su estado de vitamina D es el nivel en plasma de 25(OH)D.

Según la Endocrine Society (Sociedad de Endocrinología de USA), los niveles de 25(OH)D por debajo de 20 ng/ml definen la deficiencia. Entre 20-30 ng/ml nos encontramos ante una insuficiencia. Los niveles normales de vitamina D en sangre se encuentran por encima de 30 ng/ml.

Teniendo en cuenta estos valores, diferentes estudios científicos han estimado que la hipovitaminosis D estaría ampliamente extendida, de modo que tanto niños como adultos de todas las edades se encontrarían en riesgo de deficiencia. De ahí que otros estamentos consideren niveles dentro de la normalidad para la población en general los que superan los 20 ng/ml. Sin embargo, en nuestra opinión los niveles de 20 mg/ml podrían ser suficientes para asegurar la homeostasis mineral y ósea, pero no para sostener una función inmune óptima.

Con todo, los análisis de sangre determinan la concentración de vitamina D en sangre, pero no su biodisponibilidad. Si la disponibilidad de vitamina D es baja, aunque los niveles sean normales, los síntomas de deficiencia podrían presentarse. 

SUPLEMENTOS DE VITAMINA D

Los suplementos que se comercializan están basados en vitamina D2 o D3. Aunque ambas formas son seguras, la vitamina D3 resulta más eficaz para mejorar rápidamente el estado deficitario de vitamina D. Un ensayo aleatorizadodoble ciego, controlado con placebo de 25 semanas de duración, concluyó que la suplementación diaria con 1.000 UI de vitamina D3 iniciada al final del verano es más eficaz que la vitamina D2 para mantener niveles de vitamina D adecuados durante los meses de otoño e invierno 

Los suplementos multivitamínicos suelen aportar cantidades de vitamina D que oscilan entre 400-1000 UI. Los suplementos de vitamina D contienen habitualmente entre 400-5000 UI (aunque se encuentran presentaciones depot o de liberación gradual de 10.000-20.000 UI).

Y ahora, la pregunta que a buen seguro se está usted formulando: ¿quién debe suplementarse? Teniendo en cuenta toda la información presentada, no sería descabellado recomendar la suplementación con vitamina D a toda la población. En cualquier caso, quienes sí deberían adquirir un suplemento son aquellas personas con uno o más de los factores de riesgo citados. Y ni que decir tiene que aquellos con una hipovitaminosis D declarada, deben suplementarse.

Suplementos de vitamina D

INGESTA DIARIA RECOMENDADA (IDR) Y NIVEL MÁXIMO DE INGESTA TOLERABLE (NM)

Las autoridades sanitarias nacionales e internacionales establecen una IDR que oscila entre las 400-800 UI diarias, en función de la edad y sexo. Ahora bien, estas recomendaciones están basadas en la cantidad de vitamina D necesaria para la salud ósea, pero no en las necesidades óptimas para la función de otros sistemas, como el inmune, por ejemplo. De ahí que las IDR estén rodeadas de controversia.

Por la naturaleza liposoluble de la vitamina D, sus niveles elevados en sangre pueden originar intoxicación aguda, que cursa con hipercalcemia, hipercalciuria y calcificación en diferentes órganos. Como consecuencia, las autoridades sanitarias establecen un máximo de ingesta diaria tolerable (NM).

No existe un consenso internacional acerca de NM. Según la Endocrine Society (Sociedad de Endocrinología de USA), el límite máximo de ingesta tolerable es de 10000 UI. No obstante, la mayoría de autoridades son más conservadoras y consideran que la ingesta máxima no debe exceder las 4000 UI diarias en adultos.

En cualquier caso, los estudios sugieren que, tanto las instituciones más atrevidas como las más conservadoras, podrían quedarse cortas en sus estimaciones. La mayoría de casos de intoxicación informados se han atribuido a ingestas diarias prolongadas de más de 40000 UI.

Por último, debe tenerse en cuenta que las personas con hiperparatiroidismo primario, sarcoidosis, tuberculosis, y linfoma tienen mayor riesgo de intoxicación por vitamina D, por lo que deben consultar a su médico antes de suplementarse.

REFERENCIAS CIENTÍFICAS

Asociación entre el nivel sérico de 25-hidroxivitamina D y la infección del tracto respiratorio superior (Archives of Internal Medicine).

La vitamina D y el sistema inmunitario (BMJ Journals – The Investigative Medicine).

Vitamina D e inmunidad. (University of Western Australia – National Centre for Epidemiology and Population Health)

Deficiencia de vitamina D en Irlanda. Implicaciones para la COVID-19.

El posible papel de la vitamina D en la supresión de la tormenta de citocinas y la mortalidad asociada en pacientes con COVID-19.

Evidencia de que la suplementación con vitamina D podría reducir el riesgo de influenza e infecciones y muertes por COVID-19.

Rol de la vitamina D en la prevención de la infección y mortalidad por COVID-19).

La vitamina D y el desarrollo de enfermedades alérgicas (Clinical and Expermiental Allergy – The Official Journal of the British Society for Allergy & Clinical Immunology).

Dosis en la administración oral prolongada de vitamina D (The American Journal of Clinical Nutrition).

Efectos de las vitaminas en el sistema inmunitario (Nature Reviews Immunology).

Evaluación, Tratamiento y Prevención de la deficiencia de Vitamina D – Guía de Práctica Clínica.

Rol de la vitamina D en la rinitis alérgica.

Vitamina D y asma (Revista chilena de enfermedades respiratorias). 

Suplementación con vitamina D para prevenir infecciones agudas del tracto respiratorio.Revisión sistemática y meta-análisis de datos individuales.

Suplementos de vitamina D, concentraciones y seguridad (The American Journal of Clinical Nutrition).

Artículo del doctor John C. Umhau sobre la vitamina D en la prevención de COVID-19. 

Artículo del doctor Tom Frieden sobre la vitamina D y el COVID-19. 

P´REZ&MÜLLER

La vitamina solar

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4 Comments on “BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO”

  1. Un poco largo, pero lo he leido completo. Mi abuela decia que para los resfriafos y alergias de los niños habia que salir a la calle a tomar el sol. Según decía los niños tienen hoy tantas alergias por que no salen de sus casas a correr debajo del sol. jajaj. El artículo es muy bueno. Muchas gracias.

    1. Así es, Arturo. La sabiduría popular se anticipa siempre a la ciencia. Un saludo cordial y gracias.

  2. Hola. Soy una persona que trabaja al aire libre y me da el sol mucho en cualquier estación. Pero hace unos meses me hice una analítica y me dio la vitamina D un poco baja. Tengo que tomar suplementos? Gracias.

    1. Hola, Cristobal Podría suplementarse, nunca viene mal, pero en su lugar estimularíamos el hígado para que elimine eficazmente algún posible tóxico que esté produciendo esos bajos niveles séricos de vitamina D. Podría tomar alcachofa, diente de león y boldo durante un tiempo. ¡Ah! Y no deje de exponerse al sol, con cuidado, pero no abandone la exposición. Un saludo.

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