LA TERAPIA CON PLANTAS MEDICINALES. PARTE I

Terapia con plantas medicinales
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Las plantas medicinales se han empleado desde el origen de los tiempos para prevenir y curar las enfermedades. Constituyen los remedios esenciales de la fitoterapia (o herbología), una de las más importantes ramas de la naturopatía.

En la actualidad, los avances científicos y tecnológicos han permitido aislar los principios activos responsables de la actividad medicinal de numerosas plantas. De ahí que muchas de ellas se encuentren recogidas en las farmacopeas de la mayoría de países. Incluso la OMS ha reconocido el potencial terapéutico e inocuidad de los medicamentos herbarios, tal como los denomina.

En cualquier caso, como veremos en este artículo, es el conjunto, la sinergia de todos los compuestos químicos de la planta, lo que proporciona su valor medicinal.

UN POCO DE HISTORIA

Debemos retroceder a los orígenes de la humanidad para encontrar los primeros usos de las plantas medicinales. Los hallazgos paleoantropológicos demuestran que el hombre de Neanderthal empleaba al menos 8 especies de hierbas con poder terapéutico hace más de 60000 años. En el yacimiento de Shanidar (Irak) se han identificado granos de polen de hierbas como la milenrama, el malvavisco, el senecio, la centaurea y la efedra.

En la historia más reciente, el rey de Babilonia (1728-1686 A.C.) hizo que se recogieran en el célebre código de Hammurabi referencias a algunas importantes plantas medicinales, como el sen, el regaliz, la menta, etc. Sin embargo, es en el antiguo Egipto donde encontramos los primeros documentos escritos en papiro y en rollos de pergamino. El más famoso se conoce como papiro de Ebers, que data del siglo XVI a.C. e incluye más de 800 recetas o prescripciones herbarias.

En oriente, los documentos escritos son más recientes. Podemos citar el Charaka Smahita, herbario ayurveda en el que se describen más de 500 plantas medicinales. El Shen Nong Ben Cao Jing, o tratado clásico de hierbas de la medicina tradicional china, incluye también la descripción de cientos de plantas con propiedades medicinales.

Aunque existen antecedentes, como hemos mencionado, debemos avanzar hasta la Grecia clásica para encontrar el origen de la medicina botánica. Hipócrates, el reconocido padre de la medicina, y sus discípulos recopilaron en los tratados hipocráticos (Corpus Hipocraticum) hasta 400 descripciones de plantas. Sin embargo, el médico-botánico más influyente de la antigüedad griega fue Dioscórides (I d.C), cuya extensa materia médica se convirtió en el modelo de las modernas farmacopeas. De la primera versión, transcrita alrededor del 512 d.C. y conocida como Codex Juliana, procede gran parte del conocimiento europeo sobre plantas medicinales.

PRINCIPIOS ACTIVOS DE LAS PLANTAS MEDICINALES

El ser humano debió descubrir el potencial de las plantas medicinales mediante la experimentación. Era la única manera de investigación a la que tuvo acceso. La ciencia moderna, los progresos tecnológicos y el estudio científico de la botánica han desarrollado mucho el campo de los conocimientos y han permitido comprobar la eficacia terapéutica de un gran número de especies usadas desde la más remota antigüedad.

Una planta medicinal está compuesta por infinidad de componentes diferentes. Algunos se encuentran en gran proporción, como el agua, la celulosa, la lignina, la clorofila, polisacáridos (almidón) y otros son minoritarios, como los principios activos. El valor medicinal de las plantas curativas se debe a la presencia de estas sustancias químicas minoritarias, los principios activos, que son las que producen en el ser humano un efecto fisiológico.

Infinidad de principios activos han sido aislados y descritos químicamente, pese a su complejidad. Sin embargo, la industria farmacéutica no se ha conformado con el diseño natural. Los ha sintetizado y, más frecuentemente, los ha modificado para poder patentarlos y sacar provecho económico de ellos. Es el caso, por ejemplo, de la salicina, principio activo presente en la corteza del sauce y responsable de su actividad medicinal. La corteza del sauce ha sido empleada con éxito durante siglos para el tratamiento de las fiebres, dolor e inflamación. A finales del siglo XIX, el farmacéutico Félix Hoffman, empleado de la empresa Bayer, sintetizó ácido acetilsalicílico a partir de la corteza del sauce y lo patentó con el nombre comercial de Aspirina®. Seguro que le suena este fármaco.

Los principios activos pueden clasificarse en 7 categorías: Alcaloides, Glucósidos (la salicina es uno de ellos), Principios amargos, Taninos, Flavonoides, Mucílagos y Aceites esenciales. Por razones de espacio no describiremos cada uno de estos grupos químicos.

Manzanilla, una maravillosa planta medicinal.

Manzanilla, una maravillosa planta medicinal.

EL PODER DE LA SINERGIA DE LAS PLANTAS MEDICINALES

En todas las plantas están presentes numerosos principios activos en diferentes concentraciones y con distintas actividades farmacológicas. Buena parte del valor medicinal de una planta viene determinado por uno o dos principios activos, que son los principales. No obstante, el resto de principios activos, aunque se les conoce como secundarios, influyen notablemente en la acción de los principales.

No debe pensar que cada principio activo actúa por separado. Deseche la idea de que el efecto terapéutico de una planta medicinal es el resultado de la suma de las actividades de todos sus principios activos. En realidad, las propiedades medicinales dependen de la compleja interacción y sinergia entre ellos. Aquí conviene recordar la tesis del holismo, según la cual el todo es mayor que la suma de las partes. Es decir, el efecto terapéutico del conjunto de principios contenidos en una planta es siempre mayor que la suma de sus efectos individuales. Además, los principios activos por separado presentan efectos adversos que no aparecen cuando están integrados con el resto de los presentes en la planta.

No tener en cuenta la concepción holística conduce a los laboratorios a cometer un error frecuente. En ocasiones, extraen un principio activo de la planta, de comprobada actividad medicinal (normalmente el principal), y lo preparan para la venta al público. De este modo, se pierde el valor medicinal de la planta completa.

RECOLECCIÓN DE LAS PLANTAS MEDICINALES

Los principios activos no se distribuyen de forma homogénea por las distintas partes de la planta. En función de la especie se concentran en las hojas, las flores, las raíces, las semillas,… Por otra parte, el contenido de principios activos de una planta varía de acuerdo con la estación, el hábitat, la forma de recolección y la preparación. De ahí la necesidad de reconocer bien la especie de planta, el momento y lugar de recolección, así como el modo de preparar y presentarla para su consumo.

En primer lugar, hay que saber algo de botánica. En concreto, se precisan unos mínimos conocimientos sobre morfología y fisiología botánicas (fundamentalmente la primera) para la utilización eficaz de las propiedades terapéuticas de las plantas y evitar errores que ocasionen toxicidad.

Una vez sabemos reconocer las plantas, llega el turno de la recolección. Reiteramos que lo primero y más importante antes de recolectar una planta es haberla identificado con exactitud. Así evitaremos peligrosas toxicidades y sabremos en qué parte concentra sus principios activos (si en la raíz, en las flores o en las hojas).

A continuación proponemos una serie de normas generales que hay que tener en cuenta para una correcta recolección.

El romero, planta medicinal excepcional

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA RECOLECCIÓN

Hay que tener presente los siguientes puntos a la hora de recolectar plantas medicinales:

  • Conocimiento perfecto de la especie a recolectar (¡otra vez!).
  • Conocimiento de la composición de la planta, que puede variar dependiendo de las estaciones y fases de su vida.
  • Hay que tener en cuenta el suelo en el que crecen. Debemos asegurarnos de que no es un terreno fertilizado ni tratado con insecticidas. No las recogeremos de zonas cercanas a autopistas, caminos frecuentados o senderos de montañistas, sino de áreas aisladas, lejos de la contaminación del tráfico o productos químicos.
  • Sólo recogeremos las plantas limpias. Así evitaremos tener que lavarlas excesivamente. Tenga en cuenta que durante el lavado pierden propiedades. Evitaremos recolectar las que estén muy secas o muy húmedas. Ni que decir tiene que las raíces y rizomas sí que deben lavarse, aunque nunca las dejaremos en remojo durante un tiempo prolongado.
  • Elegiremos un día claro y soleado. Las horas más adecuadas para la recolección son las de la mañana, una vez desaparecido el rocío, es decir, nunca en las primeras horas o al atardecer.
  • Por último, nos centraremos en la recolección de las partes sanas. Evitaremos aquellas que contienen moho, podredumbre, parásitos o caracoles.

EL SECADO DE LAS PLANTAS MEDICINALES

Además de reconocer bien la especie de planta y tener en cuenta el momento y lugar de recolección, es preciso saber la forma de preparar y presentarla para su consumo.

El primer proceso después de recolectar la planta es el secado. No sólo constituye un importantísimo paso porque facilita la fijación de los constituyentes y la posterior trituración, sino porque la eliminación del agua a través de la desecación evita que las enzimas de la planta transformen y destruyan los principios activos. Además, este procedimiento impide el desarrollo de hongos y bacterias al privarles de su sustrato vital: el agua.

El secado debe llevarse a cabo de forma rápida y cuidadosa justo después de la recolección. Existen dos procedimientos principales. En primer lugar, la desecación a temperatura ambiente, fuera de la acción del sol. Este método conviene en casos en que las temperaturas elevadas puedan perjudicar la naturaleza de los principios activos. En segundo lugar, mediante calor artificial en recintos cerrados, usando secadores eléctricos.  

Procedimiento de secado de plantas medicinales

ALMACENAMIENTO Y CONSERVACIÓN

Tras la desecación, y para evitar la pérdida de propiedades, debe procederse a la adecuada conservación de las plantas medicinales en recipientes de cierre hermético, que las proteja de la humedad y la luz. Los recipientes más convenientes son los de hojalata, los metálicos, aunque nosotros preferimos los frascos de vidrio de color ámbar.

Hoy en día los herbolarios, las herboristerías, tiendas de herbodietética y farmacias nos proveen de plantas medicinales en diferentes formas farmacéuticas. Comprar en estos establecimientos nos ahorra mucho trabajo y quebraderos de cabeza. Los laboratorios cultivan las plantas en medios rigurosamente controlados, las recolectan en la época precisa, proceden al secado y la preparación de los productos galénicos bajo las más estrictas normas de control.

En las tiendas podemos adquirir preparaciones herbales de calidad óptima. Al ahorrarnos el esfuerzo y la dedicación necesaria para saber de botánica y de los procedimientos de recolección, conservación y preparación, dedicaremos toda nuestra energía al estudio de las propiedades medicinales y farmacológicas de las plantas, sus indicaciones o recomendaciones, así como sus efectos secundarios, contraindicaciones e interacciones, en caso de que los hubiese.

ACCIONES DE LAS PLANTAS MEDICINALES

Las propiedades medicinales de las plantas se conocen gracias a la tradición transmitida de forma ininterrumpida desde la antigüedad. Actualmente, muchas de las actividades farmacológicas han sido contrastadas y comprobadas a través del método científico. Aunque aún quedan muchas plantas por estudiar.

Las múltiples y numerosas acciones de las plantas medicinales pueden clasificarse en grandes categorías, que a continuación resumimos brevemente. Debe tener presente que una planta puede contar con más de una actividad, de hecho, es lo más habitual. Por ejemplo, el ajo exhibe propiedades pectorales y antimicrobianas, entre otras.

ACCIÓN DEPURATIVA

Dentro de ese grupo, las plantas más utilizadas son las que exhiben actividad colerética (estimulan la producción de bilis), colagoga (mejoran la función de la vesícula biliar), diurética (incrementan la producción de orina) y diaforética (promueven la sudoración).

También se emplean, de forma complementaria, las que actúan a nivel digestivo, como las plantas carminativas (para los gases), estomacales (favorecen la digestión) y los tónicos amargos (mejoran la digestión y aumentan el apetito). Le recomendamos que lea nuestro artículo cómo desintoxicar el cuerpo, donde desarrollamos la importantísima teoría naturopática de la toxemia.

ACCIÓN PECTORAL

Aquí se incluyen todas las plantas capaces de actuar beneficiosamente en las afecciones del aparato respiratorio. Destacan las antitusivas, que pueden ser balsámicas (alivia la tos y reduce la inflamación de las mucosas), emolientes (que ablandan la mucosidad) y expectorantes (facilitan la eliminación de la mucosidad). En general, hacen las secreciones más fluidas y facilitan su expulsión.

ACCIÓN DIURÉTICA

Las plantas que presentan esta actividad favorecen, promueven o incrementan la diuresis y son utilizadas en múltiples situaciones, como en los estados febriles, afecciones renales, procesos de desintoxicación, obesidad, reumatismos, gota, hipertensión, …

Pasiflora incarnata, una de las mejores plantas medicinales con efecto sedante.

Pasiflora incarnata, una planta medicinal con efecto sedante.

ACCIÓN LAXANTE

Desde la antigüedad, y en muchas tradiciones médicas milenarias, las purgas han constituido una estrategia terapéutica de gran valor. En la actualidad, como consecuencia de los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo, ha aumentado la demanda de plantas laxantes para mejorar la motilidad intestinal y aliviar uno de los trastornos más frecuentes: el estreñimiento.

ACCIÓN SEDANTE 

La demanda de plantas con actividad sedante ha crecido al mismo tiempo que se ha incrementado la incidencia de los trastornos del estado del ánimo. Se emplean para tratar el nerviosismo y la intranquilidad, así como para combatir los problemas del sueño.

ACCIÓN ADELGAZANTE

Una adecuada combinación de plantas puede ser de gran ayuda para combatir el sobrepeso y la obesidad. Algunas actúan reduciendo el apetito, otras regulando el metabolismo e, incluso, existen las que favorecen la lipolisis.

ACCIÓN URINARIA

Muchas de las plantas diuréticas exhiben al mismo tiempo actividad urinaria. Se usan para impedir la formación de cálculos, eliminar arenillas, atenuar los espasmos de las vías urinarias e incluso en el tratamiento de las infecciones de las vías urinarias.

ACCIÓN ANTIMICROBIANA

Numerosas plantas poseen actividad bactericida, bacteriostática (inhiben el crecimiento de las bacterias), viricida o antivírica, fungicida (contra los hongos, como la cándida) y frente a otros patógenos (las amebas, por ejemplo). No se pierda el artículo que dedicamos a la Echinácea purpurea. 

Aunque no se trata de una propiedad antimicrobiana, cabe mencionar que también existen plantas muy útiles para combatir la infestación por parásitos (actividad antiparasitaria).

Echinacea purpurea

Echinacea purpurea, una planta medicinal con extraordinaria actividad inmunomoduladora y antivírica.

ACCIÓN ADAPTOGÉNICA DE LAS PLANTAS MEDICINALES

Los adaptógenos son plantas que transfieren al ser humano una mayor capacidad adaptativa, que aumentan su resistencia psicofísica contra cualquier agente estresante, ya sea de naturaleza física, química o psicológica. Dedicamos un post a los adaptógenos y su efecto reductor del estrés. Además, en el blog hemos tratado las más importantes plantas con propiedades adaptogénicas: ginseng coreano, astrágalo, reishi, ashwagandha, etc.

EFECTOS SECUNDARIOS, CONTRAINDICACIONES E INTERACCIONES

Suele creerse que las plantas medicinales son completamente seguras. El hecho de proceder de la naturaleza y de haber sido usadas por la tradición médica popular durante siglos, hace pensar a un gran numero de personas que carecen de riesgos. Si bien es cierto que muchísimas plantas presentan una gran seguridad, algunas son muy tóxicas, por lo que debe tenerse gran precaución.

Otras plantas no exhiben toxicidad, pero presentan posibles efectos secundarios y ciertas contraindicaciones. También ocurre a veces que interaccionan con otros medicamentos, potenciando o reduciendo su actividad farmacológica. En estos casos, su consumo debe realizarse con prudencia y siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud cualificado.

Pongamos un ejemplo. Hace tiempo dedicamos un artículo al Hipérico o hierba de san Juan. Constituye un remedio herbal maravilloso para el tratamiento de uno de los problemas más frecuentes en la actualidad: los trastornos del estado de ánimo. Esta planta se considera segura, pero deben tenerse en cuenta ciertas consideraciones. En primer lugar, se han descrito efectos secundarios, como molestias gastrointestinales, nerviosismo y reacciones alérgicas cutáneas tras la exposición al sol. No obstante, lo más relevante son sus interacciones medicamentosas. El hipérico induce la actividad de algunas enzimas que incrementan el metabolismo hepático de ciertos medicamentos. Esto ocasiona la reducción del nivel en sangre de estos medicamentos y, por tanto, su actividad farmacológica.

Fitoterapia o herbología

CONTINUARÁ

Dada la enorme amplitud de la terapéutica con plantas medicinales, y no queriendo saturarle con mucha información, hemos decidido hacer dos artículos. Así que damos por finalizada la primera parte. En la próxima entrega seguiremos ahondando en los distintos aspectos de la fitoterapia (o herbología). Trataremos las múltiples preparaciones galénicas (tisanas, extractos, …), los modos de empleo, las vías de administración y mucho más. Ya está disponible la Introducción a la Fitoterapia Parte II.

Reciba un cordial saludo y ¡hasta la próxima!

 

P´REZ&MÜLLER

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