¿HABRÁ UNA GRAN HAMBRUNA MUNDIAL A PARTIR DEL AÑO 2023?

Habrá una hambruna mundial a partir de 2023
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Antes de abordar las diferentes posibilidades para que el ciudadano pueda protegerse del colapso económico que se avecina, hemos querido adentrarnos en otro gran problema que ya enfrentamos: el encarecimiento brutal de los alimentos. Esto está produciendo escasez y desabastecimiento en algunas regiones y empeorará en poco tiempo hasta convertirse en una hambruna mundial.

Muchos nos tildan de agoreros, pero teniendo en cuenta los acontecimientos recientes, inimaginables poco tiempo atrás, cualquier escenario deja de ser una ficción alarmista. La presente década nos ha regalado una falsa pandemia, confinamientos masivos, una crisis de la economía, una inflación descontrolada, e incluso una guerra. Creemos que es el momento de dejar de hacer predicciones con base en la feliz década 2010-2020, en la que todo parecía ser idílico. La situación ha cambiado y mucho. 

Además, no lo advertimos sólo nosotros. Entre otros, Naciones Unidas en su informe «World Program Food 2022»; Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra; Sara Menker, directora general de la empresa de análisis agrícola Gro Intelligence, y hoy mismo Josep Borrell, Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, auguran penalidades alimentarias para la humanidad.

En este artículo nos limitamos a aportar datos que apuntan a una futura hambruna mundial. No culpabilizaremos a Rusia, tal como cacarea el dogma occidental, ni a las sanciones infructuosas de la Unión Europea y EE.UU, ni a China ni a nadie. Eso sí, estamos plenamente convencidos de que lo que ha sucedido, sucede y sucederá responde a un plan perfectamente diseñado por las élites globalistas, que por ahora les está saliendo bien, y cuyas líneas generales trazaremos al final del artículo.

Y ahora, empecemos por el principio.

LA PANDEMIA Y LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS

La principal responsabilidad del aumento de precios de los alimentos debe atribuirse a las medidas adoptadas para el control de la pandemia (una estafa para muchos). Desde el inicio, los expertos advirtieron de que la completa paralización de la producción y la exagerada impresión de billetes desencadenaría una inflación descontrolada como resultado de la conjunción de alta demanda y baja producción cuando las restricciones por la pandemia comenzaran a levantarse.

Pese a las advertencias, los burócratas de los Bancos Centrales mantuvieron sus políticas expansivas y el discurso de 0 inflación. Cuando la vieron aparecer, insistieron en que sería temporal. ¿Inutilidad? ¿Tal vez perversidad?

Todo se inició, como si de un plan se tratara, con las políticas monetarias expansivas de los Bancos Centrales y las políticas fiscales de los gobiernos con el objeto de estimular la recuperación económica tras los primeros embates de la pandemia. La mayor creación de dinero de la nada se había puesto en marcha y en USA se enviaba dinero a las casas de los ciudadanos. El resultado fue que, con tantísimo dinero en circulación, cuando las restricciones impuestas por la crisis sanitaria comenzaron a levantarse, la demanda de bienes y servicios se disparó.

Por otro lado, las medidas draconianas por la pandemia paralizaron la producción y muchas empresas desaparecieron. Cuando las restricciones se levantaron y se trató de reactivar la economía, la mermada capacidad de producción, los problemas en la cadena de suministro, el transporte y la mano de obra ocasionaron una oferta reducida.

Este desequilibrio de la oferta y la demanda generó presiones inflacionarias con subidas de precios generalizadas. En junio de 2021 los precios de los alimentos estaban subiendo a la tasa anual más rápida en más de una década. Los expertos no se equivocaron.

Índice de precio de los alimentos de la FAO

Índice mundial de precios de los alimentos (FAO). 

ENERGÍA, MATERIAS PRIMAS Y PROBLEMAS DE SUMINISTRO

Una vez sabemos el núcleo causal de la subida de precios -aumento de la demanda y descenso de la oferta como resultado de las restricciones pandémicas-, desglosemos un poco más al detalle el asunto.

El alarmante aumento de los precios de los alimentos durante la reactivación económica posterior a la pandemia se debió fundamentalmente a tres motivos. Las materias primas se encarecieron, creció el coste de la energía y hubo problemas en la cadena de suministro. Se trata de un trinomio de factores interrelacionado que se retroalimentan entre sí, de modo que cuando uno falla, se ven afectados los demás.  

En definitiva, el aumento del coste de la energía y de las materias primas más básicas, así como las dificultades con el transporte y el suministro impactaron en el Índice de Precios al Consumidor y, por su puesto, en uno de sus componentes fundamentales: el precio de los alimentos.

CADENA DE SUMINISTRO

De todos es sabido que las restricciones impuestas para el control de la pandemia interrumpieron las cadenas de suministro en 2020. El comercio del mundo entero se paralizó. Cuando el escenario pandémico comenzó a recuperarse y la demanda a crecer, el problema de la cadena de suministro perduró. Se produjeron atascos de tráfico en los puertos, aparecieron controles portuarios (tenga en cuenta que el 90% de los productos en el mundo se mueven por barco), controles fronterizos, a lo que se sumaron las limitaciones de movilidad a los transportistas por la falta de disponibilidad de un certificado de vacunación global.

Cuando parecía que las restricciones se suavizaban, se impusieron nuevamente con la variante delta y los transportistas volvieron a enfrentar una gran cantidad de requisitos para poder hacer su trabajo: vacunación y pruebas. Cada vez que ha surgido una variante, se han impuesto restricciones a la movilidad.

A esto se suma que algunos de los principales productores de alimentos se dedicaron a almacenarlos y a restringir las exportaciones.

Los problemas de aprovisionamiento derivados de las interrupciones de la cadena de suministro ocasionaron una oferta reducida, que junto con la demanda desbocada trajo como resultado el encarecimiento de los productos, entre ellos los alimentos.

Interrupción de la cadena de suministro por la pandemia

MATERIAS PRIMAS Y ENERGÍA

Las materias primas son utilizadas en la fabricación de otros productos. Su destino, por tanto, no es el consumidor final, sino otros sectores que las transforman en bienes de consumo que, posteriormente, son adquiridos por los consumidores. Las materias primas que nos interesan en este artículo son los combustibles fósiles que se emplean como fuente de energía.

PETRÓLEO

El petróleo es una materia prima de la que provienen numerosos materiales y productos, así como el principal combustible para la producción de energía. Sus derivados (gasolina y gasoil, por ejemplo) se usan para generar electricidad y en el transporte, así como en otros muchos procesos industriales.

Inicialmente, la irrupción de la pandemia pareció afectar a la baja el precio del petróleo, pues cayó un 20%, manteniéndose bajo durante todo el año 2020. Pero, ¿por qué el precio del petróleo inició una subida vertiginosa desde principios de 2021 hasta alcanzar cuotas no vistas en 14 años? Nuevamente, el desequilibrio de la oferta y la demanda como resultado de las restricciones pandémicas.

En primer lugar, las medidas de los Bancos Centrales y los gobiernos se tradujeron en la reactivación de la economía y de la movilidad, lo que ocasionó un incremento importante de la demanda de petróleo y, por tanto, del precio.

En segundo lugar, se produjo una contracción notable de la oferta ocasionada por la combinación de recortes intencionados de la producción -pactados por la OPEP y otros productores como Rusia- y de una caída de la producción en Estados Unidos y en otros lugares debido a los bajos precios que registró el petróleo durante 2020.

Evolución del precio del petróleo

Tras una caída inicial, desde abril de 2020 el precio del petróleo no ha hecho más que subir.

GAS NATURAL

Como sucedió con el petróleo, la detención de la actividad económica por las restricciones de la pandemia redujo la demanda de gas y los precios cayeron. Con la caída del precio, los productores dejaron de explotar e invertir en las fuentes de gas natural.

En 2021, la velocidad de reactivación económica mundial superó a la de la actividad de explotación de los yacimientos de gas, es decir, la oferta no alcanzó para satisfacer la demanda y los precios comenzaron a subir.  

Los europeos se vieron más afectados. A principios de 2021 se puso en marcha la -… máquina climática…- (como la llamaba un profesor nuestro hace más de 20 años) y Europa sufrió un invierno de gran crudeza. Mientras duró la borrasca Filomena en España se registraron temperaturas no vistas en décadas y en algunas regiones, desde hace más de 100 años. Esto ocasionó un gran aumento de la demanda de gas.

CARBÓN

Exactamente igual sucedió con el carbón. La recuperación económica aumentó la demanda global de carbón y, como resultado, los precios. Más aún si se tiene en cuenta que como consecuencia de los elevadísimos precios del gas natural se recurrió más al carbón como materia prima para producir electricidad. Nunca se había utilizado tanto carbón para producir electricidad.

¿Y QUÉ TIENE QUE VER EL ENCARECIMIENTO DE LAS MATERIAS PRIMAS CON EL AUMENTO DEL PRECIO DE LOS ALIMENTOS?

Más del 80% de los alimentos que encontramos en los supermercados son o están producidos con base en los cinco granos que constituyen la piedra angular de la dieta humana a nivel mundial: Trigo, maíz, arroz, cebada y soja. La dependencia de estos cultivos es mayor en los países en desarrollo e infinitamente mayor en los subdesarrollados.

Para poder producir en grandes cantidades los 5 granos fundamentales se precisa más que tierras de cultivo y unas condiciones climáticas favorables. Se requiere acceso barato a las materias primas, como el petróleo, a los fertilizantes, así como a una adecuada infraestructura de transporte.  

Del petróleo se deriva el gasoil que usan los tractores, otras maquinarias empleadas en agricultura y los medios de transporte de alimentos. Por otra parte, el petróleo también se emplea para la producción de plaguicidas y de los plásticos indispensables para los cultivos en invernadero, así como de los tubos del riego. No cabe duda de la imperiosa necesidad de petróleo en cualquier fase de la producción y distribución de alimentos.

Huelga decir que el aumento del coste del petróleo, gas y carbón, empleados para producir electricidad, han hecho que suba el precio de la luz. Y los equipos empleados para el bombeo de agua para el riego de campos de cultivos consumen electricidad.

Por tanto, si los precios de los combustibles fósiles suben, la producción de alimentos se encarece. Y esto es lo que ha sucedido: el sobrecoste de producción lo están pagando los ciudadanos de su bolsillo.

Pero lo que nos parece más importante es que tanto el petróleo, como el gas y el carbón son los insumos esenciales para producir fertilizantes. 

FERTILIZANTES

Los principales fertilizantes derivados del petróleo son la urea y los fosfatos de amonio. Todos los fertilizantes nitrogenados (nitrato de amonio, sulfato de amonio y urea), los más usados a nivel mundial, utilizan gas natural o carbón como insumo esencial. En consecuencia, el encarecimiento de los combustibles fósiles durante buena parte del 2020 y todo 2021 disparó el precio de los abonos.

Por si fuera poco, en 2021, la Unión Europea y Estados Unidos impusieron sanciones a Bielorrusia, uno de los principales exportadores de fertilizantes, junto a Rusia. China, otro gigante del sector, ordenó la suspensión de ventas de urea y fosfato hasta junio de 2022 con el objetivo de preservar suministros y garantizar la producción alimentaria nacional. Estas medidas condujeron a una reducción global de la oferta de fertilizantes y, por tanto, su precio subió aún más. Huelga decir que el aumento del coste de los abonos impactó al alza en el precio de los alimentos. 

Como el alimento vegetal (granos) también se destina a la elaboración de productos alimentarios, procesados y piensos para alimentar a los animales, las carnes, leches y huevos experimentaron subidas estratosféricas.

Una vez esclarecido el primer factor causal de la próxima hambruna mundial, las medidas para el control de la pandemia, pasemos a desgranar de forma somera el segundo: la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia. 

Principales productores de fertilizantes

LA GUERRA Y LOS PRECIOS DE LOS ALIMENTOS

Aunque Occidente culpa a Rusia de la situación, el problema venía de antes con un encarecimiento sostenido en el último año de las materias primas, la energía y, cómo no, de los alimentos. Sara Menker, directora general de la empresa de análisis agrícola Gro Intelligence, ha declarado ante el Consejo de Seguridad de la ONU que la guerra entre Rusia y Ucrania no fue la causa de una crisis de seguridad alimentaria, sino que -… simplemente echó leña al fuego que ya ardía desde hace tiempo… -.

Evidentemente, la invasión de Ucrania y las sanciones occidentales a Rusia han empeorado considerablemente la situación. Los precios del gas han alcanzado máximos sin precedentes en toda la historia y el petróleo se ha encarecido a niveles no vistos en 14 años.

Por si fuera poco, se han impuesto sanciones a los fertilizantes de Rusia, el principal exportador del mundo -con un 15% de cuota del mercado global-. El resultado será no sólo el encarecimiento brutal de los abonos, sino un menor acceso a ellos y, por tanto, una menor producción alimentaria global.

Los precios de los alimentos después del conflicto no han hecho más que evolucionar al alza, principalmente los cereales. Tenga en cuenta que Rusia y Ucrania son conocidos como el granero del mundo y representaban antes de la guerra de forma conjunta el 23% de la producción mundial de trigo y cebada (algunos afirman que casi un tercio) y el 65% de la de aceite de girasol. Además, Ucrania es un gran exportador de maíz. Estos porcentajes han caído y seguirán haciéndolo, por lo que el precio aumentará próximamente más aún. Y con el encarecimiento de los granos subirá el precio de los alimentos de origen animal, ya que se destinan a la producción de procesados y piensos para alimentar al ganado.

Producción de granos y aceite de girasol de Ucrania y Rusia

MÁS MALAS NOTICIAS

Según Baffes, economista agrícola del Banco Mundial, muy probablemente los precios de los fertilizantes se mantengan elevados durante varios años, incluso si la guerra de Ucrania terminase pronto. Este escenario es, sin duda, de extrema preocupación por cuanto la producción de alimentos se vería reducida y la crisis alimentaria empeoraría.

La India, el segundo mayor productor de trigo del mundo, país que ha sufrido grandes sequías e inundaciones, ha anunciado que prohibirá la exportación de trigo a nivel mundial con el objeto de abastecer principalmente su mercado interno y frenar la inflación del país.

Malasia suspende exportaciones de pollo a partir del 1 de junio, porque enfrenta escasez de ese producto y una inflación altísima.

Lo más curioso es que China, por alguna misteriosa razón, acumula más del 50% de las reservas de grano del mundo. Si decidiera liberarlas, podría solucionar el problema de déficit a nivel mundial y revertiría la amenaza de una hambruna mundial ¿Estarán los chinos dispuestos a negociar su grano con los países más humildes, o como la India, lo utilizarán para abastecer a su propia población?

CRISIS ALIMENTARIA Y HAMBRUNA MUNDIAL

El reciente informe «World Program Food 2022» de Naciones Unidas alerta de una futura crisis alimentaria. Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra advirtió sobre -… aumentos apocalípticos de los precios de los alimentos a nivel mundial… –, lo que representa un riesgo geopolítico descomunal. Y el periódico The economist es muy explícito con la imagen de la portada.

La hambruna mundial que se avecina

La hambruna mundial que se avecina

Sara Menker estima que los inventarios de trigo en el mundo se sitúan en torno al 20% del consumo mundial:

-… Es importante señalar que los niveles más bajos de inventarios de grano que se han visto en el mundo se están produciendo ahora mientras el acceso a los fertilizantes está muy limitado…-.

Añade:

-… La sequía en las regiones productoras de trigo de todo el mundo es la más extrema que ha habido en más de 20 años…-.

Y para terminar concluye:

-... Actualmente sólo tenemos 10 semanas de consumo global en los inventarios de todo el mundo...-.

Las condiciones actuales son peores que las vividas en 2007 y 2008″. Y esto lo dijo hace 2 semanas. Recuerde que en 2007-2008 el mundo sufrió una crisis alimentaria.

Algunos líderes del G7 y Josep Borrell culpabilizan a Rusia de la hambruna mundial que podría ocurrir pronto, al tener retenidas 25 millones de toneladas en Ucrania. Rusia, por su parte, afirma que Ucrania ha bloqueado con minas las rutas del mar Negro, vía por la que se exporta la inmensa mayoría de cereales. La cuestión es que si esta guerra del trigo no permite que el cereal llegue al mercado, podría desencadenar pronto una situación de hambruna mundial. Y una preocupación similar existe en relación con las existencias de maíz y otros cereales. 

¿CUÁNDO SE PRODUCIRÁ LA GRAN CRISIS ALIMENTARIA?

No cabe duda de que esta situación terminará reduciendo la producción mundial negociada en los mercados internacionales. Si ahora mismo, que estamos consumiendo los granos que se negociaron en contratos de futuros a finales de 2020 y se cultivaron durante 2021, los precios de los alimentos son elevados, prepárese para lo que se avecina. Teniendo en cuenta que las materias primas y la energía no han hecho más que encarecerse durante 2021, ¿qué pasará cuando a partir de septiembre de 2022 se empiecen a negociar los futuros de la producción que se plantará en 2023 y den lugar a una menor producción en 2024? Eso es, ha acertado: los precios seguirán subiendo alarmantemente y la hambruna mundial plenamente establecida.

QUIÉNES SERÁN LOS MÁS AFECTADOS POR LA HAMBRUNA MUNDIAL

La más que probable hambruna mundial debería preocuparnos a todos. Aunque evidentemente esta situación afectará más a los que menos tienen. Si los alimentos más básicos, a partir de los que se producen un sinfín de otros productos alimentarios, suben de precio, las personas más desfavorecidas se verán seriamente afectadas.

Ni que decir tiene que los países más perjudicados serán aquellos con mayor dependencia de las importaciones de fertilizantes (continente americano) y de cereales (África y Oriente Medio). El precio de los alimentos se irá a las nubes. Y no queremos pensar que se reduzca el acceso a los abonos en estas regiones. Si los cultivos no se fertilizan adecuadamente, su rendimiento se reduce y también la producción de alimento. 

En el reciente informe «World Program Food 2022» de Naciones Unidas se afirma que la crisis alimentaria se cebará principalmente con los países más desfavorecidos, esto es, el África subsahariana – donde además se prevé una explosión demográfica durante esta década y la próxima-, Centroamérica y algunos países de Sudamérica.

En cambio, el Banco Mundial y Oxfam consideran que las regiones más damnificadas serán Medio Oriente y África, debido a su gran dependencia de las importaciones de cereales. Hanna Saarien, consejera de políticas agrarias y de alimentación de Oxfam, afirma que existen 14 economías en desarrollo que importan más del 50% de su trigo de Rusia y Ucrania. Algunos de estos países dependen casi en su totalidad de las compras que hacen a Moscú o Kiev.

Hambruna mundial: importaciones sudamericanas de fertilizantes rusos

LAS ECONOMÍAS DESARROLLADAS NO ESCAPARÁN DE LA EMERGENCIA ALIMENTARIA

Queremos creer -pero no apostaríamos por ello- que una familia en un país desarrollado, con un sueldo medio y no muy endeudada (algo difícil de encontrar), pueda seguir comiendo, aunque deba restringir mucho ciertos productos de la cesta de la compra y destinar un gran porcentaje de sus ingresos a la alimentación. Sin embargo, como afirma el columnista del periódico The Guardian, Simon Jenkins, -… millones de personas inocentes en Europa sufrirán la fuerte subida de los precios de los alimentos y la energía [] Desafortunadamente, las víctimas de todo esto serán predominantemente las personas pobres…-.

The Telegraph señala que el suministro de alimentos en UK es vulnerable después del cierre permanente de las fabricas de fertilizantes. Debido al aumento de los precios del petróleo, las empresas británicas productoras de fertilizantes han cerrado sus puertas y, como consecuencia, la industria alimentaria está cerca del colapso.

Y qué decir de países ultraendeudados, como nuestra España. La situación es crítica. Las colas en los bancos de alimentos podrían ser el pan nuestro de cada día.

¿EXISTE UN PLAN PERVERSO DETRÁS DE LA HAMBRUNA MUNDIAL?

Como señalamos al principio, nosotros nos hemos limitado a la interpretación de los hechos: la crisis alimentaria y hambruna mundial es inevitable. Eso sí, al principio declaramos nuestro convencimiento sobre la causa primordial de los acontecimientos. Queremos que reflexione y extraiga usted sus propias conclusiones. Tal vez se convenza de que no fue la pandemia, sino las restricciones globales impuestas; de que no es la guerra, sino las inútiles sanciones occidentales contra Rusia las responsables de la crisis alimentaria y la hambruna que se cierne sobre el mundo. Quizá llegue a pensar que no ha sido la inutilidad de nuestros burócratas, sino su perversidad la causante del sufrimiento que se avecina.

Al analizar los datos con frialdad y reflexionar, tenemos la impresión de que lo que está sucediendo forma parte de un plan maquiavélico trazado de antemano. No cabe duda de que la producción mundial de alimentos se está hundiendo y creemos que, en realidad, está siendo atacada de forma deliberada. Y ¿por qué?, se preguntará. Le recordamos una frase célebre:

Quien controla el suministro de alimentos controla a la gente; quien controla la energía puede controlar continentes enteros; quien controla el dinero puede controlar el mundo. -Henry Kissinger- Clic para tuitear

El sistema alimentario mundial se encuentra actualmente en el punto de mira de ataques coordinados e intencionales para producir escasez de alimentos y hambruna. Las élites globalistas pretenden apoderarse del sistema alimentario, a través de la destrucción de la agricultura y ganadería tradicionales. Si socavan la seguridad alimentaria, podrían generar una dependencia de los nuevos alimentos que desean introducir, a saber, los patentables: diseñados en laboratorio y editados genéticamente.

Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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Merece la pena recordar que el conflicto armado en Ucrania es un enfrentamiento limitado regionalmente, de momento, en el seno de una guerra económica global, tal como desgranamos en nuestros artículos anteriores. Le recomendamos que comience leyendo «La guerra económica».

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P´REZ&MÜLLER

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